¿Riesgo de escasez de combustible para aviación en la UE? Entre la geopolítica y la oportunidad de acelerar la transición energética
Cómo el conflicto en el estrecho de Ormuz y la volatilidad de precios exponen la vulnerabilidad aérea y obligan a replantear la dependencia de los combustibles fósiles
El reciente aumento de la tensión en el Golfo Pérsico y las interrupciones en torno al estrecho de Ormuz han vuelto a poner en primer plano una pregunta incómoda para la Unión Europea: ¿estamos a salvo ante la posibilidad de una escasez de queroseno para aviación o solo creemos estarlo a corto plazo? La respuesta no es sencilla y combina factores geopolíticos, estructura del mercado energético, la naturaleza particular de los combustibles para aviación y las decisiones empresariales de las aerolíneas ante un entorno de precios extremadamente volátil.
Por qué el estrecho de Ormuz importa (y mucho)
El estrecho de Ormuz es un conducto marítimo crítico: históricamente por allí ha transitado una porción muy significativa del petróleo y los productos petrolíferos que abastecen a mercados globales. Según la Administración de Información Energética de EEUU (U.S. EIA), habitualmente pasa por ese estrecho alrededor de una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente. Cuando las rutas marítimas se ven amenazadas, el efecto en precios es inmediato y se transmite a derivados como el diésel, la gasolina y el queroseno para aviación. Fuente: U.S. EIA.
El impacto directo en las aerolíneas
El combustible representa una proporción muy alta de los costos operativos de las aerolíneas: en periodos de precios moderados suele oscilar entre el 20% y el 40% del total de costos, según distintos informes del sector. Cuando el precio del queroseno se dispara, las aerolíneas inflan sus gastos operativos de forma inmediata y directa, lo que explica las decisiones recientes de cancelar o reducir rutas, y de ajustar flotas y frecuencias.
Además, la logística del suministro de combustible para aviación es distinta a la del petróleo crudo. El queroseno (jet fuel) se refina y distribuye a través de infraestructuras específicas —terminales, depósitos y cadenas de suministro locales— que no siempre pueden ramp-up con rapidez. Por eso, aunque la disponibilidad global de hidrocarburos exista, pueden producirse cuellos de botella regionales que afecten al abastecimiento de aeropuertos concretos.
¿Escasez inmediata o riesgo a medio plazo?
Las autoridades europeas, sin alarmismo, reconocen que hoy no existe una escasez inmediata generalizada de queroseno en la UE. Sin embargo, advierten que el riesgo de una falta sostenida en el tiempo no puede descartarse. Esa posibilidad depende de tres variables principales:
- Cómo evolucione el conflicto regional y la seguridad de las rutas en el Golfo Pérsico.
- La capacidad de las refinerías y de la cadena logística para redirigir y reabastecer mercados afectados.
- La reacción de las aerolíneas: cancelaciones masivas, reprogramaciones, almacenaje preventivo o cambios operativos que pueden agravar la presión en determinadas plazas.
Precio y factura: el coste económico ya es visible
Más allá de la disponibilidad física, el incremento de precios tiene efectos inmediatos en las finanzas de los Estados y de las compañías. Algunos responsables europeos han señalado que la UE ha afrontado decenas de miles de millones de euros adicionales desde el inicio de las recientes hostilidades hasta cubrir el mismo volumen de combustible que antes se compraba más barato. Aunque las cifras concretas varían según la metodología, la presión fiscal y presupuestaria es real: la factura energética ha pasado de ser un gasto previsible a una fuente de volatilidad que complica planificaciones macroeconómicas y del sector transporte.
Lecciones aprendidas desde 2022: diversificación y eficiencia
La crisis energética provocada por la invasión rusa de Ucrania en 2022 dejó lecciones claras para la UE. En respuesta, los países europeos aceleraron la diversificación de suministros, incrementaron importaciones alternativas y multiplicaron inversiones en eficiencia y renovables. Ese cambio de paradigma matizó la exposición inmediata del bloque a una interrupción puntual del suministro ruso, pero no elimina la vulnerabilidad frente a choques en otras regiones proveedoras.
