Economía estadounidense en tensión: cómo el alza del precio del petróleo y la inflación están moldeando el gasto y el empleo

De las estaciones de servicio a las nóminas: análisis profundo de las últimas cifras de ventas minoristas, solicitudes de desempleo y presiones inflacionarias

Resumen del momento: En abril, los hogares estadounidenses redujeron su margen de gasto discrecional mientras la factura por combustibles se disparaba. Al mismo tiempo, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo se mantienen en niveles históricamente bajos, aunque el mercado laboral muestra señales de estancamiento en contrataciones. En el centro de esta dinámica se encuentra el conflicto en Irán, que ha provocado saltos en los precios del petróleo y, con ello, presiones sobre los precios al por mayor y al consumidor.

Ventas minoristas: un pulso de la confianza del consumidor

Las cifras del Departamento de Comercio de Estados Unidos reflejaron que las ventas minoristas crecieron un 0,5% en abril respecto a marzo, una desaceleración frente al alza revisada del 1,6% registrada en marzo (Departamento de Comercio). Esa lectura de abril, aunque positiva en términos absolutos, debe entenderse en contexto: marzo representó el mayor incremento mensual en más de tres años, impulsado en gran medida por un aumento abrupto en los precios de la gasolina.

Si se excluye la componente de gasolina, las ventas minoristas aumentaron solo un 0,3% en abril, lo que sugiere que buena parte del crecimiento reciente estuvo relacionado con la subida de los precios energéticos y no tanto con un incremento real en el consumo de bienes y servicios.

Además, el comportamiento por sectores mostró claros ganadores y perdedores: las grandes tiendas por departamentos registraron una caída del 3,2%, los comercios de muebles y enseres del hogar disminuyeron un 2% y, por el contrario, los minoristas online aumentaron sus ventas en un 1,1%.

Estas cifras muestran una reasignación del gasto: los consumidores destinan más recursos a cubrir necesidades inmediatas como transporte y alimentación, y recortan compras no esenciales, especialmente artículos de ticket medio o alto que se pueden postergar.

El factor energético: la cadena que conecta Irán, el petróleo y los precios en la bomba

El epicentro de este episodio inflacionario ha sido el Mar de Omán y el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Desde el inicio del conflicto en febrero, los precios del crudo han subido más del 50% en algunos tramos, y el precio promedio de un galón de gasolina en Estados Unidos escaló hasta aproximadamente $4.53 en el pico reciente, desde menos de $3 hace unos meses (AAA).

Este aumento tiene efectos directos e inmediatos sobre el presupuesto de los hogares y efectos indirectos sobre las cadenas de costo de las empresas: mayores gastos en energía encarecen logística, producción y distribución, y pueden reducir la disposición de las empresas a contratar si las perspectivas de demanda se vuelven más inciertas.

Mercado laboral: bajo nivel de despidos, pero pocas contrataciones

En paralelo, las solicitudes iniciales de prestaciones por desempleo subieron la semana que terminó el 9 de mayo en 12.000 solicitudes, hasta 211.000, según el Departamento de Trabajo de EE. UU. (Departamento de Trabajo). Ese número quedó ligeramente por encima de las expectativas de analistas encuestados por FactSet, que proyectaban alrededor de 207.000 nuevas solicitudes.

Las solicitudes semanales de desempleo son un indicador sensible de despidos y ajustan rápidamente a cambios en el mercado laboral. Hoy por hoy se mantienen en un rango históricamente bajo. La media móvil de cuatro semanas, que suaviza la volatilidad semanal, ascendió modestamente hasta 203.750, una lectura que apunta a estabilidad relativa pero no a una reactivación vigorosa del empleo.

La paradoja que enfrentan los economistas se resume en la expresión «low-hire, low-fire»: pocas contrataciones y pocos despidos. El desempleo oficial se mantiene en 4,3%, pero la duración y la calidad de las búsquedas de empleo muestran fricciones: muchos desempleados encuentran difícil reingresar al mercado laboral en posiciones equivalentes.

