Missouri en la encrucijada fiscal: ¿adiós al impuesto sobre la renta individual y hola a un impuesto sobre las ventas más amplio?
El referéndum que podría eliminar el impuesto sobre la renta en Missouri plantea preguntas sobre justicia fiscal, migración y el futuro de los servicios públicos
En noviembre de este año los votantes de Missouri podrían enfrentarse a una decisión histórica: eliminar gradualmente el impuesto sobre la renta individual del estado y autorizar a la legislatura a expandir la base del impuesto sobre las ventas para compensar la pérdida de ingresos. Si se aprueba, sería la primera vez desde la creación del moderno impuesto sobre la renta que una legislatura estatal pide directamente a los electores que ratifiquen la eliminación de ese tributo.
Un poco de historia que importa
La potestad del Congreso para gravar la renta fue formalizada con la ratificación de la Decimosexta Enmienda en 1913, un hito que abrió la puerta al impuesto sobre la renta federal y estimuló a muchos estados a crear sus propios sistemas tributarios en las décadas siguientes. Missouri introdujo su impuesto estatal sobre la renta en 1917, dentro de ese movimiento general de modernización fiscal.
¿Qué propone exactamente la enmienda constitucional de Missouri?
El texto aprobado por la legislatura y que irá a la papeleta ordena a la Asamblea General del estado reducir el impuesto sobre la renta individual de manera gradual, condicionando cada recorte al crecimiento de los ingresos estatales. Para “facilitar” esa transformación, la medida otorga a los legisladores la facultad de gravar con impuesto a las ventas “cualquier bien y servicio” durante un plazo de cinco años, eludiendo así una prohibición de 2016 que limitaba la expansión de la base del impuesto sobre las ventas.
Importante: la redacción de la papeleta evita términos directos como “aumentar” o “expandir” el impuesto sobre las ventas y usa la palabra “modificar”, algo que ha generado críticas por la presunta falta de transparencia sobre el verdadero alcance del cambio.
¿Por qué ahora? El contexto nacional de recortes fiscales
La proposición de Missouri no surge en el vacío. Tras la recesión por la pandemia de COVID-19 muchos estados disfrutaron de ingresos inusualmente altos y aprovecharon para implementar recortes fiscales temporales o permanentes en distintos gravámenes: renta, ventas, propiedad o combustibles. Más de la mitad de los estados con impuesto sobre la renta redujeron su tasa máxima en ese periodo, y varios gobiernos estatales impulsaron leyes cuyo objetivo declarado era, a la larga, eliminar totalmente el impuesto sobre la renta si se cumplían ciertos umbrales de recaudación.
Modelos en marcha y planes condicionados
- Kentucky (2022): bajó su tasa y estableció una serie de desencadenantes vinculados al crecimiento de los ingresos que podrían llevar la tasa a cero; sin embargo, esos recortes adicionales requieren aprobación legislativa.
- Mississippi: aprobó una reducción escalonada que lleva la tasa del 4% al 3% para 2030 y contempla reglas vinculadas al crecimiento de los ingresos que podrían ocasionar recortes adicionales.
- Oklahoma y Carolina del Sur: también han aprobado mecanismos que, con el cumplimiento de determinados umbrales de recaudación, podrían llevar a reducciones sustanciales o a la eliminación gradual del impuesto sobre la renta.
En la práctica, esos mecanismos muestran que muchos estados reconocen la dificultad política y fiscal de eliminar por completo el impuesto sobre la renta sin encontrar fuentes alternativas de recursos.
Impacto distributivo: ¿quiénes ganan y quiénes pierden?
Las implicaciones distributivas de reemplazar un impuesto progresivo sobre la renta por impuestos al consumo son claras desde la teoría fiscal: los impuestos sobre las ventas tienden a ser regresivos, porque las familias de menores ingresos destinan una mayor proporción de su consumo a bienes y servicios gravados. Un estudio notable sobre la propuesta en Missouri proviene del Institute on Taxation and Economic Policy (ITEP).
Según esa estimación, una familia con ingresos entre $49,000 y $78,000 al año pagaría, en promedio, $535 más si se elimina el impuesto sobre la renta y se compensa con un impuesto a las ventas más amplio. El ITEP subraya además que los hogares con ingresos más bajos podrían ver aumentos proporcionales mayores. Al respecto, Carl Davis, director de investigación del instituto, señaló: "Pretty clearly, this is going to be a tax increase for most people" (Institute on Taxation and Economic Policy).
Migración y atractivo económico: ¿importan los impuestos?
