El juicio por la muerte de Diego Maradona: entre la búsqueda de justicia y la fatiga de una familia legendaria

Un proceso judicial que revive dudas médicas, responsabilidades profesionales y la huella indeleble de una de las mayores figuras del fútbol

Hace casi cinco años que el mundo del fútbol quedó conmocionado: Diego Armando Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras se encontraba bajo cuidado médico en una casa de Olivos, provincia de Buenos Aires. Desde entonces, la investigación sobre las circunstancias de su fallecimiento no solo ha sido un análisis clínico, sino también un examen público sobre la responsabilidad profesional, la gestión del poder y el tratamiento mediático de la tragedia.

El reinicio del juicio y qué se juzga

En abril de 2026 se reanudó el juicio contra siete profesionales de la salud acusados de homicidio culposo —equivalente a lo que en algunos sistemas se conoce como homicidio involuntario— por su presunta negligencia en la atención de Maradona. Los imputados incluyen a Leopoldo Luque (médico personal), Agustina Cosachov (psiquiatra), y Carlos Díaz (psicólogo), entre otros. Si fueran hallados culpables, se enfrentan a penas que, según la acusación, podrían oscilar entre los ocho y los 25 años de prisión.

El proceso se estructura en audiencias dos veces por semana y prevé la declaración de cerca de 100 testigos: familiares, allegados, profesionales de la salud y efectivos policiales. Un nuevo tribunal integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón asumió la causa después de que el primer intento de juicio terminara en nulidad por la renuncia de una de las magistradas.

¿Por qué la primera instancia cayó en nulidad?

La primera audiencia, celebrada en 2025, fue declarada nula tras la salida de la jueza Julieta Makintach, quien había sido cuestionada por su participación en un documental sobre el caso. Makintach alegó su derecho a defenderse en otras instancias al presentar su renuncia; no obstante, la polémica fue suficiente para motivar la suspensión y reconfiguración del tribunal. El suceso subraya cómo, más allá de las pruebas periciales, el contexto mediático puede influir en la percepción de imparcialidad y confianza pública en el proceso judicial.

Los ejes centrales de la acusación y de la defensa

La acusación sostiene que el equipo médico actuó de forma “inapropiada, deficiente y temeraria”, dejando a Maradona en agonía y sin la asistencia necesaria durante más de 12 horas antes de su muerte. Esta calificación proviene del informe de la junta médica que evaluó el caso en 2021, y que tuvo gran peso mediático y judicial. El texto del informe afirmó que existieron fallas en el monitoreo y en la coordinación del equipo que atendía al exjugador (ver BBC Mundo, 2021).

En contrapartida, la defensa arguye que Maradona presentaba una compleja comorbilidad: dependencia previa de drogas, daños cardiovasculares y diversas patologías crónicas que lo hacían particularmente vulnerable. Los abogados defensores sostienen que, aun cuando existieran errores en la atención, no pueden constituir por sí solos el nexo causal incontestable entre la conducta profesional y la muerte del astro. En palabras de abogados defensores, citadas en diversas coberturas periodísticas, “la situación clínica del paciente era de alto riesgo y no se puede afirmar con certeza que se produjo un delito” (véase La Nación).

Lo que dicen los peritajes médicos

El informe forense y la junta médica que analizaron el caso en 2021 concluyeron que la atención recibida por Maradona fue insuficiente en aspectos clave: monitoreo inadecuado tras la cirugía por hematoma subdural, posibles demoras en la atención y falta de protocolos claros en el seguimiento domiciliario. El informe también destacó que, tras la operación realizada en la Clínica Olivos, Maradona fue dado de alta y trasladado a su domicilio donde se estableció una asistencia ambulatoria que, según los peritos de la acusación, no cumplió con criterios mínimos de seguridad.

