Cuando la naturaleza reescribe los itinerarios: el deslave de Tracy Arm y el turismo de cruceros en Alaska
Tras un deslizamiento masivo que generó un tsunami local, compañías de cruceros replanifican visitas y científicos buscan nuevas señales de riesgo en los fiordos
Tracy Arm, uno de los fiordos más icónicos del sudeste de Alaska, ha pasado de ser un destino imprescindible en los itinerarios de cruceros a provocar dudas operativas y científicas tras un deslizamiento de ladera ocurrido el 10 de agosto de 2025. El episodio —que generó un oleaje que subió más de 400 metros por la pared opuesta del fiordo y produjo una ola que salió del brazo glaciar— obligó a varias navieras a reconfigurar rutas y ha puesto en primer plano la compleja relación entre turismo, seguridad y cambios ambientales en regiones glaciares.
Un paisaje que impresiona y asusta
Tracy Arm es un fiordo de aproximadamente 50 kilómetros (30 millas) que alberga a las glaciares Sawyer Norte y Sur, además de cascadas, paredes rocosas casi verticales y fauna marina como focas y aves marinas. Durante décadas, verlo de cerca —con la posibilidad de presenciar el desprendimiento y caída del hielo— fue un factor decisivo para muchos turistas a la hora de elegir un crucero por Alaska.
Sin embargo, el deslizamiento del verano de 2025 demostró que la dinámica de estos paisajes no es solo espectacular, sino impredecible. El colapso de una ladera cerca del extremo del glaciar South Sawyer provocó un desplazamiento súbito de agua que, además de generar un tsunami local, arrastró equipo de campamento de kayakistas que estaban en una isla cercana. Afortunadamente no se reportaron muertes ni heridas graves, pero el episodio ha dejado secuelas en la percepción de riesgo.
Reacción de las navieras y cambios en los itinerarios
Al menos varias de las grandes compañías que operan en la región decidieron evitar Tracy Arm esta temporada y optar por alternativas consideradas más seguras: Endicott Arm y el glaciar Dawes. Entre las compañías mencionadas se encuentran Holland America, Carnival Cruise Line y Royal Caribbean; también MSC Cruises, Virgin Voyages y operadores regionales como Allen Marine han priorizado Endicott y Dawes. Norwegian Cruise Line, por su parte, no tenía programados viajes por Tracy Arm en esa temporada.
Endicott Arm ya funcionaba como alternativa en condiciones de exceso de hielo u otras restricciones, y su uso como sustituto pone en evidencia la capacidad de la industria para adaptarse rápidamente, aunque no sin costos y molestias para los viajeros. Algunos agentes y pasajeros han recibido la modificación de último minuto, y han expresado frustración por la comunicación tardía respecto a cambios de itinerario.
El agente de viajes Nate Vallier, especializado en turismo de Alaska, resumió el sentir de muchos profesionales: “Tracy Arm es la princesa majestuosa, la reina de los fiordos”. Pero añadió que Endicott y Dawes “son hermosos, sin duda, pero no es lo mismo” (declaración en medios locales durante la temporada 2025).
Riesgos geológicos: más frecuentes y menos previsibles
El sudeste de Alaska, en su conjunto, es un entorno de bosque templado y relieve muy activo, donde deslizamientos y desprendimientos no son raros. No obstante, el tramo de pendiente que falló en Tracy Arm no estaba catalogado previamente como un peligro activo por las autoridades estatales, según Gabriel Wolken, responsable del programa estatal de riesgos climáticos y de hielo.
Steven Sobieszczyk, portavoz del U.S. Geological Survey (USGS), advirtió que “las áreas de deslizamiento empinadas continúan cambiando durante años tras un deslizamiento inicial”; además, señaló que “se esperan desprendimientos rocosos continuos y deslizamientos de pequeña escala desde la cicatriz expuesta, que podrían impactar el agua y causar un tsunami localizado en el futuro” (USGS, comunicación oficial).
