¿Qué nos dicen (y qué no) las cifras de incautaciones marítimas de drogas?

Por qué la caída en kilos decomisados no equivale necesariamente a una reducción del flujo de drogas y qué datos faltan para afirmarlo con certeza

En las últimas semanas surgió una estadística llamativa que fue usada como argumento político: una caída del 98.2% en las incautaciones de drogas en aguas abiertas y costeras entre julio y noviembre de 2025. A primera vista, ese número parece demostrar una drástica reducción del contrabando por mar. Sin embargo, una mirada más atenta revela que esa conclusión no es automática: las cifras de decomisos miden actividad de interdicción, no el volumen total del tráfico. En este artículo explico por qué esa distinción es crucial, qué factores pueden explicar variaciones abruptas en las incautaciones y qué datos adicionales harían falta para comprender mejor la dinámica real del narcotráfico marítimo.

Decomisos vs. flujo real: una diferencia crucial

Las cifras que reportan agencias como Customs and Border Protection (CBP) reflejan la cantidad de drogas que fueron detectadas y retenidas por las fuerzas encargadas del control. Según datos públicos de CBP, en julio de 2025 se registraron aproximadamente 223,923 libras (unos 101,600 kg) de cocaína, fentanilo, heroína, marihuana y metanfetamina incautadas en la zona costera/interior; en noviembre de 2025, esa cifra cayó a 4,463 libras (aprox. 2,025 kg), lo que representa la variación porcentual de 98.2% entre ambos meses (fuente: CBP, estadísticas públicas de decomisos).

No obstante, esa comparación entre dos meses aislados no equivale a una medición del total de drogas que ingresan al país. Como resume la investigadora Dessa Bergen-Cico, “los datos de incautaciones miden la actividad de interdicción, no el volumen real del tráfico” (Dessa Bergen-Cico, profesora de salud pública, Syracuse University; ver perfil institucional: https://publichealth.syr.edu/faculty/bergen-cico).

Por qué las incautaciones pueden bajar aunque no baje el tráfico

Existen múltiples explicaciones por las cuales las incautaciones pueden disminuir sin que necesariamente se haya reducido el flujo de drogas:

  • Cambios en rutas y tácticas de los traficantes: los grupos criminales adaptan rutas, barcos, camuflaje y horarios ante operaciones de control. Si cambian de ruta hacia zonas donde la presencia de una agencia es menor, las incautaciones de esa agencia caerán, aunque el volumen total siga igual o incluso aumente.
  • Variación en estrategias operativas y jurisdiccionales: acciones militares, operaciones de otras agencias (por ejemplo, la Guardia Costera o la Marina) o transferencias de competencias pueden desplazar dónde y cómo se reportan decomisos. Un descenso en los decomisos atribuidos a CBP podría corresponder a un aumento de incautaciones realizadas por fuerzas militares u otras dependencias, sin que ello indique menor tráfico.
  • Fluctuaciones temporales: comparar dos meses concretos (julio vs. noviembre) es arriesgado: las cifras mensuales pueden mostrar picos estacionales o anomalías operativas que no reflejan una tendencia sostenida.
  • Variación en el esfuerzo de fiscalización: cambios en recursos, patrullajes o prioridades pueden reducir la detección sin afectar la oferta delictiva.

El ejemplo reciente: qué pasó y qué no podemos concluir

El descenso a 4,463 libras en noviembre de 2025 y la continuación de valores bajos en diciembre (2,268 libras) contrastan con un repunte observado a inicios de 2026: en marzo se registraron 28,500 libras incautadas. Esos movimientos muestran volatilidad mensualmente, pero no permiten inferir el volumen total de droga que logró pasar sin detección.

Como advierte Jonathan Caulkins, profesor de investigación operativa y políticas públicas en Carnegie Mellon, “la ignorancia sobre cuáles son las cifras correctas para cualquiera de estos conceptos importantes genera incoherencia e interpretaciones erróneas” (Jonathan Caulkins, Carnegie Mellon University; perfil: https://www.cmu.edu/epp/people/faculty/caulkins-jonathan.html).

