De minas a turistas: Datong y la compleja transición de una ciudad construida sobre el carbón

Cómo una ciudad de Shanxi busca reinventarse entre museos de minas, granjas solares y el desafío social de reconvertir a miles de trabajadores

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

Datong, en la provincia china de Shanxi, es un ejemplo nítido de la tensión histórica entre una economía basada en combustibles fósiles y la urgencia de un cambio energético global. Durante décadas, esta ciudad fue un pilar de la expansión industrial china: sus minas alimentaron hornos, fábricas y redes eléctricas que impulsaron el crecimiento nacional. Hoy, mientras China acelera las inversiones en energía renovable y promueve industrias alternativas como el turismo cultural, Datong vive un proceso de transformación social y económica con ganadores claros, perdedores visibles y muchas preguntas abiertas.

Un pasado tallado en carbón

Shanxi —la provincia donde se encuentra Datong— fue durante mucho tiempo conocida como la “capital del carbón” de China. En la práctica, la minería definió no solo la economía, sino también la estructura urbana y la vida cotidiana: poblados obreros junto a yacimientos, escuelas, centros deportivos y servicios organizados por las empresas estatales. La propia topografía de la ciudad lleva el sello de esa era: vías elevadas para el transporte de carbón, chimeneas de centrales térmicas y complejos industriales que dominan el horizonte.

El cruce hacia el turismo cultural

Una de las estrategias más visibles para diversificar la economía local ha sido potenciar el turismo cultural. Los Yungang Grottoes —complejo de cuevas con esculturas budistas que datan del siglo VI— se han convertido en epicentro de esa apuesta. Las autoridades culturales y regionales han impulsado inversiones en conservación, servicios e infraestructuras turísticas con la expectativa de que el flujo de visitantes genere empleos en hostelería, guianza, comercio local y servicios auxiliares.

El efecto del turismo puede observarse en cifras recientes: el número de visitantes a los Yungang aumentó con fuerza en los últimos años, pasando de cerca de 3 millones a alrededor de 4.5 millones en 2024, según reportes de medios estatales. Ese incremento se ha atribuido en parte a la visibilidad que le dio la cultura pop —un ejemplo citado frecuentemente fue la aparición de los Yungang en el videojuego Black Myth: Wukong— y a campañas de promoción turística.

Historias personales: del minero al vendedor ambulante

La transformación económica no es homogénea. Exmineros como Yang Haiming representan una versión exitosa del cambio: tras jubilarse, Yang abrió un local de brochetas cerca de los Yungang y afirma ahora obtener ingresos superiores a los que consiguió en su mejor época como minero. Sin embargo, su caso contrasta con el de muchos otros trabajadores que no saben cómo integrarse en la nueva economía. Tal como lo expresó un trabajador local: “No sé qué más hacer, sólo sé ser minero”.

La experiencia de personas como Zhou Hongfei —cuya preocupación por mantener el sustento familiar refleja la ansiedad generalizada— es compartida por muchos: la falta de capacitación específica, la edad, y el riesgo percibido de abandonar un sector que aunque declina sigue siendo una fuente de ingresos relativamente estable, hacen que la reconversión resulte difícil y, para muchos, poco realista.

Empleo, reentrenamiento y barreras sociales

Convertir empleos extractivos en oportunidades en sectores como el turismo o las energías limpias implica más que construir hoteles o parques solares. Requiere programas de formación técnica, políticas activas de colocación, subsidios temporales y un enfoque realista sobre las capacidades locales. En Datong se observan algunas iniciativas, pero también brechas importantes:

  • La economía del turismo tiende a concentrar beneficios en grandes cadenas hoteleras y en operadores con capacidad de inversión, dejando a muchos trabajadores locales en empleos informales o de baja remuneración.
  • Los empleos en energías renovables, como la operación de parques eólicos o solares, demandan aptitudes técnicas específicas; la capacitación formal y certificada es costosa y tarda en producir resultados.
  • La percepción de inseguridad laboral cuando se abandona la mina —y la experiencia de reclasificación interna en empresas estatales a puestos peor remunerados o en regiones lejanas— desalienta la movilidad laboral.

