Luka Modric rumbo a su quinta Copa del Mundo: la experiencia que sostiene a Croacia

A sus 40 años, Modric lidera una selección veterana que busca repetir la épica de Rusia 2018 en un grupo exigente

La presencia de Luka Modric en la lista definitiva de Croacia para la Copa del Mundo 2026 no es solo una decisión deportiva: es un símbolo. A sus 40 años, recuperándose de una fractura de hueso malar que sufrió recientemente, Modric se perfila para disputar su quinto Mundial, un hito que lo coloca en el reducido club de futbolistas cuya carrera internacional se extiende por dos décadas.

Una convocatoria cargada de historia y pragmatismo

El seleccionador Zlatko Dalić optó por un plantel de 26 jugadores en el que prima la experiencia sin sacrificar la frescura táctica. Junto a Modric aparecen nombres que ya son parte del ADN competitivo croata: Ivan Perišić, autor de goles en las últimas tres fases finales, Dominik Livaković en la portería, el joven pero consolidado Josko Gvardiol en la defensa, y mediocampistas como Mateo Kovačić y Mario Pašalić capaces de sostener una estructura fiable en el medio campo.

Más allá de la nómina, la lectura estratégica es clara: Dalić busca equilibrio entre control de balón, llegada por las bandas y transición rápida. En torneos anteriores, Croacia ha mostrado que con jugadores veteranos que comprenden los tiempos del partido puede compensar limitaciones físicas frente a selecciones con plantillas más jóvenes.

El significado de jugar cinco Copas del Mundo

Disputar cinco Mundiales supone una coherencia competitiva y una constancia física poco comunes. Modric debutó con la selección absoluta en 2006 y, según el registro de la Federación Croata de Fútbol, acumula cerca de 196 internacionalidades, lo que lo sitúa como el jugador con más apariciones en la historia del país (hns-cff.hr). Ese número podría llegar a la barrera de los 200 partidos internacionales durante la cita de 2026, otro marco para un jugador cuya carrera ha sido un ejemplo de longevidad en el fútbol moderno.

La proyección de un mediocentro como Modric —inteligente, técnico y con una visión de juego privilegiada— cambia la ecuación de cualquier partido. No se trata únicamente de su capacidad para dar el pase filtrado o controlar el tempo; su posición en el campo impone un liderazgo intangible que orienta a compañeros más jóvenes y refuerza la disciplina colectiva.

¿Qué puede aportar Croacia en el Mundial?

Croacia quedó encuadrada en el Grupo L, donde debutará ante Inglaterra el 17 de junio y también se medirá con Panamá y Ghana. En un calendario internacional donde la congestión de partidos y la exigencia física son un factor, la experiencia será una ventaja competitiva clave.

  • Organización defensiva: con jugadores como Gvardiol y Livaković, Croacia puede sostener una línea sólida que permita a los mediocampistas maniobrar con tranquilidad.
  • Transición y contragolpe: Perišić, Kramarić y otros atacantes ofrecen recursos para golpear al rival en espacios, aprovechando la visión y los pases de Modric y Kovačić.
  • Versatilidad táctica: Dalić puede recurrir a diferentes esquemas sin perder identidad: un bloque medio compacto o una presión más adelantada según el rival.

El peso de la experiencia: ejemplos recientes

La eliminación y el rendimiento de Croacia en los mundiales recientes no son casualidad. En 2018 llegaron a la final, y en 2022 alcanzaron el tercer puesto: dos resultados que consolidaron a la selección como una potencia constante en las citas mundialistas. Ese recorrido ha creado una cultura de torneo que favorece a jugadores veteranos acostumbrados a competir al máximo nivel en fases definitorias.

Modric, además, no llega a la selección sin antecedentes que respalden su estatus: ganador del Balón de Oro en 2018, puso fin a la década de dominio de Messi y Cristiano Ronaldo en el galardón individual. Esa distinción no solo es un reconocimiento personal, sino un testimonio de su capacidad para influir en el juego desde el centro del campo.