En abril, el empleo neto sumó 115.000 puestos, una sorpresa en vista del clima de incertidumbre. Sin embargo, cuando se evalúa el año completo, la creación de empleo ha perdido ritmo: los empleadores añadieron menos de 200.000 empleos en el año más reciente, comparado con cerca de 1,5 millones en 2024, según estimaciones de FactSet citadas en informes económicos.

Inflación: el avance de los precios al por mayor presagia presiones al consumo

La inflación al consumidor —la métrica que vigila la Reserva Federal para medir la erosión del poder adquisitivo— mostró un incremento interanual del 3,8% en abril, la mayor variación en tres años, según datos publicados por el gobierno (Bureau of Labor Statistics (CPI)).

Por su parte, el índice de precios al productor (PPI), que mide la inflación en la etapa mayorista y suele anticipar presiones al consumidor, registró un aumento anual del 6% en su componente interanual y una subida mensual del 1,4% entre marzo y abril, la mayor alza mensual en más de cuatro años (Bureau of Labor Statistics (PPI)). El encarecimiento en la etapa mayorista suele trasladarse con rezagos variables a los precios finales, lo que pone en alerta a fabricantes y minoristas.

El alza del PPI y del CPI en tiempos de fuerte incremento de la energía no es nueva: históricamente, eventos geopolíticos que afectan la oferta de petróleo han sido detonantes de episodios inflacionarios. Por ejemplo, la crisis del petróleo de 1973 y la de 1979 desencadenaron oleadas inflacionarias que obligaron a cambios de política monetaria drásticos.

Respuesta de la Fed y dilemas de la política monetaria

La Reserva Federal mantiene su objetivo de inflación en torno al 2%. En la reunión de política más reciente, los responsables optaron por mantener la tasa referencial sin cambios, apuntando a la elevada incertidumbre externa y a la inflación todavía por encima de la meta. Los formuladores de política han advertido que, si la inflación continúa acelerándose, no descartarán nuevas subidas de tasas durante el año.

La tasa de interés es un instrumento de doble filo: un descenso estimularía inversión y contratación, pero además podría avivar la inflación. Por el contrario, subidas de tasas contienen la demanda y la inflación, pero elevan el costo del crédito para empresas y familias, lo que puede ralentizar la actividad económica y el empleo.

La reciente irrupción de la inversión en inteligencia artificial complica aún más el panorama. Inversiones intensivas en capital para desarrollar y desplegar nuevas tecnologías pueden cambiar la composición del empleo, suprimir ciertas tareas y crear otras, además de afectar la productividad en formas difíciles de prever a corto plazo.

Empresas y recortes: qué sectores han ajustado plantillas

En los últimos meses un conjunto de grandes empresas anunciaron recortes: entre ellas aparecen Verizon, UPS, Amazon, Disney y Walmart, lo que subraya la incertidumbre en distintos segmentos de la economía —telecomunicaciones, logística, tecnología, entretenimiento y comercio minorista—. Estos anuncios, si bien relevantes, no han disparado una ola masiva de despidos que se refleje dramáticamente en las solicitudes de desempleo, pero muestran una tendencia hacia la optimización de costos y la reasignación de recursos en grandes corporaciones.

La estabilización de las solicitudes de desempleo en un rango entre 200.000 y 250.000 desde la salida de la economía de la recesión pandémica indica que, pese a los ajustes, el mercado laboral aún no se ha desplomado. No obstante, la desaceleración de las contrataciones en los últimos dos años, acentuada en 2025 por factores como cambios en política comercial y del empleo federal, ha dejado a la economía en una coyuntura de crecimiento moderado con riesgo de estancamiento de salarios reales si la inflación persiste.

