En la frontera, la fe como refugio: el ministerio jesuita que acompaña a migrantes y deportados
El padre Brian Strassburger y una misión que evolucionó de albergues masivos a capillas entre rejas
Un ministerio en movimiento
Hace apenas cinco años, las historias desde la frontera entre Estados Unidos y México hablaban de albergues desbordados, filas interminables y miles de personas que dormían en tiendas o en el suelo esperando una oportunidad para pedir asilo. Hoy, aunque las dinámicas migratorias han cambiado por razones políticas y administrativas, la presencia de religiosos como el padre jesuita Brian Strassburger ha demostrado que la pastoral también debe transformarse para seguir siendo relevante.
Strassburger, que encabeza el Del Camino Jesuit Border Ministries desde la Ribera del Río Grande en Texas, pasó de celebrar misas multitudinarias en albergues a ofrecer cultos regulares en centros de detención y albergues para deportados. Su reflexión es sencilla y profunda: la misión no cambió de esencia, pero sí de forma. «Tenemos una fe que nos habla en medio del sufrimiento. Tenemos un Dios que dice: ‘Quiero ser uno de ustedes’», afirmó en una de sus intervenciones durante una celebración eucarística en Reynosa.
De la multitud a la atención personalizada
Cuando los flujos eran masivos, la labor pastoral consistía en dar misa entre miles y ofrecer consuelo colectivo. La realidad reciente, marcada por mayores restricciones migratorias y una fuerte política de cumplimiento, implicó que los cruces disminuyeran drásticamente, pero que aumentara el número de personas en situaciones de detención o deportación administrativa. Esa metamorfosis exigió un giro: menos grandes homilías y más acompañamiento íntimo —confesiones, asesoría espiritual, visitas en celdas y apoyo a familias separadas.
Una estadística ilustrativa: según los reportes públicos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), las «encounters» y los cruces han mostrado fluctuaciones marcadas en los últimos años por cambios políticos y normativos. Por ejemplo, el período comprendido entre mayo de 2023 y enero de 2025 se caracterizó por un incremento en los intentos de ingreso que luego se redujeron tras nuevas medidas administrativas. (Fuente: CBP, reportes mensuales de encuentros fronterizos).
Historias que dibujan la misión
La efectividad del trabajo pastoral no siempre se mide en grandes números sino en relatos concretos. Strassburger recuerda a «Sandra», una mujer que en medio del desconcierto provocado por la cancelación de citas para pedir asilo lanzó una frase sencilla y contundente: «Lo último que perdemos es la esperanza». Ese testimonio, dijo el sacerdote, le recordó por qué su labor no puede depender de la eficacia de una aplicación o de la voluntad de una administración política: la esperanza que confían los migrantes proviene de su fe y de la comunidad que la sostiene.
Otro caso doloroso es el de una madre deportada después de casi tres décadas en Estados Unidos, separada de seis hijos ciudadanos. Situaciones así transforman cualquier celebración religiosa en un espacio de duelo y de búsqueda de respuestas espirituales: «Ella se pregunta si fue un error tratar de regularizar su situación», relató Strassburger, que acompaña a mujeres y hombres que vuelven al sur con heridas físicas y emocionales profundas.
¿Qué significa acompañar hoy?
El acompañamiento que proponen los jesuitas en la frontera no se limita a lo litúrgico. Strassburger y sus compañeros combinan una pastoral sacramental —misa, confesiones, bautismos— con una presencia cotidiana: conversar, escuchar historias, ayudar a tramitar contactos familiares y, en algunos casos, colaborar con redes que brindan asistencia legal o humanitaria. Como dice Sister Carmen Ramírez, que dirige la Casa del Migrante en Reynosa: «Traen esperanza a la gente… un gesto de empatía, de compasión».
Ese tipo de pastoral exige preparación cultural y lingüística. Strassburger, quien llegó a dominar el español tras una misión en Nicaragua y estancias en el Kino Border Initiative, es ejemplo de cómo la formación y el programa pastoral deben adaptarse para ser puente entre realidades y no solamente defensa de doctrinas.