¿Riesgos y dudas?

La edad y las lesiones son factores ineludibles. La fractura en el pómulo que sufrió Modric el mes previo al Mundial despierta preguntas sobre su plena disponibilidad y sobre cuánto podrá asumir durante el torneo. Aun cuando se recupere físicamente para el inicio ante Inglaterra, la gestión de minutos será crucial: dosificarlos puede ser la diferencia entre tener a Modric en plenitud en fases decisivas o verlo limitado por el cansancio acumulado.

Otro aspecto a considerar es la profundidad de la plantilla: aunque la lista incluye recambios interesantes como Luka Sučić, Nikola Vlasić y Ante Budimir, la capacidad de mantener intensidad durante todo el torneo dependerá del rendimiento colectivo y la salud de los jugadores.

La responsabilidad de liderar una generación

Más allá de su calidad técnica, Modric asume la responsabilidad de ser referente de una generación que ha alcanzado logros históricos. Su papel en el vestuario influye en la formación de jóvenes talentos y en la transmisión de una mentalidad competitiva. Ese liderazgo se aprecia en momentos críticos: dirección del juego, control emocional ante la presión y toma de decisiones en situaciones complicadas.

En palabras del propio Modric en ocasiones anteriores, “la experiencia no se mide en años, sino en lo que has aprendido en cada partido”. Esa idea resume el valor que aporta un jugador veterano en instancias como el Mundial: no solo habilidad, sino memoria colectiva del equipo y capacidad de leer el desarrollo de los partidos.

Escenarios posibles para Croacia

Si Croacia administra bien los recursos y Modric rinde a un nivel competitivo, las opciones reales son ambiciosas:

  1. Superar la fase de grupos: ante rivales de estilos distintos como Inglaterra, Panamá y Ghana, la mezcla de experiencia y oficio puede asegurar el pase.
  2. Avanzar a rondas eliminatorias: en un cuadro favorable, las individualidades veteranas y la cohesión del equipo podrían permitir sorpresas frente a selecciones favoritas.
  3. Tope de rendimiento: repetir la semifinal o la final de 2018 sería difícil pero no imposible si la salud y la forma física acompañan.

El legado de Modric y lo que está en juego

Más allá del resultado deportivo inmediato, la presencia de Modric en su quinto Mundial tiene implicaciones simbólicas: sirve como puente entre generaciones y refuerza la idea de que los jugadores de alto rendimiento pueden prolongar su carrera internacional con una gestión inteligente del cuerpo y del calendario. Su ejemplo tendrá efecto en las academias y en la mentalidad de jóvenes croatas que aspiran a la élite.

Históricamente, pocas selecciones han mantenido una continuidad tan alta en torneos mundialistas con un núcleo común. Croacia, desde su independencia futbolística, ha sabido construir identidad y oficio: llegar a la final de 2018 y mantenerse entre los mejores en 2022 son pruebas de ello. La combinación de experiencia, liderazgo y talento joven hace que este equipo sea, otra vez, un rival a respetar.

Mirando hacia el partido inaugural

El debut contra Inglaterra será el termómetro. Será la primera oportunidad para medir el estado físico de Modric, la sincronía del mediocampo y la capacidad de la defensa para controlar las oleadas de un rival potente. Ese encuentro marcará el tono del grupo y dará pistas sobre el potencial real de Croacia para aspirar a las etapas finales.

Sea cual sea el desenlace, la participación de Luka Modric en la Copa del Mundo 2026 representa una historia de resistencia profesional y amor por el juego. Para aficionados y observadores, su regreso al escenario mundial ofrece la promesa de fútbol inteligente, liderazgo y, posiblemente, nuevos momentos memorables en la rica historia del fútbol croata.

Fuentes consultadas: Federación Croata de Fútbol (hns-cff.hr) y archivos oficiales de torneos mundiales FIFA para referencias históricas.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press