El plan de manejo del Bosque Nacional Tongass: decisiones apresuradas, intereses contrapuestos y el futuro de un tesoro de Alaska
Entre conservación, tala y minería: cómo la revisión del plan forestal redefine usos, conflictos y la participación pública en el mayor bosque templado del mundo
El Bosque Nacional Tongass, que cubre más de 6,8 millones de hectáreas en el sureste de Alaska, vuelve a estar en el centro del debate público. La revisión actual del plan forestal —un proceso que determinará la dirección de manejo del bosque durante décadas— ha generado cientos de comentarios ciudadanos, posturas enfrentadas entre comunidades locales, industria maderera y mineras, y llamamientos de grupos indígenas y conservacionistas para proteger bosques antiguos y hábitats críticos.
¿Qué es un plan forestal y por qué importa?
Un plan forestal establece la dirección general, los objetivos y los estándares de manejo para un bosque nacional. No define decisiones puntuales, como la ubicación exacta de un sendero o una pequeña obra; en lugar de ello, dicta las condiciones deseadas y las reglas generales que guiarán proyectos futuros. Barb Miranda, subdirectora del Distrito Forestal del Tongass, comparó el plan con un plan de zonificación urbano: “ayuda a guiar el uso futuro de la tierra de la misma manera que una ciudad designa dónde y cómo se permite el desarrollo residencial o comercial” (Juneau Independent).
Históricamente, el plan base vigente data de 1997 y ha sido enmendado varias veces, incluida una modificación en 2016 que impulsó el manejo de la segunda crecimiento (young-growth) como una alternativa a la tala de bosques antiguos (old-growth). La revisión que se está ejecutando ahora pretende actualizar directrices, reducir la complejidad de múltiples enmiendas pasadas y reflejar cambios económicos y sociales recientes en la región —principalmente el auge del turismo como principal fuente de empleo en muchas comunidades del sureste de Alaska.
La línea de tiempo del proceso: ¿apresurado o eficiente?
El proceso de revisión está programado para culminar con la finalización del plan en 2028. La secuencia actual incluye:
- Evaluación inicial y levantamiento de información a lo largo de dos años, con participación de alrededor de 20 comunidades en 2024.
- Una fase reciente de 45 días para comentarios sobre el borrador preliminar, acompañada de talleres comunitarios en varias localidades del sureste de Alaska.
- La publicación estimada del borrador del Environmental Impact Statement (EIS) este otoño, seguida de un período de comentarios de 90 días después de su publicación en el Federal Register.
- Procesamiento de respuestas y elaboración de alternativas para el EIS, con una meta de plan finalizado en 2028.
Para muchos habitantes de la región, ese calendario se siente demasiado rápido. James Clare expresó su preocupación por una línea de tiempo apresurada que, en su opinión, «amenaza todos los demás usos y tesoros valiosos, especialmente cada criatura en el Tongass, incluidos los humanos» (comentario público).
Actores y posturas: un mapa de intereses encontradas
La revisión ha recibido más de 300 comentarios de residentes del sureste de Alaska, con posiciones diversas:
- Industria minera: Coeur Alaska, operadora de la mina Kensington, pidió que el plan reconozca al Tongass también como un distrito minero y solicitó que la regla de conservación de áreas sin carretera (Roadless Area Conservation Rule) no se aplique a actividades mineras. Steve Ball, gerente general de la mina, afirmó que “la exploración y el desarrollo minero responsables son compatibles con el manejo ecológico y los valores de subsistencia cuando están bien planificados y regulados”.
- Asociaciones madereras: La Alaska Forest Association demandó accesibilidad del documento y señaló que no consideran necesaria mayor protección de acres de bosques antiguos; además demandan criterios para que la industria acceda a recursos maduros donde sean económicamente viables.
- Grupos indígenas y comunidades locales: Los consejos tribales Tlingit y Haida y representes culturales como Jordynn Fulmer se opusieron al desmonte indiscriminado y señalaron la importancia cultural y ecológica de los bosques antiguos, especialmente para la protección de corrientes salmoníferas vitales para la subsistencia. El consejo tribal advirtió, además, sobre definiciones inconsistentes de “old growth” entre la visión tribal y las clasificaciones basadas en la edad maderera (150–250 años).
- Conservacionistas y pescadores: Organizaciones como Southeast Alaska Conservation Council y la Southeast Alaska Fishermen’s Alliance criticaron que el borrador preliminar no eleva suficientemente la protección de recursos pesqueros y hábitats.
