Erupción en el Monte Dukono: sacrificios, fallas de seguridad y lecciones para el turismo volcánico
La tragedia en Halmahera expone los riesgos de ignorar zonas peligrosas y la complejidad de las labores de rescate en volcanes activos
La tragedia ocurrida en la remota isla indonesia de Halmahera, donde tres excursionistas murieron —dos de ellos ciudadanos singapurenses y una mujer indonesia— tras la erupción del Monte Dukono, revela con crudeza las consecuencias de desoír las advertencias científicas y de seguridad en entornos volcánicos.
Un escenario hostil: lo que pasó en Dukono
El incidente se produjo cuando un grupo de aproximadamente 20 senderistas decidió escalar el volcán de 1.355 metros, pese a las restricciones vigentes. Dukono entró en erupción repentinamente, arrojando una columna de ceniza que ascendió hasta 10 kilómetros y expulsando material incandescente y bloques volcánicos que hicieron intransitable la zona cercana al cráter.
Rescatistas encontraron los cuerpos de los dos excursionistas singapurenses enterrados bajo capas densas de material volcánico a pocos metros del borde del cráter; la primera víctima, una mujer indonesia, había sido localizada el día anterior. Según las autoridades, los cuerpos estaban cubiertos por material tan compactado que complicó enormemente las labores de extracción, obligando a los equipos a proceder con extrema cautela para preservar la seguridad del personal.
El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB), Abdul Muhari, señaló que “los cuerpos fueron enterrados bajo material volcánico profundo y densamente compactado que es difícil de excavar; los equipos deben actuar con suma cautela para garantizar la seguridad”. (Fuente: declaraciones oficiales de la BNPB, bnpb.go.id).
Por qué los rescates en volcanes activos son tan peligrosos
Los volcanes activos representan múltiples amenazas simultáneas: flujos piroclásticos, nubes ardientes, la caída de bloques balísticos, emisiones de ceniza que reduce la visibilidad y la respiración, y desprendimientos en terreno inestable. A ello se suma la posibilidad de nuevas erupciones o reactivaciones que pueden ocurrir horas o minutos después de un evento inicial.
- Material compacto y capas de ceniza: la ceniza mojada o compactada por sucesivas caídas puede comportarse como una masa dura que atrapa y sepulta rápidamente a las personas.
- Bloques balísticos: fragmentos de roca caliente arrojados por explosiones que pueden impactar a gran velocidad en zonas de ascenso.
- Gas tóxico: dióxido de azufre, monóxido de carbono u otros gases volcánicos pueden provocar asfixia o pérdidas de conciencia.
- Condiciones logísticas: el acceso a volcanes remotos, como Dukono en Halmahera, es complicado; la evacuación depende de caminos precarios, embarcaciones o helicópteros sujetos a la visibilidad y a las condiciones atmosféricas.
Contexto geográfico y geológico: Indonesia y el Anillo de Fuego
Indonesia se encuentra en el llamado “Anillo de Fuego” del Pacífico, una región con intensa actividad sísmica y volcánica. El país alberga más de un centenar de volcanes activos; el Global Volcanism Program del Smithsonian documenta centenares de centros eruptivos en el archipiélago (fuente: Global Volcanism Program).
Esta geografía convierte a Indonesia en una nación especialmente vulnerable a erupciones, tsunamis y terremotos. Aunque la actividad volcánica es parte natural del paisaje y de la dinámica geológica, las erupciones súbitas pueden ser letales para quienes se aproximan sin las debidas precauciones.
Factores humanos: por qué grupos se exponen a riesgos evitables
Varias razones explican por qué personas o grupos ignoran las advertencias: la búsqueda de experiencias extremas, desinformación sobre el riesgo real, incentivos económicos locales (guías no oficiales o turismo informal), presión de grupo, o una percepción errónea de que “no ocurrirá ahora”.
En el caso de Dukono, las autoridades habían establecido un área restringida de 4 kilómetros alrededor del cráter. No obstante, los excursionistas se encontraban a unos 50 metros del borde del cráter al momento de la erupción, una proximidad que multiplicó la vulnerabilidad frente a material proyectado y flujos de ceniza.
Respuesta y operación de búsqueda: lecciones sobre coordinación
Los equipos de búsqueda involucraron a cerca de 100 personas y fueron interrumpidos repetidamente por la actividad volcánica continua. Iwan Ramdani, jefe del departamento local de búsqueda y rescate, destacó que las labores fueron monitoreadas por vulcanólogos mientras el volcán seguía expulsando cenizas y material caliente. “La operación de búsqueda fue repetidamente interrumpida por la actividad volcánica; los equipos deben ser extremadamente cuidadosos durante el proceso de evacuación”, declaró Ramdani (declaración pública, autoridades locales).
Lecciones operativas que emergen de la tragedia:
- Vigilancia científica continua: integrar observaciones de vulcanología en tiempo real antes, durante y después de la emergencia para ajustar protocolos de acceso.
- Regulación y control de accesos: reforzar con patrullas, puntos de control y sanciones efectivas el cumplimiento de zonas de exclusión.
- Capacitación y equipo de guías: promover que el turismo en zonas volcánicas sea conducido solo por guías certificados y con equipos de protección adecuados (máscaras, cascos, métodos de comunicación).
- Comunicación de riesgo: mejorar campañas informativas en varios idiomas, señalización clara y prohibiciones visibles en puntos de acceso turísticos.
El papel del turismo responsable y las comunidades locales
El turismo volcánico puede ser una fuente vital de ingresos para comunidades aisladas, pero su explotación debe equilibrarse con la seguridad. Exigir permisos, limitar el número de visitantes y desarrollar rutas seguras guiadas por profesionales puede reducir riesgos sin eliminar beneficios económicos.
Además, las autoridades locales y operadores turísticos deben colaborar en protocolos de emergencia: planes de evacuación, puntos seguros y recursos médicos de respuesta rápida. El fortalecimiento de la capacidad local para responder con rapidez es clave cuando la lejanía dificulta la llegada de ayuda externa.
Recomendaciones prácticas para quienes planean visitar volcanes activos
- Consultar fuentes oficiales: antes de subir, verificar alertas en las agencias de vulcanología y gestión de desastres locales.
- Respetar zonas de exclusión: no intentar acercarse al cráter incluso si la actividad parece menguar.
- Contratar guías certificados: confirmar acreditaciones y preguntar por planes de contingencia.
- Ir equipados: llevar máscaras para polvo/ceniza (preferiblemente N95 o equivalentes), linternas, casco y abundante agua.
- Informar sobre itinerarios: dejar rutas y horarios previstos con familiares o autoridades locales.
Reflexión final: balance entre experiencia y prudencia
Los paisajes volcánicos ofrecen experiencias únicas: geodiversidad, miradores impresionantes y la posibilidad de entender procesos geológicos activos. Sin embargo, la tragedia en Dukono recuerda que la naturaleza no negocia y que la curiosidad humana tiene límites cuando se enfrentan fuerzas geológicas impredecibles.
Si bien el turismo responsable puede coexistir con la actividad volcánica, ello requiere normativa firme, educación continuada, cumplimiento riguroso de las zonas de peligro y una cooperación real entre operadores, comunidades y autoridades científicas. Solo así se puede disfrutar de estos parajes sin poner en riesgo vidas humanas.
Para información sobre la vigilancia volcánica en Indonesia y recomendaciones oficiales, consulte el sitio de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB): https://bnpb.go.id, y el Global Volcanism Program del Smithsonian: https://volcano.si.edu.
