¿Cuánto enfrían los árboles nuestras ciudades? La desigualdad verde y qué podemos hacer

Un estudio global revela que los árboles reducen el calor urbano, pero no llegan donde más se los necesita

Las ciudades respiran gracias a sus árboles: dan sombra, evaporan agua y mitigan el efecto isla de calor urbano. Sin embargo, un estudio reciente que analizó casi 9.000 grandes ciudades muestra que ese alivio térmico es pequeño en términos globales y, sobre todo, está mal distribuido: las urbes más cálidas y con menos recursos reciben mucho menos beneficio que las que son más ricas y ya cuentan con mayor arbolado.

¿Cuánto enfrían realmente los árboles?

Según el trabajo publicado en Nature Communications (2026), la cobertura arbórea en las ciudades enfría en promedio 0,15 °C (0,27 °F). Sin árboles, las ciudades del mundo serían, en promedio, 0,31 °C (0,56 °F) más cálidas debido al efecto isla de calor urbano, que surge cuando techos oscuros, pavimento y edificios absorben y retienen calor.

Ese número promedio puede parecer modesto, pero en zonas concretas y barrios con canopea abundante el alivio es mayor y tangible: cerca de 185 millones de personas que viven en 31 grandes ciudades experimentan un enfriamiento de al menos 0,3 °C (0,5 °F) gracias a los árboles. Aun así, el estudio advierte que las ciudades más calientes y más pobres son las que menos acceso tienen a estos beneficios.

Desigualdad en la sombra: quién gana y quién pierde

La investigación identifica una desigualdad marcada: casi el 40% de las ciudades en países ricos disfrutan de un enfriamiento significativo (≥ 0,25 °C), mientras que en los países más pobres ese porcentaje baja a menos del 9%.

En 20 ciudades con más de 3 millones de habitantes, el enfriamiento promedio que aportan los árboles es inferior a 0,05 °C (0,1 °F); y en cuatro metrópolis —Dakar (Senegal), Yeda (Arabia Saudita), Ciudad de Kuwait y Amán (Jordania)— la cobertura arbórea es tan escasa que más de 15 millones de residentes prácticamente no reciben enfriamiento por ese motivo.

“Hay una desigualdad”, dijo Rob McDonald, científico de The Nature Conservancy y autor principal del estudio. “Cuando observas las ciudades a escala global, muchas en desarrollo tienen muy poca cobertura arbórea, por eso el número de enfriamiento fue algo menor de lo que esperábamos.” (Fuente: Nature Communications, 2026)

Ejemplos y factores locales

Ciudades como Berlín, Atlanta, Moscú, Washington, Seattle y Sídney figuran entre las que más se benefician del enfriamiento por árboles. En Atlanta, por ejemplo, el 64% de la superficie se encuentra bajo dosel arbóreo, lo que explica parte de su ventaja térmica. Factores como el tamaño de las parcelas, la propiedad individual y la influencia política local favorecen mayores niveles de arbolado en países de renta alta.

Por el contrario, en regiones áridas o con escasez de agua (como partes de Medio Oriente y algunas áreas de África y Asia) plantar y mantener árboles resulta más costoso y complejo, y la falta de espacios y recursos limita la implantación de canopeas urbanas.

¿Pueden los árboles detener el calentamiento global?

Los autores del estudio y expertos consultados subrayan una idea clave: plantar árboles en ciudades ayuda, pero no es la solución definitiva al calentamiento global. Según Rob McDonald, incluso con un aumento significativo de arbolado urbano, se estima que la reducción del calentamiento urbano futuro sería, como máximo, del orden del 20% en las proyecciones analizadas.