Impacto en los hogares: del surtidor a la despensa

El incremento del precio de la gasolina afecta a los hogares por vías directas e indirectas. Directamente, reduce el ingreso disponible para bienes y servicios no esenciales; indirectamente, incrementa los costos de transporte y distribución que se trasladan a los precios de alimentos y otros productos. Según analistas de mercado, parte del alza reciente en precios de alimentos podría no haber incorporado todavía el efecto completo del encarecimiento energético, por lo que podríamos ver presiones adicionales en los próximos meses.

La capacidad de los hogares para absorber estos choques depende de su situación financiera previa: quienes cuentan con ahorros o ingresos estables amortiguan mejor el impacto, mientras que hogares con menor colchón financiero recortan consumo discrecional, endeudan o posponen compras importantes.

Perspectivas para consumidores y empresas

Para los consumidores: prudencia y prioridades. Con la gasolina y los alimentos ejerciendo presión sobre el presupuesto, muchas familias reducirán gasto en ocio, viajes, moda y bienes duraderos. El comercio electrónico parece beneficiarse en parte de ese ajuste —mayor conveniencia, comparación de precios y ofertas—, aunque no todos los segmentos del retail experimentan ese beneficio.

Para las empresas: planificación y flexibilidad. Las firmas deberán gestionar cadenas de suministro más caras, posibles cuellos de botella y una demanda que puede ser más volátil de lo previsto. Estrategias como reajustar precios con cautela, optimizar rutas logísticas, reforzar gestión de inventarios y acelerar inversiones en eficiencia energética y digital pueden ayudar a mitigar riesgos.

Escenarios y riesgos principales

  1. Escenario base: el conflicto se mantiene en un estado de tensión intermitente; el precio del crudo sigue alto, la inflación cae gradualmente con políticas monetarias prudentes y el empleo se estabiliza en niveles bajos de crecimiento.
  2. Escenario adverso: escalada del conflicto que cierre de forma prolongada rutas críticas (por ejemplo, el estrecho de Ormuz), provocando un nuevo aumento del crudo que alimente la inflación y reduzca la actividad económica, forzando a la Fed a subir tasas con el riesgo de frenar aún más el empleo.
  3. Escenario optimista: resolución diplomática que reduzca las primas de riesgo, descenso marcado del precio del petróleo, desaceleración de la inflación y recuperación gradual del consumo discrecional y de las contrataciones.

Señales a monitorear en las próximas semanas

  • Lecturas del Índice de Precios al Productor (PPI) y del Índice de Precios al Consumidor (CPI) para calibrar presión inflacionaria.
  • Comportamiento del precio del petróleo y de la gasolina; datos de la Energy Information Administration (EIA) y de AAA serán claves.
  • Solicitudes semanales de desempleo y la nómina no agrícola (empleo mensual), para medir la salud del mercado laboral.
  • Decisiones y comunicados de la Reserva Federal que indiquen la orientación de la política monetaria.

Una reflexión final sobre resiliencia y adaptación

La economía de Estados Unidos muestra hoy una mezcla de resiliencia y fragilidad: resiliencia por la capacidad de mantener niveles bajos de despidos y tasas de desempleo moderadas; fragilidad por la escasa intensidad en la creación de empleo y la vulnerabilidad a choques externos. La combinación de un mercado laboral con pocas contrataciones y una inflación que repunta obliga a hogares, empresas y autoridades a actuar con pragmatismo.

Los consumidores pueden protegerse ajustando presupuestos y priorizando ahorro cuando sea posible; las empresas deben equilibrar control de costos con inversión en productividad; y los responsables de la política pública deben calibrar medidas para contener la inflación sin asfixiar la recuperación. En un mundo interconectado, conflictos regionales como el de Irán no sólo son asuntos geopolíticos: se traducen en decisiones cotidianas en estaciones de servicio, supermercados y salas de juntas en todo el planeta.

Fuentes citadas: Departamento de Comercio de EE. UU. (ventas minoristas), Departamento de Trabajo de EE. UU. (solicitudes de desempleo), Bureau of Labor Statistics (CPI y PPI), AAA (precios promedio de gasolina), FactSet (análisis de empleo). Enlaces proporcionados dentro del texto.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press