Energía eólica marina: la carrera global que desafía vientos políticos y transforma costas

Cómo crece la industria offshore en el mundo, qué está en juego en Estados Unidos y por qué China marca la pauta

La energía eólica marina ha dejado de ser una promesa distante para convertirse en una pieza central de las estrategias energéticas globales. En pocos años, los aerogeneradores en alta mar han pasado de experimentos puntuales a grandes parques capaces de suministrar electricidad a cientos de miles, incluso millones, de hogares. Pero el avance no es homogéneo: mientras algunos países aceleran la instalación de parques y la creación de cadenas de suministro nacionales, otros enfrentan obstáculos políticos, jurídicos y logísticos que ponen en riesgo proyectos multimillonarios.

Un crecimiento tangible: cifras que no mienten

Los números muestran el ritmo al que la eólica marina se ha expandido. Según el Consejo Global de Energía Eólica (GWEC), en 2025 se añadieron 9.3 gigavatios (GW) de nueva capacidad eólica marina, suficiente para abastecer a 10.2 millones de hogares durante el año. Para finales de 2025, la capacidad instalada a nivel mundial alcanzó la cifra de 102 millones de hogares equivalentes en producción eléctrica, con China liderando la carrera: ese país sumó 6.6 GW en 2025 y acumuló un total de 48.4 GW de capacidad eólica marina a fines de ese año (fuente: GWEC).

La concentración del crecimiento es notable: GWEC estima que entre 2026 y 2030, alrededor del 56% de la nueva capacidad mundial provendrá de China, el 29% de la Unión Europea y solo un 5% de Estados Unidos. Esa distribución refleja diferencias en política industrial, acceso a capital, infraestructura portuaria y experiencia técnica.

Estados Unidos: potencial gigantesco con fricciones políticas

La costa estadounidense reúne factores favorables para la eólica marina: líneas costeras extensas, demanda energética elevada en núcleos urbanos costeros y mercados eléctricos dispuestos a incorporar generación renovable. Hoy hay tres parques eólicos marinos que ya entregan energía en EE. UU.: Block Island (Rhode Island), el proyecto piloto de Coastal Virginia Offshore Wind y South Fork Wind, que suministra energía a Nueva York.

Además, otros proyectos avanzan hacia la operación. Vineyard Wind (Massachusetts), Revolution Wind (Rhode Island) y la expansión de Coastal Virginia son ejemplos de desarrollos a gran escala cuya entrada en servicio ha sido observada con atención por reguladores, gobiernos estatales y la industria. Vineyard Wind, el más adelantado, tiene 62 turbinas con una capacidad total de 800 megavatios (MW), suficiente para abastecer alrededor de 400,000 hogares y, según el gobierno de Massachusetts, podría significar un ahorro estimado de 1.4 mil millones de dólares en las facturas eléctricas de los consumidores durante los próximos 20 años (fuente: oficina del gobernador de Massachusetts).

Impacto económico y empleo: cifras locales y cadena de suministro

La eólica marina no solo genera electricidad: crea empleos y mueve inversiones en puertos, astilleros, acero, transmisión y formación. La American Clean Power Association estima que la industria eólica marina sostiene alrededor de 18,000 empleos en Estados Unidos. Por su parte, la organización Oceantic Network calcula inversiones por 25,500 millones de dólares en infraestructura nacional relacionada con la eólica marina, que incluyen actualizaciones de puertos, fabricación y formación de la fuerza laboral.

Oceantic también advierte del coste económico de la cancelación de proyectos: un proyecto de 1 GW en el noreste de Estados Unidos cancelado podría implicar pérdidas cercanas a 10,000 millones de dólares en inversiones y empleos perdidos, además de privar a las comunidades de beneficios en ahorro energético y desarrollo industrial.

Capacidades y ejemplos monumentales

En el plano internacional, la escala de algunos proyectos impresiona. Hornsea 2, en el Reino Unido, opera con 165 turbinas y genera electricidad para más de 1.4 millones de hogares. Proyectos aún mayores están en construcción y prometen batir récords de capacidad. Estas grandes instalaciones ilustran cómo la eólica marina es capaz de producir energía a una escala que antes parecía propia solo de centrales convencionales.

