Renacimiento nuclear: cómo la crisis energética vinculada a la guerra en Irán impulsa a Asia y África hacia la energía atómica

Entre urgencia y debate: por qué países de Asia y África aceleran planes nucleares, qué prometen los reactores modulares y cuáles son los riesgos reales

La guerra en Irán y las perturbaciones en el suministro energético global han reordenado prioridades estratégicas: la búsqueda de seguridad energética vuelve a colocar a la energía nuclear en el centro del tablero. Lo que durante décadas fue un debate técnico y político ahora adquiere carácter urgente para gobiernos que enfrentan cortes, precios récord del combustible y la amenaza de una economía paralizada por la falta de petróleo y gas.

Un panorama global que empuja hacia lo atómico

Según la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), 31 países operan plantas nucleares y la energía nuclear aporta alrededor del 10% de la electricidad mundial; además, cerca de 40 naciones están considerando o preparándose para construir centrales (IAEA).

La decisión de aumentar la generación nuclear o retomar proyectos pausados no es homogénea: en Asia, naciones con capacidad establecida como Corea del Sur y Japón están incrementando producción y acelerando reaperturas; en África, países sin experiencia previa están mirando con interés soluciones como los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés) como vía para suplir déficits crónicos de electricidad.

¿Por qué ahora? El detonante energético

El cierre temporal del Estrecho de Ormuz y las interrupciones en rutas comerciales han elevado los precios del petróleo y del gas, afectando especialmente a Asia, principal destino de esos combustibles. La escasez de suministros ha obligado a gobiernos a evaluar alternativas de corto y largo plazo.

Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), advirtió que “Europa dispone quizá de seis semanas aproximadamente de combustible para aviones” si no se reabre pronto el estrecho, subrayando la rapidez con la que las interrupciones pueden convertirse en crisis económicas. (Fuente: IEA)

Respuesta en Asia: reactivaciones y nuevos compromisos

En Corea del Sur se ha incrementado la generación nuclear y se aceleran mantenimientos para reactivar reactores fuera de servicio, con la expectativa de restablecer capacidad en los próximos meses. Taiwán debate reabrir reactores paralizados, un proceso que requiere inspecciones meticulosas y años de trámites regulatorios.

Japón, que tras el desastre de Fukushima (2011) cerró muchas instalaciones y endureció regulaciones, ha mostrado un viraje: el Gobierno y empresas privadas han firmado acuerdos de cooperación internacional y algunos reactores han sido reiniciados bajo estrictos protocolos de seguridad. Estas decisiones reflejan una revaloración pública y política del balance entre riesgo y necesidad energética.

África: la promesa de los SMR y la carrera por atraer inversión

Más de 20 países africanos han expresado interés en desarrollar energía nuclear. La propuesta que más eco tiene son los SMR: reactores modulares más pequeños, de menor coste inicial, que pueden desplegarse por etapas y adaptarse a redes eléctricas menos robustas.

Países como Kenya y Ghana han anunciado planes concretos. Kenya, por ejemplo, proyecta la entrada en servicio de un SMR alrededor de 2034, tras fases de preparación que ya comenzaron. El director de la agencia keniana afirmó que la energía nuclear dejó de ser una aspiración distante y pasó a ser una “necesidad estratégica”.

Firmas y gobiernos de potencias nucleares —Rusia, China, Francia, Corea del Sur y Estados Unidos— han intensificado la oferta de tecnología y financiamiento en África. Rusia, por medio de Rosatom, mantiene acuerdos amplios en la región; Estados Unidos y Corea del Sur han promovido iniciativas conjuntas y foros de cooperación para posicionar sus soluciones SMR.

Lo que ofrecen los SMR y sus limitaciones

  • Ventajas: costos de inversión más bajos por módulo, escalabilidad, tiempos de construcción potencialmente menores y adaptabilidad a redes eléctricas pequeñas.
  • Limitaciones: no son una solución instantánea —los proyectos aún pueden tardar años— y requieren marcos regulatorios, cadenas de suministro y capacidades técnicas que muchos países todavía no tienen.

Economía, geopolítica y competencia por la influencia

La carrera nuclear también es geopolítica. La provisión de reactores y combustible abre puertas diplomáticas: países proveedores aseguran contratos que incluyen formación, financiación y cooperación industrial, lo que incrementa su influencia a largo plazo.

