La amenaza en el Mar Rojo: cómo el ataque houthi a Israel puede desestabilizar el comercio mundial

El lanzamiento de misiles desde Yemen reaviva el riesgo de interrupciones en rutas marítimas clave y su impacto económico global

El reciente ataque con misiles lanzados desde Yemen contra objetivos en el sur de Israel no solo representa una escalada militar en el conflicto regional, sino que reaviva temores sobre la seguridad de las rutas marítimas críticas, en particular el Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Si los rebeldes houthi, aliados de Irán, amplían sus acciones contra el tráfico comercial en el corredor marítimo que une el Océano Índico con el Mediterráneo, las consecuencias para el comercio global, los precios de la energía y la seguridad marítima serían profundas y duraderas.

Una actor regional con capacidad estratégica

Los houthi, que controlan extensas zonas del norte de Yemen incluida la capital Sanaa, forman parte de lo que Irán denomina su "Eje de Resistencia". Además de su dimensión política y militar en tierra, los houthi han demostrado capacidad operativa en el mar: desde finales de 2023 hasta comienzos de 2025, sus acciones —según registros de incidentes recogidos por organizaciones de seguridad marítima como UKMTO y análisis de instituciones especializadas— se atribuyeron a más de un centenar de ataques con misiles y drones contra buques mercantes en el Mar Rojo y sus proximidades, hundiendo naves y provocando víctimas humanas.

La propia declaración militar de los houthi ha sido explícita: afirmaron que no tolerarán el uso del Mar Rojo por parte de fuerzas que consideren hostiles a Irán, y han advertido que "nuestras manos están en el gatillo" (declaración difundida por el brazo mediático del movimiento, Ansar Allah).

Por qué el Mar Rojo y Bab el-Mandeb importan tanto

El corredor que atraviesa el Mar Rojo y el canal de Suez es una arteria esencial del comercio mundial. Aproximadamente el 12% del comercio mundial por contenedor suele transitar por el Canal de Suez, según datos compilados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Además, un volumen significativo de petrolíferos y cargamentos de gas natural licuado (GNL) utilizan esta ruta por ser la vía más corta entre Asia y Europa.

Cuando el estrecho de Ormuz ha quedado virtualmente bloqueado en episodios de tensión, países exportadores del Golfo han desviado cargamentos hacia el Mar Rojo y Bab el-Mandeb para llegar a mercados globales. Ese desvío incrementa la presión sobre la seguridad del Mar Rojo: si esa ruta se ve afectada, las navieras se ven forzadas a bordear África por el Cabo de Buena Esperanza, una travesía que añade miles de millas y eleva costos logísticos, tiempos de tránsito y riesgos operativos.

Impactos económicos y energéticos

Un ataque sostenido que interrumpa el paso por Bab el-Mandeb o el propio Canal de Suez tendría efectos en cascada:

  • Aumento de los precios de la energía: el mercado petrolero es extremadamente sensible a las amenazas al suministro. En episodios pasados, bloqueos o ataques en rutas estratégicas provocaron incrementos inmediatos en los precios del crudo y del gas.
  • Incremento de costos logísticos: las rutas alternativas obligan a pagar más combustible, seguros y tiempo de trabajo, elevando el precio final de mercancías desde componentes electrónicos hasta alimentos.
  • Riesgos para el suministro de GNL a Europa: muchos cargamentos de gas en forma licuada transitan por el Mar Rojo. Para la Unión Europea, que depende de importaciones de gas para generación eléctrica e industria, un cierre prolongado o ataques reiterados podrían tensionar mercados y acelerar inflación energétic
  • Desestabilización del transporte marítimo: aseguradoras, empresas navieras y operadores portuarios enfrentarían mayores primas y restricciones operativas.

Ahmed Nagi, analista senior sobre Yemen en el International Crisis Group (ICG), ha señalado que "el impacto no se limitaría al mercado energético; afectaría a toda la seguridad marítima y las cadenas de suministro globales" (declaración pública del ICG).

Contexto histórico: precedentes y lecciones

Yemen y el Mar Rojo ya han sido teatro de ataques y amenazas en los últimos años. Durante la guerra civil en Yemen, grupos houthi llevaron a cabo acciones contra instalaciones petroleras y embarcaciones en el Golfo Pérsico y rutas cercanas. Entre noviembre de 2023 y enero de 2025, los incidentes atribuibles a este grupo incluyeron un número significativo de ataques a embarcaciones comerciales y la utilización de drones y misiles contra objetivos navales y logísticos (datos compilados por observatorios de seguridad marítima).

Las autoridades internacionales han respondido con patrullajes y escoltas de convoyes, y algunas coaliciones navales han ofrecido protección. Sin embargo, estas medidas, aunque disuasorias, no eliminan completamente el riesgo: la geografía estrecha de Bab el-Mandeb y la densidad del tráfico mercante dificultan una protección completa sin una solución política de fondo.

Implicaciones geopolíticas

La entrada de los houthi de manera más abierta en confrontaciones que tocaren intereses comerciales internacionales complejiza una ya tensa ecuación regional. Irán, al apoyar milicias en diferentes frentes —Líbano, Irak, Palestina y Yemen—, proyecta influencia asimétrica frente a potencias con presencia militar convencional en la región.

Para países occidentales y consumidores del norte global, esto implica que las respuestas militares o diplomáticas deben calibrarse con cuidado para evitar una escalada que, paradójicamente, perjudique más los intereses económicos globales. A su vez, Estados ribereños y operadores navales apelan a medidas coordinadas para proteger el comercio marítimo sin convertir cada barco en un objetivo militar.

Qué puede pasar ahora y cómo prepararse

  1. Escalada limitada: los houthi pueden alternar ataques puntuales contra objetivos navieros o militares en respuesta a movimientos percibidos como agresivos por parte de sus adversarios. Esto ya generó picos temporales en precios y desvíos en 2024-2025.
  2. Bloqueo o interrupciones sostenidas: un intento deliberado por impedir el tránsito por Bab el-Mandeb forzaría a las flotas comerciales a rutas más largas y a los gobiernos a coordinar respuestas navales más contundentes.
  3. Soluciones diplomáticas: canales de negociación multilaterales podrían buscar acuerdos temporales de no agresión a cambio de incentivos políticos o humanitarios, solución que históricamente ha demostrado eficacia parcial pero limitada en el tiempo.

Desde la perspectiva empresarial, las navieras y aseguradoras deberán reevaluar riesgos y rutas, diversificar proveedores y considerar inventarios más amplios. Los estados consumidores de energía, por su parte, deberían acelerar medidas de resiliencia energética: reservas estratégicas, diversificación de fuentes y mayor coordinación internacional.

Reflexión final

El ataque reciente desde Yemen contra Israel es más que un hecho aislado: es una señal de que los conflictos locales tienen la capacidad de proyectarse sobre infraestructuras y rutas globales. La seguridad marítima del Mar Rojo y Bab el-Mandeb es un bien común que exige respuestas coordinadas entre actores regionales y globales, junto con esfuerzos diplomáticos para contener la dinámica que permite a actores no estatales convertir las rutas comerciales en palancas de presión geopolítica.

Si no se aborda la raíz política del conflicto y la influencia externa que lo alimenta, la región seguirá siendo una fuente de inestabilidad con impacto directo en la economía mundial y en la vida cotidiana de millones de personas que dependen de cadenas de suministro resilientes.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press