Contexto histórico y eclesial
La presencia de la Iglesia en las fronteras tiene antecedentes claros en la historia latinoamericana y estadounidense. Desde misiones coloniales hasta organizaciones contemporáneas como los albergues de religiosas y grupos laicos, la práctica ha tendido a situarse «en los márgenes», lugar al que repetidamente ha pedido dirigirse el papa Francisco. Esa opción por las periferias no es novedad: es una estrategia pastoral que articula doctrina social, prácticas de acompañamiento y, a menudo, advocacy por derechos humanos.
En el caso del Río Grande, esas prácticas han incluido tanto apoyo material como gestos simbólicos poderosos: la celebración de la Eucaristía en condiciones adversas, la defensa de migrantes en procesos administrativos y la denuncia silenciosa de injusticias que sufren quienes quedan atrapados entre sistemas legales contrapuestos.
Desafíos: seguridad, burocracia y desgaste emocional
Trabajar en la frontera implica navegar complejas redes institucionales y lidiar con limitaciones de acceso a centros de detención. Además, los voluntarios y religiosos frecuentemente enfrentan desgaste emocional. Los testimonios de personas que han sido detenidas, separadas de sus familias o que regresan tras años de vida en Estados Unidos suelen incluir sentimientos de culpa, confusión y una profunda fractura identitaria.
Según estudios sobre salud mental en poblaciones migrantes, la experiencia de detención y deportación eleva los riesgos de depresión, ansiedad y estrés postraumático. (Fuente: Organización Mundial de la Salud, informes sobre salud mental en migrantes y refugiados). Ese panorama exige no solo acompañamiento espiritual sino también redes de apoyo psicológico y legal que puedan integrarse con la labor pastoral.
El papel de la comunidad: colaboración interinstitucional
La labor del Del Camino Jesuit Border Ministries no ocurre en el vacío. Colaboran con congregaciones religiosas, albergues, organizaciones de la sociedad civil y, en ocasiones, con defensores legales. Ese tejido colaborativo es clave para proporcionar respuestas integrales: desde atención espiritual hasta acceso a servicios médicos y asesoría migratoria.
Un dato importante: los albergues y redes comunitarias en ciudades frontera muchas veces funcionan con presupuestos mínimos y dependen de donaciones y voluntariado. Fortalecer su capacidad requiere, además de voluntad, recursos sostenibles y coordinación entre actores locales y organizaciones internacionales.
La pastoral como defensa de la dignidad
Más allá de posturas ideológicas sobre migración, la labor que describen Strassburger y sus colegas se define como una defensa de la dignidad humana. En un contexto donde los procesos administrativos pueden despojar a las personas de su capacidad de agencia, el simple acto de escuchar puede ser revolucionario. «Él es más amigo que sacerdote», dice William Cuellar, un deportado que asiste a misa desde hace meses. Esa cercanía abre caminos para que la fe sea un recurso de resiliencia y para que los voluntarios comprendan las necesidades reales de quienes acompañan.
Reflexión final: una misión que acompasa la política
La frontera no es un escenario fijo; es un espacio de constante mutación donde las decisiones políticas alteran vidas en cuestión de días. Frente a eso, los actores de la sociedad civil y los religiosos que trabajan en terreno ofrecen una respuesta humana que no sustituye las soluciones estructurales pero sí exige que la sociedad las reconozca.
El padre Strassburger lo resume con una mezcla de pragmatismo y esperanza: su misión no pretende resolver todos los problemas, pero sí estar presente cuando las institucionalidades fallan. Ese acompañamiento —e incluso ese abrazo litúrgico en un albergue o una celda— es, para muchos migrantes, la diferencia entre el olvido y la dignidad recuperada.
- Fuente estadística: Reportes mensuales de encuentros fronterizos, U.S. Customs and Border Protection (CBP): https://www.cbp.gov/newsroom/stats
- Salud mental y migración: Organización Mundial de la Salud, informes sobre la salud mental de refugiados y migrantes: https://www.who.int