No obstante, algunos peritos independientes y expertos consultados por la defensa han insistido en que la historia clínica previa del paciente —incluida una larga trayectoria de consumo de alcohol y drogas, y complicaciones médicas anteriores— complica cualquier relación de causalidad directa entre un acto u omisión específica y la muerte.

El impacto emocional en la familia y la dimensión pública del caso

Dalma y Giannina Maradona, hijas del fallecido y querellantes en la causa, han manifestado reiteradamente su deseo de que se esclarezcan las circunstancias que rodearon la muerte de su padre. En una de las audiencias, su abogado Fernando Burlando expresó que las hijas están “muy agotadas” y que depositan “enorme confianza” en el nuevo tribunal. Las palabras de Burlando ponen de relieve lo complejo que resulta, para familiares de figuras públicas, transitar un proceso judicial que revisita episodios dolorosos bajo la lupa mediática.

La relación entre la prensa, la familia y el proceso es tensa: mientras que algunos reclaman mayor transparencia y rigor investigativo, otros advierten sobre la exposición excesiva y el efecto que esto tiene en los allegados. Según un sondeo nacional realizado en 2022 sobre percepción pública de las investigaciones mediáticas en casos de alto perfil, más del 60% de los consultados opinaron que la cobertura intensa puede perjudicar el normal desarrollo de los procesos judiciales (CONICET / encuestas sectoriales, 2022).

Contexto histórico: Maradona, ídolo y persona vulnerable

La vida de Maradona fue una mezcla de genialidad deportiva y luchas personales. Desde su consagración en la Copa del Mundo de 1986 hasta su figura como emblema cultural y político en Argentina, su biografía estuvo marcada por éxitos extraordinarios y desafíos de salud ligados, en buena medida, a los excesos y a un entorno que a menudo normalizó conductas de alto riesgo.

Sus problemas de salud no son un misterio: Maradona fue internado en múltiples ocasiones, con cuadros críticos en 2000 y 2004 que, tal como apuntan registros periodísticos de la época, pusieron en evidencia la fragilidad de su estado físico. Al mismo tiempo, su figura, para millones, trascendía la idea del deportista: era un símbolo identitario de una nación que lo elevó a la categoría de mito.

Por qué este juicio importa más allá del caso Maradona

  • Responsabilidad profesional médica: El proceso plantea límites y obligaciones del ejercicio sanitario, especialmente en contextos domiciliarios y de atención a pacientes con riesgo vital. ¿Qué protocolos deben seguirse? ¿Quién coordina la atención interdisciplinaria?
  • Transparencia institucional: La investigación y el juicio evidencian la necesidad de registros clínicos claros, comunicación entre equipos y documentación que permita reconstruir decisiones médicas en épocas críticas.
  • Protección de familiares y testigos: El desgaste emocional que suelen producir estos procesos obliga a pensar en medidas que resguarden a quienes son parte y en cómo los medios cubren los juicios de alto perfil.

Escenarios posibles y la espera por un veredicto

Los jueces están convocados a resolver con base en pruebas médicas, testimonios y pericias. El veredicto, estimado por la fiscalía para principios de junio, podría establecer precedentes relevantes en materia de mala praxis y negligencia médica en Argentina y, por extensión, en la región.

Pero más allá del resultado judicial, este juicio ya dejó una marca: forzó a la sociedad a confrontar una pregunta incómoda sobre cómo se cuida a quienes, aun siendo íconos inmortales para la afición, siguen siendo seres humanos con fragilidades. Como dijo un experto en bioética consultado durante la reapertura del caso, “las figuras públicas no deben ser tratadas con privilegios que sacrifiquen estándares de atención ni con la indiferencia que penaliza su condición vulnerable” (entrevista publicada en medios nacionales, 2026).

Mientras las audiencias avanzan, la expectativa pública permanecerá alta. Para la familia Maradona, este proceso es una búsqueda de certezas y de un cierre que, incluso si llega en forma de condena o absolución, difícilmente borrará la herida de una pérdida que sigue resonando en millones de aficionados alrededor del mundo.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press