Estas advertencias confirman que los efectos de un deslave no terminan con el evento principal: la inestabilidad remanente de las laderas puede seguir generando peligros durante mucho tiempo.
El turismo de cruceros en Alaska: una economía vulnerable
El turismo de cruceros es un motor económico vital para muchas comunidades costeras de Alaska. Antes de la pandemia, la industria movilizaba más de un millón de pasajeros anuales: según la Alaska Travel Industry Association, en 2019 Alaska recibió alrededor de 1.3 millones de visitantes de cruceros, cifra que sustentaba negocios locales de excursiones, hospedaje y servicios portuarios (Alaska TIA, 2019).
Cuando las navieras modifican itinerarios por motivos de seguridad, las consecuencias económicas inmediatas recaen sobre operadores de excursiones diarias, comercios locales y guías que dependen de las llegadas programadas. Además, la incertidumbre en la comunicación puede dañar la confianza de futuros viajeros.
Percepción del viajero y ejemplos reales
Algunos pasajeros, pese a la decepción inicial por no visitar Tracy Arm, han valorado las alternativas. Kimberly Lebeda, de Wichita (Kansas), relató que tras un cambio por condiciones de hielo se dirigieron a Endicott y presenciaron desprendimientos del Dawes Glacier desde una embarcación más pequeña: “Fue algo increíble de presenciar... ¿Valió la pena? Sí, porque quizá no vuelva a hacer ese viaje” (testimonio personal durante la temporada de 2025).
Ese testimonio ilustra la ambivalencia del turista: por un lado, la experiencia natural continúa siendo intensa y memorable; por otro, existe una expectativa concreta que se ve afectada por decisiones de seguridad que muchas veces se comunican con poco margen.
Lo que la ciencia busca ahora
Tras el deslave, los científicos han priorizado identificar otras pendientes potencialmente inestables en la red de fiordos de Tracy Arm. La misión es doble: comprender las causas del colapso reciente (combinación de la geología local, el deshielo y la dinámica glacial) y catalogar zonas que puedan representar un riesgo de eventos similares.
La investigación incluye el análisis de imágenes satelitales, mediciones de la estabilidad de las pendientes y el monitoreo de los glaciares adyacentes. Los expertos recuerdan que los fiordos glaciares son sistemas dinámicos —conderivas, erosión basal del hielo y cambios en la roca expuesta— y que el calentamiento climático ha modificado procesos que antes eran más lentos o menos frecuentes.
¿Qué esperar de ahora en adelante?
- Mayor prudencia operativa por parte de las navieras: es probable que en años venideros las compañías mantengan criterios de exclusión preventiva para zonas identificadas como inestables.
- Incremento en la monitorización científica: el USGS, agencias estatales y universidades probablemente intensifiquen estudios en fiordos turísticos para anticipar riesgos.
- Comunicación más transparente y anticipada con pasajeros: la industria tendrá incentivos para mejorar notificaciones de cambios de itinerario y reembolsos parciales o alternativas equivalentes.
- Adaptación de la oferta turística: operadores locales podrían diversificar rutas y crear experiencias alternativas que mantengan el atractivo, sin depender exclusivamente de un punto sensible.
En resumen, la lección de Tracy Arm no es únicamente sobre la belleza escénica de los glaciares, sino sobre la creciente necesidad de integrar ciencia, seguridad y turismo responsable. Cuando la naturaleza reescribe un itinerario, la respuesta humana —desde la investigación científica hasta la gestión de viajes— define si esa experiencia se preserva como una vivencia segura y sostenible o queda marcada por la imprudencia y la improvisación.
Fuentes y referencias: USGS (comunicados oficiales sobre el deslizamiento de Tracy Arm, 2025); declaraciones públicas de operadores turísticos y agentes locales durante la temporada 2025; Alaska Travel Industry Association, datos de visitantes de cruceros 2019 (travelalaska.com).
