Trazabilidad en la moda: el paso de Ferragamo hacia un cuero más transparente y las implicaciones para la industria
Cómo una casa centenaria está navegando las nuevas exigencias europeas y por qué la trazabilidad es solo el comienzo de la sostenibilidad real en moda
Ferragamo, la histórica casa de lujo italiana, anunció que puede identificar el país de origen de gran parte del cuero que utiliza en sus emblemáticos zapatos y bolsos. Ese avance —relativamente modesto en términos tecnológicos, pero significativo en su alcance— marca una etapa importante en la larga transición de la industria de la moda hacia prácticas más transparentes y circulares.
Una noticia con contexto histórico
La empresa familiar, fundada en 1927 por Salvatore Ferragamo en Florencia, tiene en el cuero y el calzado su núcleo productivo desde sus orígenes. Esa tradición se combina hoy con la presión de un entorno regulatorio europeo que empuja a las marcas a demostrar, con datos y pruebas, de dónde proceden sus materiales y cómo se gestionan a lo largo del ciclo de vida del producto.
En su informe de sostenibilidad 2025, Ferragamo afirma haber trazado el país de origen de más del 80% del cuero que compra a través de declaraciones de proveedores y proyectos con curtidurías estratégicas. Además, cuando se suman los textiles (algodón, seda, nylon), la compañía reporta que el 81% de sus materiales cuenta con certificación de sostenibilidad de terceros (Informe de Sostenibilidad Ferragamo, 2025).
Por qué importa la trazabilidad
La trazabilidad se considera hoy día el primer requisito para cualquier política seria de sostenibilidad porque, si no conoces el origen y la ruta de un material, no puedes medir ni corregir su impacto ambiental y social. Francesca Rinaldi, experta en sostenibilidad de la Universidad Bocconi y directora del Monitor for Circular Fashion, apunta que “la trazabilidad permite implementar sostenibilidad y circularidad”, y advierte que su ausencia puede abrir la puerta al greenwashing.
En la práctica, conocer el país de origen del cuero permite detectar riesgos asociados a la deforestación, a prácticas de ganadería no sostenible y a condiciones laborales deficientes en determinadas regiones. Sin embargo, como subrayan especialistas y la propia industria, el mapeo a nivel país o las declaraciones de proveedores —si bien útiles— no equivalen a una cadena de custodia completa y verificable hasta la granja de nacimiento del animal.
Limitaciones tecnológicas y metodológicas
Davide Triacca, director de sostenibilidad de Ferragamo, reconoció que “no existe hoy una única solución tecnológica” capaz de trazar el cuero hasta la granja donde nació la ternera. Esa afirmación pone el foco en una realidad técnica: el cuero pasa por múltiples manos —recogida de pieles, curtido, acabado, transporte— y cada etapa introduce complejidad para la verificación.
Las aproximaciones actuales combinan:
- Declaraciones y auditorías a proveedores y curtidurías.
- Sistemas de certificación de terceros (p. ej. certificados de bienestar animal o de cadena de custodia).
- Proyectos piloto con proveedores clave para mapear la procedencia a nivel nacional o regional.
Estas herramientas mejoran la visibilidad, pero todavía dejan lagunas en la trazabilidad total. Para lograr una cadena de custodia irreprochable se requerirían soluciones más robustas, como marcadores biomoleculares o sistemas de seguimiento que combinen documentación, tecnología de trazado digital y verificación externa continua.
El impulso regulatorio de la Unión Europea
La Unión Europea está desarrollando un marco normativo ambicioso que moviliza a la moda hacia la sostenibilidad integral: desde la planificación del producto hasta su fin de vida. Entre las iniciativas relevantes están la propuesta de Reglamento sobre la Ecologización de Productos (Ecodesign for Sustainable Products Regulation, ESPR) y normas relacionadas con la transparencia en la cadena de suministro. Estas medidas exigirán, de forma progresiva, a marcas y proveedores demostrar que sus productos cumplen criterios ambientales y de circularidad.
Además, la UE está imponiendo restricciones a la destrucción de productos no vendidos para empresas de cierto tamaño —medida que apunta a combatir el derroche y a fomentar alternativas como la reventa, la reparación y el reciclaje.
Que una casa de lujo como Ferragamo avance en trazabilidad responde tanto a un imperativo ético como a un ajuste táctico frente a esas exigencias regulatorias. La trazabilidad se convierte en la herramienta básica para poder certificar, auditar y demostrar cumplimiento.