Moscú ha cerrado importantes acuerdos en África para desarrollar infraestructura nuclear y cadenas de valor asociadas. Washington, por su parte, busca articular alternativas con aliados como Corea del Sur y empresas privadas para ofrecer opciones que vengan con garantías de seguridad y estándares occidentales. Para muchos gobiernos africanos esto significa negociar entre múltiples ofertas, sopesando condiciones financieras y requisitos de soberanía tecnológica.

Riesgos: seguridad, residuos y proliferación

Los defensores del nuclear señalan su ventaja climática frente a combustibles fósiles —cero emisiones directas de CO2 en la generación eléctrica—, pero los críticos llaman la atención sobre riesgos persistentes:

  1. Accidentes: aunque la tecnología ha avanzado, fallas humanas y catástrofes naturales siguen siendo amenazas, como demostró Fukushima en 2011.
  2. Residuos radiactivos: su gestión segura implica costos y soluciones de largo plazo que pocas naciones han resuelto completamente.
  3. Proliferación: el desarrollo de capacidades nucleares civiles puede, en algunos contextos, aumentar el riesgo de que tecnologías o materiales sean desviados hacia fines militares.

Ayumi Fukakusa, de la organización Friends of the Earth Japan, sintetiza la preocupación: “La energía nuclear es muy riesgosa” y puede acarrear dependencia de combustible enriquecido importado y responsabilidades a largo plazo en materia de residuos. (Fuente: declaración pública de la organización)

¿Nuclear o renovables? Un falso dilema temporal

Expertos en energías renovables insisten en que la expansión de la solar, eólica y almacenamiento (baterías, hidrógeno) es la vía más sostenible y rápida para asegurar abastecimiento asequible y descentralizado. Sin embargo, la realidad inmediata de cortes y costos elevados está empujando a gobiernos a combinar soluciones:

  • A corto plazo: maximizar la generación disponible, incluyendo nuclear existente y combustibles fósiles de emergencia.
  • A mediano y largo plazo: desplegar renovables y mejorar redes para reducir vulnerabilidad a choques externos.

Rex Amancio, del Global Renewables Alliance, advierte que, dado el tiempo que toma construir capacidad nuclear nueva, el enfoque debe seguir priorizando renovables para la seguridad energética sostenida. (Fuente: declaraciones del Global Renewables Alliance)

Transición estratégica: medidas prácticas para países en desarrollo

Para los países que consideran la opción nuclear, las recomendaciones de organismos internacionales y expertos incluyen:

  1. Fortalecer el marco regulatorio y la gobernanza independiente para supervisar seguridad y residuos.
  2. Garantizar transparencia en contratos de suministro y financiamiento para evitar cargas fiscales insostenibles.
  3. Invertir simultáneamente en renovables y eficiencia energética para reducir la necesidad de nuevas centrales nucleares.
  4. Fomentar formación técnica local y acuerdos que incluyan transferencia de tecnología.

Mirando hacia adelante: ¿un cambio permanente?

La crisis actual ha acelerado decisiones y proyectos que, aun si nacen de la coyuntura, pueden arraigarse en la matriz energética de países enteros. La historia reciente muestra que las transiciones energéticas se moldean tanto por urgencias geopolíticas como por políticas de largo plazo: la forma en que los gobiernos gestionen financiación, seguridad y comunicación pública determinará si la vuelta al nuclear consolida una alternativa segura y sostenible o si abre nuevos desafíos sociales, económicos y ambientales.

Como dijo Rachel Bronson, de la Bulletin of the Atomic Scientists, la actual situación ha impulsado “un renacimiento nuclear” en la percepción de muchos países: la pregunta ahora es si ese renacimiento se traducirá en programas responsables, equilibrados y compatibles con los objetivos climáticos y de seguridad global. (Fuente: Bulletin of the Atomic Scientists)

En un mundo donde la disponibilidad de petróleo y gas puede verse interrumpida por conflictos y cierres de rutas marítimas, la energía nuclear reaparece como opción estratégica. Su implementación exigirá, sin embargo, prudencia técnica, voluntad política y cooperación internacional para minimizar riesgos y maximizar beneficios.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press