- Residentes y usuarios recreativos: Muchos asistentes a talleres —por ejemplo en Juneau, Haines y Skagway— pidieron mapas más completos y más tiempo para opinar sobre zonas de uso comunitario y áreas de recreación, alegando que las propuestas presentadas no reflejan las prioridades locales.
El debate sobre el “old growth” y la segunda crecimiento
Una de las tensiones centrales es cómo definir y manejar los bosques antiguos. Mientras que agencias y asociaciones madereras se guían por definiciones prácticas centradas en clases de edad de árboles, las comunidades indígenas plantean una visión integrada cultural-ecológica que considera sistemas multiséculos, complejidad estructural y relaciones comunitarias que trascienden la mera edad del árbol.
Esto no es meramente semántico: la definición determina qué áreas reciben protección prioritaria y cuáles quedan sujetas a manejo activo o a aprovechamiento maderero. La enmienda de 2016 promovió el énfasis en la segunda crecimiento como recurso sustentable, pero la Alaska Forest Association sostiene que algunas alternativas que apuntan a depender únicamente de young-growth (segunda crecimiento) no son viables por volumen insuficiente.
Compatibilidad entre manejo activo y protección ecológica: ¿es posible?
La Forest Service sostiene que ciertas prácticas de manejo activo pueden ser compatibles con la restauración y la protección de hábitats: por ejemplo, el aclareo de rodales jóvenes puede mejorar la calidad de forraje para venados y beneficiar a otras especies; la planificación de ventas de madera incluye la reparación de pasos acuáticos y alcantarillas antiguas para restaurar la conectividad de corrientes. Según Miranda, «hay compatibilidad entre nuestra producción maderera activa y los programas de restauración y protección de hábitat» (Juneau Independent).
No obstante, muchos defensores de la conservación afirman que la escala y ubicación de intervenciones determinarán si las medidas son realmente compatibles. Para las comunidades que dependen de la pesca, la prioridad sigue siendo la protección de cuencas críticas y hábitats de desove.
Participación pública: lecciones de los talleres y los comentarios en línea
Los talleres locales y los comentarios en línea revelaron problemas prácticos en la consulta pública:
- Mapas incompletos o poco claros en reuniones locales, lo que limitó la capacidad de los asistentes de evaluar propuestas que afectan áreas lejanas del Tongass.
- Marco de retroalimentación confuso: participantes comentaron que las “frases” y “chips” para coincidir con afirmaciones no capturaban matices ni permitían respuestas detalladas.
- Desconfianza respecto a la rapidez del proceso, y sensación de que el alcance del bosque —enorme y complejo— requiere mayor tiempo y análisis para decisiones que podrían durar 30 años.
Como resultado, miembros de la comunidad pidieron estándares de transparencia más altos, materiales accesibles y más oportunidades de participación, incluidas reuniones con mapas completos y explicaciones claras de alternativas.
Qué esperar en los próximos pasos
El equipo de planificación compilará las respuestas recibidas y generará una gama de alternativas para el borrador del EIS. Según el calendario, tras la publicación del borrador del EIS habrá un período de comentarios de 90 días; el plan final está proyectado para 2028.
La discusión pública en torno al Tongass ejemplifica un desafío central en la gestión de tierras públicas: equilibrar intereses económicos, culturales y ambientales en un escenario de cambio social y climático. La envergadura del Bosque Nacional Tongass, su papel en la pesca y la cultura indígena, y su valor como uno de los mayores bosques templados del planeta, hacen que la decisión tenga repercusiones locales y nacionales.
Reflexiones finales: memoria ecológica y responsabilidad presente
El debate sobre el Tongass no es nuevo: a lo largo de décadas, ha sido objeto de tensiones entre conservación y explotación. Sin embargo, la revisión actual ofrece una oportunidad para modernizar enfoques, mejorar la participación pública y reconciliar perspectivas aparentemente opuestas. Para que eso ocurra, será clave que el proceso sea percibido como riguroso, transparente y suficientemente lento como para integrar conocimiento científico, saberes indígenas y necesidades económicas locales.
Como dijo un participante del taller en Juneau: «El bosque es nuestra espalda; es también un tesoro nacional». Gestionarlo con responsabilidad exige escuchar a quienes lo habitan y entender que las decisiones tomadas hoy marcarán la relación entre personas y naturaleza durante generaciones.