¿Qué preguntas quedan abiertas?

Para afirmar que el flujo de drogas ha bajado de verdad se deberían responder, al menos, estas preguntas:

  1. ¿Cómo ha variado el volumen total de droga producida y ofertada en las zonas de origen? (Producción y disponibilidad regionales influyen directamente en la oferta).
  2. ¿Qué proporción del tráfico es interceptada históricamente por todas las agencias combinadas? Es decir: ¿cuál es la tasa de intercepción?
  3. ¿Han cambiado las rutas y métodos de transporte (por aire, por tierra o por mar)?
  4. ¿Se han redistribuido las operaciones entre agencias, y cómo se contabilizan los decomisos conjuntos o separados?

Datos complementarios que ayudarían

Para tener un panorama más robusto se requieren series más largas y fuentes múltiples:

  • Series temporales consolidadas: comparar meses aislados es engañoso; mejor usar datos anuales y trimestrales que muestren tendencias sostenidas.
  • Consolidación interagencial: datos combinados de CBP, Guardia Costera, Marina y fiscalías permitirían ver el total de incautaciones y evitar duplicaciones o desplazamientos contables.
  • Inteligencia sobre rutas: análisis de cambios en rutas de embarcaciones, origen y puerto de destino, y métodos empleados (barcos rápidos, lanchas ‘go-fasts’, contenedores, envío oculto en pesca comercial).
  • Estimaciones independientes: estudios académicos o de organismos internacionales que intenten estimar la producción y el consumo en origen y destino, para triangular la magnitud real del tráfico.

Contexto operativo: las tácticas recientes y sus consecuencias

En 2025 y 2026 hubo un aumento de acciones ofensivas en alta mar dirigidas a embarcaciones sospechosas de traficar droga. Esas operaciones, que incluyeron ataques sobre lanchas en aguas latinoamericanas, alteraron la epidemiología de las incautaciones: en ciertos periodos las cifras de CBP bajaron porque parte de la interdicción pasó a manos de unidades militares o porque los traficantes cambiaron de rutas.

Este tipo de intervención puede reducir las incautaciones registradas por una agencia sin reducir necesariamente el mercado ilícito. Además, ataques contra embarcaciones generan controversias legales y humanitarias que complejizan la evaluación de resultados: las muertes y daños colaterales requieren ser considerados al medir el éxito de cualquier política.

Qué puede hacer la opinión pública y los responsables de política

Los responsables públicos y los ciudadanos deberían exigir transparencia y contexto al comunicar estadísticas de seguridad. Un gráfico o una cifra aislada puede ser persuasiva, pero engañosa si no se explican sus límites.

Recomendaciones concretas:

  • Solicitar datos consolidados y públicos de todas las agencias involucradas.
  • Exigir que las cifras se publiquen acompañadas por notas metodológicas claras (qué se mide, cómo y con qué periodicidad).
  • Promover investigaciones independientes que intenten estimar la fracción no detectada del tráfico mediante modelos y muestreo en origen y destino.
  • Valorar políticas integrales que combinen interdicción, cooperación internacional y programas de reducción de demanda, en lugar de depender exclusivamente de medidas militares o de choque.

Reflexión final

Las incautaciones son un indicador útil para evaluar la operativa de control, pero no son la historia completa del fenómeno del tráfico de drogas. Interpretarlas sin matices puede llevar a conclusiones apresuradas o políticas mal dirigidas. Para saber si realmente hay una reducción en el flujo de drogas es necesario cruzar series largas, sumar información interagencial y estudiar tanto la oferta como la demanda en un marco regional e internacional. Hasta entonces, es más prudente hablar de cambios en la actividad de interdicción que de una supuesta “erradicación” del ingreso de drogas por mar.

Fuentes citadas:

Este artículo fue redactado con información de Associated Press