Más allá de la trazabilidad: circularidad y materiales alternativos
Ferragamo no se limita a mapear cuero; su historial reciente incluye experimentos con materiales alternativos y procesos menos dañinos. En 2017 la firma lanzó una cápsula con textiles derivados de fibras de naranja. Más tarde presentaron bolsas hechas con nylon a base de aceite de ricino en lugar de petróleo y colecciones teñidas con colorantes vegetales.
James Ferragamo, director de transformación y sostenibilidad, explicó que la investigación en materiales es continua: “A veces los materiales que producimos no están listos para el mercado, pero no por eso dejamos de experimentar”. El mensaje es claro: la innovación en materiales debe convivir con medidas de gobernanza (trazabilidad, auditorías) para garantizar una transición real hacia modelos circulares.
Impacto comercial y percepción del consumidor
Las cifras recientes de Ferragamo ilustran por qué la sostenibilidad importa también para el negocio: en 2025 el 86% de sus ventas —en un total de 976,5 millones de euros— provino de calzado y artículos de cuero, productos donde la trazabilidad es decisiva tanto para la reputación como para el cumplimiento normativo.
Los consumidores de lujo están cada vez más informados y exigentes. Según una encuesta de McKinsey y Business of Fashion (2022), más del 60% de los consumidores globales consideran la sostenibilidad como factor relevante al comprar moda de alta gama. En ese escenario, comunicar verificaciones reales y certificados creíbles puede convertirse en una ventaja competitiva.
Retos y recomendaciones para la industria
La experiencia de Ferragamo ofrece lecciones aplicables a otras marcas:
- Comenzar por lo materialmente relevante: priorizar la trazabilidad en los materiales que concentran mayores impactos (ej.: cuero, pieles, ciertos tipos de algodón).
- Combinar herramientas: integrar declaraciones de proveedores, certificaciones externas y proyectos de colaboración con curtidurías para mejorar la visibilidad.
- Invertir en I+D de materiales: explorar alternativas (fibras vegetales, bio-based nylons, tintes naturales) pero con criterios claros de escalabilidad y huella ambiental.
- Prepararse regulatoriamente: anticipar requerimientos de la UE y otros mercados mediante auditorías y documentación verificable.
- Comunicar con transparencia: evitar afirmaciones vagues que puedan ser interpretadas como greenwashing y publicar métricas verificables.
¿La trazabilidad es suficiente?
La respuesta corta es no. Trazar materiales es imprescindible pero no basta. Es el primer paso para medir, gestionar y reducir impactos, pero la sostenibilidad completa exige rediseño de productos para durabilidad, sistemas de reparación, modelos de negocio que fomenten la reutilización y estrategias de fin de vida (reciclaje y upcycling).
La normativa europea está evolucionando hacia ese enfoque más amplio: la meta no es solo saber de dónde viene un cuero, sino asegurar que ese cuero —y el producto final— se integre en una economía circular donde nada se desperdicie y el valor se preserve.
Frente al futuro
Ferragamo muestra cómo una casa de lujo histórica puede combinar patrimonio y modernidad: mantener la excelencia artesanal mientras adapta procesos y mentalidad a un mercado que exige responsabilidad. El desafío para la industria es escalar estas prácticas, mejorar la verificación tecnológica y no conformarse con declaraciones a nivel país cuando las preguntas legítimas sobre origen, deforestación y bienestar animal requieren respuestas más detalladas.
Si la trazabilidad progresa hacia modelos verificables y accesibles, la moda podrá dar un salto: pasar de la reputación individual a una transformación sistémica que reduzca huellas ambientales y sociales. Y si no, la presión regulatoria y la demanda de consumidores informados seguirán empujando a que esas brechas se llenen, por la vía del cumplimiento o por la del mercado.
Fuentes citadas:
- Ferragamo Group, Informe de Sostenibilidad 2025 (declaraciones y cifras internas comunicadas por la compañía en su informe anual de sostenibilidad).
- Francesca Rinaldi, Monitor for Circular Fashion, Universidad Bocconi (comentarios sobre trazabilidad y circularidad).
- European Commission — Información sobre iniciativas de ecodiseño y políticas de sostenibilidad: https://environment.ec.europa.eu/.
- McKinsey & Company y Business of Fashion (2022), encuesta sobre comportamiento del consumidor en moda sostenible.