Nebraska en la encrucijada: qué explica la pérdida de impulso económico y cómo revertirla

Análisis sobre la caída del crecimiento laboral, las causas estructurales y las rutas prácticas para recuperar competitividad

La pérdida de 70,000 empleos en perspectiva: durante décadas Nebraska se vendió como un estado ganador en la carrera por atraer inversiones y puestos de trabajo. Entre 2000 y 2010 la política económica estatal —incluyendo incentivos fiscales— ayudó a que Nebraska superara a la media regional en creación de empleo. Pero desde aproximadamente 2010 la tendencia se invirtió: en lugar de liderar, Nebraska ha quedado rezagada frente a sus pares en la región norte-centro de EE. UU. Un análisis reciente sugiere que, de no haber cambiado la trayectoria, el estado contaría con alrededor de 70,000 empleos adicionales hoy.

Qué muestra la evidencia y por qué importa

El contraste entre los dos periodos —previo y posterior a 2010— es llamativo. Antes de 2010, Nebraska crecía por encima del promedio regional en 14 de 19 años; desde 2010 ha quedado por debajo en 11 de 16 años. Ese vuelco no es sólo un número: significa menos familias, menor recaudación fiscal y menos capacidad para financiar educación, infraestructura y servicios esenciales. Dana Bradford, empresario de Omaha y expresidente de la Greater Omaha Chamber, lo sintetiza: “Es un asesino silencioso… en algún momento las empresas decidieron irse a otro lugar”.

Factores estructurales: déficit de oferta laboral y ‘brain drain’

Dos procesos demográficos y económicos convergieron desde la década de 2010. Primero, el envejecimiento de la fuerza laboral: los baby boomers comenzaron a retirarse y la generación millennial, más pequeña en tamaño, no los reemplazó en la misma proporción. Josie Schafer, directora del Center for Public Affairs Research en la Universidad de Nebraska en Omaha, llama a 2010 “el momento del acantilado demográfico”.

En segundo lugar, la fuga de graduados universitarios ha empeorado. Schafer documenta que en 2010 Nebraska perdía netamente alrededor de 1,000 personas con título universitario por año; para 2020 esa cifra se había cuadruplicado a ~4,000 al año y aún ronda más de 3,000 netos anuales. Perder talento significa no sólo menos trabajadores, sino menos empresarios potenciales y menos demanda por servicios y viviendas.

Vivienda, cuidado infantil y calidad de empleos: trabas prácticas

En muchos debates sobre competitividad estatal aparecen las barreras cotidianas que impiden atraer y retener familias y trabajadores: falta de vivienda asequible, escasez de servicios de cuidado infantil y déficit de empleos bien remunerados en sectores de alta productividad. Nebraska, que históricamente disfrutó de vivienda relativamente económica, ha visto cómo los precios residenciales suben más rápido que en varios estados del entorno: según un análisis regional, los costos de vivienda en Nebraska pasaron de ser el cuarto más alto en 2008 a ser el segundo más alto del conjunto comparado. Esa presión sobre la vivienda reduce la ventaja que antes ofrecía el estado.

Política, prioridades y el costo de la inacción

Un elemento central en la discusión es la prioridad que los líderes estatales han dado (o dejado de dar) al crecimiento económico. Tras la publicación en 2019 del plan “Blueprint Nebraska” —resultado de un panel bipartidista y multisectorial— llegó una racha mixta de acciones: algunos recortes de impuestos se implementaron, pero las recomendaciones de fondo quedaron en gran parte sin desarrollar. Las reducciones fiscales realizadas disminuyeron ingresos en centenas de millones de dólares; según estimaciones legislativas, los recortes al impuesto sobre la renta redujeron los ingresos estatales en más de $800 millones en el año fiscal reciente. Al mismo tiempo, la estrategia para financiar incentivos, marketing nacional para atraer trabajadores o programas de vivienda fue recortada.

El resultado fue doble: menor capacidad financiera estatal para invertir en desarrollo y una percepción creciente de incertidumbre entre empresas y desarrolladores. El Departamento de Desarrollo Económico estatal vio una reducción de personal del 27% en nueve meses por recortes y jubilaciones —una merma en el músculo operativo dedicado a atraer y apoyar proyectos.

Incentivos fiscales: ¿motor de crecimiento o costo fiscal?

La historia de Nebraska demuestra que los incentivos bien diseñados pueden funcionar: el programa LB 775, aprobado en 1987, fue criticado como “ayuda corporativa”, pero impulsó inversión y empleo que revertieron la racha previa de estancamiento. En la década posterior a LB 775, Nebraska redujo la brecha con sus pares y ganó cientos de miles de empleos que, según análisis retrospectivos, no habrían existido sin esa política.