La combinación de mayor eficiencia energética y más renovables ha reducido la demanda relativa de algunos combustibles fósiles en sectores eléctricos y térmicos. Sin embargo, el transporte aéreo sigue siendo un sector donde la dependencia del líquido fósil tradicional es dominante y las alternativas a gran escala (biocombustibles sostenibles, hidrógeno sintético, combustibles e-fuels) aún están en fase de despliegue y con costes más elevados.
¿Qué medidas puede tomar la UE ahora?
Frente a la amenaza de disrupción, las autoridades comunitarias y los Estados miembros tienen un abanico de medidas a considerar, que combinan respuestas a corto plazo con estrategias estructurales a medio y largo plazo:
- Coordinación de reservas y priorización logística: crear mecanismos coordinados de reservas estratégicas de aviación a nivel europeo o acuerdos de intercambio entre aeropuertos para mitigar desabastecimientos puntuales.
- Incentivos al uso de combustibles sostenibles para la aviación (SAF): acelerar marcos regulatorios y ayudas para producción local de SAF, lo que podría reducir vulnerabilidades importadoras y emisiones.
- Apoyo temporal a aerolíneas para gestionar picos de precio: mecanismos financieros para evitar quiebras que dañen conectividad y competencia.
- Negociaciones diplomáticas con países proveedores y rutas alternativas: la UE ya ha planteado trabajar con países del Golfo para diversificar proyectos y reducir el riesgo de que la energía sea rehén de conflictos.
Biocombustibles y e-fuels: la promesa aún por materializar
Los combustibles de aviación sostenibles (SAF) representan la opción más realista a medio plazo para descarbonizar el sector aéreo sin depender exclusivamente de cambios radicales en la infraestructura aeroportuaria. No obstante, hoy su oferta es limitada y sus costes son superiores a los del queroseno fósil.
Los e-fuels (combustibles sintéticos) producidos con electricidad renovable podrían, en teoría, ofrecer una solución escalable sin necesidad de modificar grandes partes de la flota. Pero su producción a gran escala exige inversiones enormes en electrólisis, captura de CO2 y procesos de síntesis, además de electricidad renovable barata y abundante. La UE está incentivando estas vías, pero la transición requerirá años y políticas públicas coherentes para bajar costos mediante economías de escala.
Impacto climático y política energética: la discusión imprescindible
La nueva ola de volatilidad reafirma algo importante: las crisis actuales no son solo fallos del mercado, sino síntomas de una dependencia estructural de los fósiles. Las autoridades europeas han subrayado que la cuestión no es una simple «crisis energética», sino una crisis de los combustibles fósiles que impulsa, con urgencia mayor, la agenda de descarbonización y la diversificación.
Si la Unión Europea y sus socios aprovechan este momento para trazar inversiones estratégicas en producción de SAF, infraestructura de hidrógeno y redes de suministro alternativas, la región no solo mitigará riesgos de suministro, sino que además avanzará en objetivos climáticos y en la creación de cadenas de valor más resilientes.
Qué pueden esperar los viajeros y las empresas en el corto plazo
Para los usuarios finales, el escenario más probable en los próximos meses es una mayor volatilidad en precios de billetes —especialmente en rutas menos rentables— y más cancelaciones o redirecciones puntuales si las aerolíneas buscan optimizar uso de combustible y limitar riesgos financieros. A medio plazo, el impulso a SAF y la adaptación operativa podrían estabilizar el suministro y reducir la exposición histórica a tensiones geopolíticas.
En definitiva, la amenaza de una escasez sostenida de queroseno no es inminente, pero sí plausible si factores geopolíticos, logísticos y de mercado se combinan en la dirección equivocada. Esa posibilidad debería servir como estímulo para acelerar la transición energética del transporte aéreo: una combinación de medidas operativas, coordinación europea e inversión en combustibles alternativos puede convertir un riesgo presente en una oportunidad para avanzar hacia un modelo más sostenible y resiliente.
Fuentes consultadas:
- U.S. Energy Information Administration (EIA): datos sobre tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz — https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=48956
- International Energy Agency (IEA) y reportes sobre impacto de conflictos en precios energéticos y tendencias de demanda en transporte aéreo — https://www.iea.org
- Asociaciones del sector aéreo (IATA) — análisis sobre la proporción del coste del combustible en la estructura de costes de las aerolíneas — https://www.iata.org
