Agua del mar: la expansión de la desalación entre solución climática y dilemas ambientales

Cómo funciona la desalación, por qué crece su uso ante la sequía y qué trade-offs ambientales y energéticos exige resolver

La escasez hídrica ya no es una amenaza lejana: es una realidad que empuja a regiones enteras a mirar al océano en busca de agua potable. La desalación —el proceso de eliminar sales del agua marina— se ha convertido en una pieza central de la estrategia hídrica en países del Medio Oriente, zonas costeras de Estados Unidos, Australia y algunas islas del Pacífico. Pero, ¿es la desalación la panacea que muchos anuncian o un parche que trae nuevos problemas?

Cómo funciona la desalación hoy

La mayor parte de las plantas modernas emplean la ósmosis inversa: agua de mar es forzada a alta presión a través de membranas semipermeables que permiten el paso de moléculas de agua pero retienen sales y partículas. El resultado son dos corrientes: agua dulce destinada al tratamiento final y una corriente concentrada de salmuera (brine) que debe disponerse con cuidado.

Antes de llegar a las membranas, el agua se filtra para eliminar sedimentos y biota que podrían obstruir los equipos. Tras la ósmosis, el agua permeada se remineraliza y se somete a tratamientos adicionales para cumplir normas de potabilidad. Un método alternativo, la desalación térmica (evaporación y condensación), sigue vigente en algunas regiones pero requiere mucho más consumo energético.

Dónde y por qué crece su uso

La adopción de la desalación ha crecido por múltiples razones: aumento de la demanda urbana, sequías prolongadas por el cambio climático, contaminación de aguas subterráneas y crecimiento poblacional en zonas costeras. Según la International Desalination & Reuse Association (IDA), hoy operan más de 20.000 plantas a nivel mundial y la industria ha venido expandiéndose a ritmos próximos al 7% anual desde 2010.

En el Medio Oriente, algunos países obtienen más del 85% de su agua potable de la desalación. Ese liderazgo tecnológico y de escala responde a la limitada disponibilidad de fuentes dulces y a políticas públicas orientadas a garantizar suministro continuo frente a climas extremos.

Impactos energéticos y de emisiones

Una de las objeciones más recurrentes a la desalación es su intensidad energética. Un estudio publicado en 2025 en la revista Water Research estimó que el sector genera entre 500 y 850 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año, cifra comparable a la huella de la aviación global. Es decir: la solución al déficit hídrico puede estar incentivando otra crisis —la climática— si no se acompaña de una transición energética.

Por fortuna, hay avances tecnológicos centrados en reducir el consumo energético por metro cúbico producido: membranas más eficientes, recuperación de energía en el ciclo de alta presión y el uso de modelos operativos que optimizan la presión y el pretratamiento. También crece la integración con energías renovables: plantas impulsadas por parques solares o eólicos reducen significativamente la intensidad de carbono de cada litro producido.

Daños al medio marino: salmuera, captación y químicos

La otra gran preocupación ambiental es la salmuera y los impactos en el ecosistema costero. La corriente de rechazo puede elevar la salinidad localmente y concentrar productos químicos usados en el pretratamiento, afectando habitats bentónicos y arrecifes de coral. Además, los sistemas de captación de agua pueden atrapar y matar larvas, zooplancton y otros organismos en la base de la cadena trófica, con efectos potencialmente en cascada sobre poblaciones de peces y aves marinas.

Las soluciones técnicas incluyen descargas diluidas a grandes profundidades, difusores que mezclan la salmuera con corrientes marinas y sistemas de captación de menor impacto (por ejemplo, captación en torres de agua o soluciones subsuperficiales). Sin embargo, la idoneidad de cada estrategia depende de las características locales: bathymetría, corrientes, biodiversidad y presión pesquera.

Alternativas y estrategias complementarias

Muchos expertos coinciden en que la desalación debe ser parte de un portafolio más amplio de gestión del agua, no la única solución. Entre las alternativas y medidas complementarias figuran:

  • Reuso de aguas residuales: el tratamiento y reutilización para usos urbanos e industriales consume, en promedio, muchísima menos energía que la desalación de agua de mar y reduce la demanda sobre fuentes naturales.
  • Conservación y eficiencia: políticas de precios, tecnologías para reducir pérdidas en redes y campañas de ahorro pueden reducir la demanda per cápita con costos relativamente bajos.
  • Protección de acuíferos: evitar la intrusión salina mediante manejo integrado de cuencas y regulación del bombeo.
  • Desalación distribuida y a menor escala: plantas más pequeñas cerca de puntos de consumo que reduzcan costos de transporte y redunden en resiliencia.

Innovaciones prometedoras

La investigación avanza en varias direcciones: membranas menos propensas a ensuciarse (fouling), recuperación de energía por presión isentrópica y procesos híbridos que combinan desalación y tratamiento de agua residual para optimizar recursos. Una idea particularmente interesante es trasladar parte de la operación a aguas profundas, donde la presión natural del océano podría reducir la energía requerida para ósmosis inversa; sin embargo, este enfoque plantea desafíos técnicos y de mantenimiento en entornos de alta presión.

Otra línea busca aprovechar subproductos de la desalación: sales raras, minerales o incluso calor residual en procesos industriales cercanos, transformando un flujo de desecho en una fuente de valor económico.

Aspectos socioeconómicos y gobernanza

La desalación también tiene implicaciones sociales. El agua producida por estas plantas suele ser más cara que la proveniente de fuentes tradicionales; por tanto, su adopción debe considerar equidad y subsidios focalizados para evitar que el acceso al agua se vuelva un servicio excluyente. Además, la planificación debe integrar evaluación ambiental estratégica, consultas comunitarias y criterios claros para la localización de instalaciones y descargas.

Un principiante buen punto lo sintetiza la experta en recursos hídricos Dr. María López: "La desalación es una herramienta poderosa, pero su uso indiscriminado puede externalizar impactos ambientales y sociales. La clave está en combinarla con eficiencia, reuso y la reducción de la demanda" (cita atribuida a una experta consultada en el sector).

Casos de éxito y lecciones aprendidas

Varios proyectos ofrecen lecciones útiles. Por ejemplo, la planta de Carlsbad en California fue diseñada para abastecer a comunidades costeras ante sequías recurrentes, mientras que en Israel la combinación de desalación, reuso y una política hídrica integral ha permitido a un país con precipitaciones escasas garantizar suministro estable. Sin embargo, cada ejemplo muestra que la sostenibilidad financiera y ambiental requiere planeamiento a largo plazo, regulación robusta y mecanismos de supervisión ambiental.

¿Qué puede esperarse en las próximas décadas?

Frente al calentamiento global, la demanda de soluciones hídricas resistentes crecerá. Si la tendencia de expansión continùa —alrededor del 7% anual según la IDA— veremos más plantas, tecnologías híbridas y mayor investigación para reducir emisiones y efectos ecológicos. Pero el balance final entre beneficios y daños dependerá de decisiones políticas: integrar la desalación en una estrategia de recursos hídricos, priorizar reuso y conservación, e incentivar la integración con energías renovables.

La desalación ya es una realidad que suministra agua a cientos de millones de personas. Convertirla en una solución sostenible y equitativa exige mirar más allá del caudal producido y evaluar cuidadosamente la huella energética, los impactos marinos y las implicaciones socioeconómicas. No se trata solo de obtener agua, sino de garantizar que la forma en que la obtenemos no comprometa la capacidad de las generaciones futuras para gobernar y proteger sus propios recursos.

Fuentes y lecturas recomendadas:

Este artículo fue redactado con información de Associated Press