No obstante, los incentivos han perdido apoyo político y han sido limitados recientemente —por razones ideológicas y por preocupaciones presupuestarias— lo que aumentó la incertidumbre entre actores que evalúan ubicar operaciones en el estado. Una señal clara: la Legislatura limitó los pagos de incentivos, y una ley que restringió elegibilidad de ciertas compañías (el llamado ‘anti-China bill’) dejó en el limbo a potenciales beneficiarios, hasta que se comenzó a corregir parte de esa norma.

La llegada tardía al ‘trabajo por talento’ y la revolución tecnológica

Desde 2010 el modelo de atracción ha transitado de perseguir únicamente proyectos de inversión a competir por personas: talento tecnológico, profesionales con educación superior y trabajadores especializados. En paralelo la economía tech explotó: la venta de iPhones y la adopción masiva de smartphones y aplicaciones transformó industrias y concentró empleos de alta productividad en ciertos polos urbanos y estados. Bryan Slone, exdirector de la cámara estatal, afirma que Nebraska tiene sector tecnológico emergente, pero no ha sido percibida como un estado tecnológico, lo que dificulta la atracción de startups y trabajadores jóvenes.

Qué sí funcionó y qué lecciones ofrece la historia

La Nebraska de finales de los 80 y 90 dejó una lección práctica: la intervención pública (incentivos, coordinación y acompañamiento) puede revertir crisis económicas. LB 775 demostró que políticas dirigidas pueden generar resultados medibles en empleo y crecimiento. Pero esas políticas requieren continuidad, evaluación y adaptabilidad al nuevo contexto demográfico y tecnológico. La ausencia de ese compromiso sostenido y la fragmentación de prioridades han reducido el efecto multiplicador de las iniciativas puntuales.

¿Qué medidas concretas pueden devolver a Nebraska al camino del crecimiento?

  1. Priorizar la vivienda asequible y el desarrollo de infraestructura habitacional: incentivos públicos-privados para construcción de viviendas familiares y multifamiliares, acelerar permisos y destinar fondos a viviendas para trabajadores esenciales.
  2. Competir por talento con una estrategia de marketing y retención: financiar campañas nacionales dirigidas, programas de reubicación y pasantías que conecten graduados con empleadores locales (datos muestran que experiencias laborales tempranas aumentan la probabilidad de quedarse en la región).
  3. Incentivos inteligentes y predecibles: reconstruir programas de incentivos con reglas claras, límites y cláusulas de rendimiento para reducir la incertidumbre y mantener el control fiscal.
  4. Invertir en educación alineada a la demanda: coordinación desde pre-K hasta formación técnica y universitaria orientada a las industrias de mayor valor: tecnología, manufactura avanzada y servicios profesionales.
  5. Hacer del desarrollo económico una prioridad estatal conjunta: coordinación entre gobierno, empresas, filantropía y comunidades, como reclaman líderes empresariales; una iniciativa amplia y sostenida (Go Big Future) puede dar nueva institucionalidad al plan Blueprint.

Riesgos de no actuar y últimas reflexiones

Si Nebraska mantiene su postura actual la factura será progresiva: menor crecimiento poblacional, erosión de la base fiscal, aumento de la presión sobre impuestos locales y pérdida de empresas y talento. Como advirtió Matt Williams, presidente interino de la cámara estatal, “la trayectoria que llevamos no será saludable a largo plazo”. Invirtiendo hoy en vivienda, trabajo por talento y políticas públicas coherentes, Nebraska puede recuperar su ventaja relativa. La historia muestra que la política pública sí puede cambiar trayectorias; la prueba es no sólo recordar LB 775, sino adaptar su lección a una economía que ahora compite globalmente por personas y empleos de alta productividad.

Fuentes citadas:

  • Análisis de Flatwater Free Press sobre empleo en Nebraska y estados vecinos (datos y comparaciones referidas en el artículo original).
  • Estimaciones legislativas de la pérdida de ingresos por recortes al impuesto sobre la renta (citado por la Legislatura de Nebraska en debates fiscales recientes).
  • Declaraciones de líderes locales y académicos citadas en reportajes de Flatwater Free Press y prensa regional (entre ellos Dana Bradford, Josie Schafer, Bryan Slone y Matt Williams).

Nota: este artículo sintetiza y amplía análisis e informaciones publicadas por medios y organizaciones locales que estudiaron la evolución del empleo y las políticas públicas en Nebraska. El objetivo es ofrecer un marco claro de diagnóstico y propuestas prácticas para formuladores de políticas, líderes empresariales y ciudadanos preocupados por el futuro económico del estado.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press