Beneficios ambientales y económicos

Las turbinas eólicas marinas generan electricidad sin emitir dióxido de carbono durante su operación, lo que las convierte en una herramienta potente para la descarbonización del sector eléctrico. Además, cuando compiten en mercados mayoristas, pueden ejercer presión a la baja sobre los precios y ofrecer ahorros a los consumidores (como el caso de Vineyard Wind que ya ha mostrado efectos en precios según autoridades estatales).

Obstáculos regulatorios y la política como factor decisivo

Aunque la ingeniería y la economía favorecen la expansión, la política puede frenar proyectos. En Estados Unidos, decisiones administrativas recientes han llevado a paralizaciones temporales de obras y a la recompra de arrendamientos federales por parte del gobierno en algunos casos, citando preocupaciones de seguridad nacional. Esa acción provocó litigios y, en varias instancias, tribunales federales permitieron la reanudación de las obras al considerar que el riesgo alegado no justificaba la detención inmediata de la construcción.

Estas disputas muestran una tensión clásica: el impulso por acelerar la transición energética y garantizar seguridad nacional frente al coste de paralizar inversiones a gran escala. Además, los procesos de autorización, las evaluaciones ambientales y la coordinación intergubernamental (federal, estatal y local) añaden complejidad a calendarios y presupuestos.

¿Por qué China lidera? Factores detrás del dominio

La trayectoria china no es casualidad. China combina política industrial proactiva, capacidad de fabricación a gran escala, acceso a financiación y despliegue masivo de infraestructura portuaria y de transporte necesario para instalar y mantener aerogeneradores marinos. El resultado es que grandes volúmenes de capacidad pueden ponerse en servicio rápidamente y a costos competitivos. El liderazgo chino también empuja a que fabricantes europeos y estadounidenses adapten estrategias para no perder cuota de mercado en componentes clave como palas, nacelles y pilotes.

Retos técnicos y de integración

La eólica marina plantea desafíos técnicos: instalaciones en ambientes corrosivos, necesidad de transmisión de alta capacidad desde mar hasta tierra y la integración de energía variable en sistemas eléctricos que requieren estabilidad y capacidad de respuesta. La construcción en alta mar exige logística especializada (buques de instalación, grúas flotantes, cadenas de suministro robustas) y protocolos de seguridad.

Asimismo, la integración en la red implica inversiones en líneas de transmisión y en mecanismos de mercado que permitan gestionar la variabilidad con almacenamiento, gas de respaldo o importaciones. En algunos lugares, la expansión de la eólica marina va de la mano de proyectos de interconexión regional y de almacenamiento a gran escala.

Beneficios locales: más allá de la electricidad

El desarrollo de la eólica marina puede revitalizar puertos, atraer inversión en fabricación y capacitar una nueva fuerza laboral. Muchos programas estatales y regionales insisten en cláusulas de contenido local para que los beneficios económicos se queden en las comunidades cercanas a los proyectos. Además, iniciativas de formación técnica y acuerdos con universidades y centros de formación profesional preparan a trabajadores para empleos que no existían hace una década.

Qué observar en los próximos años

  • Decisiones regulatorias y judiciales: Los tribunales y las agencias reguladoras seguirán siendo actores clave; sus decisiones pueden acelerar o frenar la construcción.
  • Desarrollo de la cadena de suministro: La capacidad industrial nacional (puertos, astilleros, fábricas de componentes) determinará en gran medida cuánto valor económico permanece localmente.
  • Innovación tecnológica: Mejora en tamaño y eficiencia de turbinas, así como en soluciones de transmisión y almacenamiento, harán los proyectos más rentables y fiables.
  • Política y geopolítica: La competencia entre países por liderazgo tecnológico y cadenas de suministro podría intensificarse, con implicaciones comerciales y estratégicas.

La energía eólica marina ya es una realidad que cambia la fisonomía energética de países enteros. Donde hay visión estratégica, inversión sostenida y marcos regulatorios estables, los beneficios —energéticos, económicos y medioambientales— son tangibles. El desafío para las naciones que quieren aprovechar este recurso no es solo construir turbinas: es coordinar políticas públicas, industria y comunidades para consolidar una nueva industria que puede ser pilar de la transición hacia sistemas eléctricos más limpios y resilientes.

Fuentes destacadas: GWEC (Global Wind Energy Council) sobre capacidad instalada y expectativas de crecimiento; American Clean Power Association sobre empleo en EE. UU.; Oceantic Network sobre inversión en cadena de suministro; oficina del gobernador de Massachusetts sobre ahorros estimados del proyecto Vineyard Wind.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press