Los defensores de la eliminación de la renta sostienen que tasas más bajas o nulas atraen empresas y residentes. Hay evidencia que sugiere que la estructura fiscal es uno de varios factores que influyen en la migración interestatal. En 2023, un análisis de datos del IRS realizado por la Tax Foundation mostró que Texas, Florida y Tennessee —estados sin impuesto estatal sobre la renta— estaban entre los principales receptores netos de contribuyentes federales, mientras que estados con impuestos altos como California, Nueva York y Nueva Jersey figuraban entre los que más contribuyentes perdían.
No obstante, los economistas advierten que la decisión de mudarse depende de múltiples variables: costos de vivienda, salarios, mercado laboral, calidad de servicios públicos, clima, y redes familiares. Katherine Loughead, directora de proyectos estatales en la Tax Foundation, afirmó que si Missouri aprueba su referéndum, "it could embolden other states to accelerate their own planned income tax reductions" (Tax Foundation), pero también matizó que el efecto real depende de cómo se reemplacen los ingresos y de la percepción sobre la calidad de los servicios públicos.
Voces reales: del emprendedor que se fue a Florida a la maestra jubilada
En audiencias públicas, empresarios han argumentado que eliminar el impuesto sobre la renta es una señal de competitividad. Will Spartin, propietario de una empresa de bebidas, explicó que su compañía estableció su sede en Florida —sin impuesto sobre la renta— y que consideraría regresar a Missouri sólo si las condiciones fiscales lo hacen viable: "If Missouri moves in this direction... it would be a meaningful signal to people like us".
En el otro extremo del espectro aparecen contribuyentes como Sharon Wells, maestra jubilada de los suburbios de St. Louis, preocupada por el encarecimiento de servicios cotidianos: mantenimiento del automóvil, peluquería, cuidado del jardín y atención médica. Para ella, gravar servicios que hoy no pagan impuesto sobre las ventas equivale a subir la carga fiscal que soportan las familias con ingresos fijos o modestos.
Lecciones del pasado y experiencias anteriores
Históricamente, solo Alaska logró implantar un impuesto individual general y luego derogarlo (en 1980, cuando los ingresos petroleros hicieron posible esa maniobra). En Massachusetts los votantes rechazaron propuestas de eliminación del impuesto sobre la renta en 2002 y 2008; en esos casos las iniciativas provinieron de ciudadanos y no de proyectos presentados por legisladores encargados de formular el presupuesto estatal, lo que plantea una diferencia clave con la ruta que está siguiendo Missouri.
Transparencia y consecuencias presupuestarias
Un punto central en el debate es la transparencia fiscal. La propuesta de Missouri permite a la legislatura decidir dentro de cinco años qué nuevos bienes y servicios gravar, sin necesidad de otra consulta popular. Esa flexibilidad legislativa preocupa a quienes temen impuestos ocultos o aumentos que recaigan de forma desproporcionada en consumidores y en quienes viven con ingresos fijos.
Desde la óptica presupuestaria, sustituir un impuesto que recauda de forma relativamente estable (la renta) por impuestos al consumo puede aumentar la volatilidad de los ingresos públicos en ciclos económicos: en las recesiones el consumo cae y con él la recaudación por ventas, mientras que los ingresos por renta suelen bajar también, pero los efectos combinados pueden complicar la financiación de servicios esenciales como educación, salud pública o infraestructura.
Preguntas que los votantes deben considerar
- ¿Quién realmente paga? ¿Se beneficiarán más los hogares de altos ingresos mientras la clase media y los pobres enfrentan mayores costos de consumo?
- ¿Cómo se preservarán los servicios públicos y la estabilidad presupuestaria ante la posible mayor volatilidad de ingresos por consumo?
- ¿La redacción de la papeleta y la opción legislativa posterior garantizan suficiente transparencia y control ciudadano?
- ¿Qué precedentes y lecciones estatales deben considerarse, y cómo comparan las experiencias de migración entre estados con y sin impuesto sobre la renta?
La votación en Missouri será, en definitiva, un experimento político y fiscal con consecuencias potenciales más allá de sus fronteras. Si los votantes aprueban la enmienda, otros estados seguramente observarán con atención los resultados: ¿se cumplirán las promesas de crecimiento y atracción de empresas, o aumentará la carga fiscal sobre quienes menos pueden soportarla? La respuesta definirá parte del debate tributario estadounidense en los próximos años.
Fuentes citadas: Institute on Taxation and Economic Policy (ITEP) — estimaciones sobre impacto en hogares; Tax Foundation — análisis de migración de contribuyentes según datos del IRS; National Archives — contexto histórico sobre la 16ª Enmienda (ratificada en 1913).