El rol del Estado y las alternativas industriales

El gobierno chino ha impulsado distintas vías para mitigar el impacto social del cierre de minas: desde convertir secciones de complejos mineros en museos o parques culturales hasta promocionar proyectos de alta tecnología y cadena de valor local. En Shanxi, además del turismo, se exploran vías como la producción industrial basada en hidrógeno a partir de carbón (coal-to-hydrogen) y la promoción de cultivos autóctonos para valor agregado alimentario.

Los defensores del desarrollo tecnológico en la provincia plantean escenarios optimistas: la instalación de centros de datos, fábricas tecnológicas o empresas de I+D podría ofrecer empleos bien remunerados si las autoridades combinan incentivos fiscales con formación técnica. Como plantea Tom Wang, activista y promotor de soluciones climáticas: “¿Qué pasaría si empresas tecnológicas nacionales decidieran abrir centros en Shanxi? Podrían reequilibrar la oferta laboral local”.

Carbón: seguridad energética y contradicciones

A pesar de la apuesta por renovables, el carbón no ha desaparecido de la ecuación energética china. Datos de organizaciones independientes muestran que en 2025 China continuó incorporando nueva capacidad térmica a gran escala; por ejemplo, se reportó la puesta en marcha de decenas de gigavatios de nueva generación coal-fired, lo que evidencia que la transición es compleja y que las decisiones estratégicas están condicionadas por consideraciones de seguridad energética y geopolítica.

Qi Qin, analista del Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA), ha señalado que “la confianza en depender enteramente de las renovables aún no es suficiente para abandonar completamente el carbón” (ver CREA). En ese contexto, el carbón sigue funcionando como una red de seguridad para picos de demanda y para mantener estabilidad en la oferta eléctrica.

Impacto demográfico y urbano

El cierre parcial de minas y la reducción de la actividad extractiva tienen efectos urbanos visibles: escuelas cerradas, bloques de viviendas parcialmente deshabitados y centros sociales que pierden su público. Algunas de esas infraestructuras se reutilizan —por ejemplo, el antiguo No. 9 se transformó en parque museo—, pero la reconversión del tejido social y urbano es más lenta que la simple rehabilitación de un edificio.

Además, la dinámica demográfica plantea un desafío: muchos de los trabajadores que quedan son de mayor edad, con menores probabilidades de adaptarse a formación técnica intensa; mientras tanto, los jóvenes formados en otras profesiones suelen emigrar hacia los polos tecnológicos del este del país.

¿Qué funciona y qué falta?

Las políticas públicas más eficaces combinan varios elementos: programas de formación profesional orientados a empleos con demanda real, incentivos para la implantación de empresas que generen empleo local, redes de protección social que amortigüen la caída de ingresos durante la transición y estrategias de turismo inclusivo que favorezcan a proveedores locales pequeños y medianos.

Algunas propuestas prácticas que podrían reforzar la transición en Datong incluyen:

  1. Planes de formación pública-privada centrados en competencias concretas (hostelería, guianza certificada, mantenimiento de parques solares, operación de centros de datos).
  2. Subsidios temporales vinculados a la formación para trabajadores mayores que necesitan seguridad económica al reinsertarse.
  3. Programas de apoyo a pequeñas empresas turísticas y artesanales para que capten directamente parte del gasto turístico (mercados locales, rutas gastronómicas, ferias culturales).
  4. Acuerdos regionales para atraer inversión tecnológica con cláusulas de empleo local y capacitación.

Mirando hacia adelante

La experiencia de Datong ilustra que la transición energética y económica no es solo técnica: es profundamente social. No basta con construir paneles solares o museos; hay que pensar en cómo las decisiones impactan vidas, en cómo se redistribuyen los beneficios y en cómo se protege a quienes han sustentado la era del carbón.

En términos prácticos, el reto es doble: por un lado, avanzar en la diversificación económica con una planificación realista; por otro, diseñar políticas de empleo y bienestar que reduzcan la incertidumbre de familias enteras. Si esos dos ejes se sincronizan, la regeneración de Datong puede convertirse en un caso de estudio sobre cómo transformar una economía extractiva en una economía más resiliente e inclusiva. Si no, el riesgo es que queden infraestructuras museizadas y una población sin oportunidades equivalentes a las que tuvo durante la era del carbón.

Imagen: visitantes en las cuevas de Yungang, uno de los ejes de la nueva economía turística de Datong.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press