Thomas Crowther, ecólogo del King Abdullah University of Science and Technology, recuerda que los beneficios locales son valiosos y acumulativos: “Cada pequeño aporte ayuda. Pero tenemos que revertir las inequidades devastadoras en la distribución de árboles urbanos para que los beneficios lleguen a las comunidades de bajos y medianos ingresos, que suelen ser las más vulnerables a temperaturas extremas.” (Comentario público, 2026)

Otros especialistas, como Jonathan Overpeck (University of Michigan), apuntan que plantar árboles también contribuye a la captura de carbono y a mejorar la calidad de vida urbana, pero que la única vía realista para frenar las causas profundas del calentamiento es reducir las emisiones mediante la transición desde combustibles fósiles hacia energías renovables y almacenamiento de energía. (Declaraciones públicas en medios y foros científicos, 2025–2026)

Salud pública y riesgo climático

El calor extremo es una amenaza creciente para la salud pública: distorsiona la termorregulación humana, puede provocar agotamiento por calor, golpe de calor y agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Las ciudades sin sombra natural sufren olas de calor más intensas y prolongadas, con consecuencias letales en poblaciones vulnerables (personas mayores, niños, quienes padecen enfermedades crónicas, y trabajadores al aire libre).

Estudios de la Organización Mundial de la Salud y varios sistemas nacionales de salud muestran que las olas de calor ya causan miles de muertes cada año; por eso las intervenciones urbanas que reduzcan la temperatura local tienen impacto directo en la reducción de mortalidad y morbilidad asociadas.

Qué se puede hacer: estrategias urbanas más allá de plantar árboles

Aunque el arbolado es una herramienta poderosa, las ciudades cuentan con un abanico de medidas complementarias para combatir el sobrecalentamiento:

  • Superficies reflectantes y techos fríos: materiales que reducen la absorción de calor en techos y pavimentos.
  • Infraestructura azul: recuperación y creación de cuerpos de agua urbanos —lagos, estanques, arroyos restaurados— que ayudan a la evaporación y al enfriamiento local.
  • Diseño urbano orientado al sombreado: calles arboladas, pérgolas, y edificios pensados para generar corrientes de viento y reducir el almacenamiento de calor.
  • Espacios verdes accesibles: parques y corredores verdes distribuidos equitativamente para que las comunidades vulnerables no queden rezagadas.
  • Políticas de gestión del agua: reutilización y captación de agua de lluvia para sostener el riego de árboles en climas secos.
  • Protección y mantenimiento: programas municipales para cuidar árboles existentes (poda, control de plagas, fertilización y riego).

La combinación de estas medidas con la ampliación del arbolado urbano puede multiplicar los beneficios, especialmente cuando se planifica con enfoque de equidad social y priorizando los barrios más calientes y desfavorecidos.

Balance: razones para actuar ya

El mensaje del estudio y de los expertos es doble y complementario: por un lado, los árboles ofrecen beneficios medibles que mejoran la habitabilidad urbana y salvan vidas; por otro, no son una panacea frente al calentamiento global. Plantar y cuidar árboles debe ser parte de una estrategia integrada que incluya reducción de emisiones, mejoras en la planificación urbana y políticas públicas centradas en la justicia ambiental.

Para las autoridades locales, esto implica evaluar dónde se planta cada árbol, qué especies convienen según el clima local y la disponibilidad de agua, y cómo asegurar que los beneficios lleguen a quienes más los necesitan. Para la ciudadanía, implica reclamar y apoyar políticas verdes, participar en iniciativas comunitarias de arbolado y valorar el patrimonio arbóreo urbano.

Referencias principales:

  1. Estudio en Nature Communications (2026) sobre el efecto de la cobertura arbórea en casi 9.000 ciudades globales. (Nature Communications, 2026).
  2. Declaraciones y datos del científico Rob McDonald, The Nature Conservancy (2026).
  3. Comentarios de Thomas Crowther (King Abdullah University of Science and Technology) sobre desigualdad en la cobertura arbórea urbana (2026).
  4. Análisis del papel de los árboles en la captura de carbono y la recomendación de plantar billones de árboles, Crowther & Bastin, Science (2019), y posteriores debates sobre su alcance y limitaciones.

La sombra de un árbol es más que paisaje: es infraestructura climática y social. Comprender su valor y distribuirlo de forma justa debería ser una prioridad en cualquier ciudad que quiera ser habitable en las próximas décadas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press