Myanmar: el avance del ejército y el repliegue de las fuerzas de resistencia en las fronteras

La reconquista de Tonzang y Mawtaung revela un nuevo equilibrio en una guerra civil que ha desgarrado al país desde el golpe de 2021

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Un giro estratégico en la guerra civil

En las últimas semanas, las fuerzas armadas de Myanmar anunciaron la recuperación de dos localidades fronterizas clave: Tonzang, en el estado Chin junto a la frontera india, y Mawtaung, en la región de Tanintharyi junto a la frontera con Tailandia. Según el periódico estatal Myanma Alinn, Tonzang fue retomada tras diez días de operaciones, mientras que Mawtaung cayó después de dos semanas de combates. Estos movimientos son parte de un patrón más amplio: desde mediados de 2025 el ejército ha ido recuperando terreno luego de una serie de treguas y una expansión de su estructura de reclutamiento.

Contexto histórico: cómo llegamos hasta aquí

El conflicto actual tiene raíces profundas. El 1 de febrero de 2021 el Tatmadaw —el ejército birmano— derrocó al gobierno electo de Aung San Suu Kyi, desencadenando protestas masivas que la represión militar transformó en una guerra civil a gran escala. Muchxs opositorxs a la junta tomaron las armas y se consolidaron diversas fuerzas de autodefensa y unidades armadas étnicas, muchas de las cuales controlan hoy territorios en las fronteras norte, oeste y sur del país.

La dimensión étnica y geográfica del conflicto es clave: regiones como Chin y Tanintharyi han sido tradicionalmente bastiones de grupos étnicos con largas demandas de autonomía y derechos. Tonzang, a unos 25 km de la frontera con India, había estado bajo control de milicias chin y fuerzas de resistencia desde mayo de 2024. Mawtaung, aproximadamente a 630 km al sureste de Yangon, había sido dominada por el Karen National Union (KNU) y sus aliados, y era un nodo estratégico para el comercio transfronterizo con Tailandia.

El relato oficial y las limitaciones de la verificación

El detalle militar publicado por medios estatales indica que en más de 207 enfrentamientos se recuperaron suministros de munición y fueron recuperados 24 cuerpos de miembros de la KNU y sus aliados, mientras que también hubo bajas en las filas de seguridad. No obstante, las restricciones estrictas a la prensa en las áreas afectadas hacen prácticamente imposible una verificación independiente de estas cifras. En conflictos contemporáneos como este, el control de la narrativa es parte de la guerra: los comunicados oficiales buscan legitimar avances y desmoralizar a la resistencia, mientras que las organizaciones civiles y grupos en el terreno luchan por difundir información contradictoria o complementaria.

Implicaciones estratégicas: por qué importan Tonzang y Mawtaung

Cada localidad recuperada tiene relevancia táctica y simbólica. Tonzang actúa como punto de control en una región montañosa que conecta rutas hacia la frontera india; su recuperación limita la capacidad de las fuerzas étnicas de mantener corredores seguros para logística y movilidad. Mawtaung, por su parte, es un puerto terrestre vital para el comercio y los suministros con Tailandia; su pérdida reduce el acceso de los grupos armados a recursos y rutas comerciales que usan para sostener la resistencia.

La suma de estas recuperaciones indica una operación militar más coordinada, con énfasis en recuperar nodos logísticos y administrativos. Además, la reciente invitación del líder de facto Min Aung Hlaing a nuevas conversaciones de paz sugiere una estrategia dual: apretar militarmente mientras se busca una salida política que pueda reconfigurar la legitimidad del régimen.

El factor de la diplomacia regional

El avance del ejército no ocurre en el vacío. China ha desempeñado un papel relevante como mediador en ciertos intervalos del conflicto. Desde 2024 se han reportado treguas negociadas con intermediación china que han alterado la correlación de fuerzas. El interés chino es múltiple: estabilidad fronteriza, control de rutas comerciales y evitar un éxodo masivo de refugiados que desestabilice regiones vecinas.

Al mismo tiempo, la dinámica con India y Tailandia es compleja. Ambos países ven con preocupación la inestabilidad junto a sus fronteras y alternan entre cooperación con Rangún —o Naypyidaw, según el gobierno que se considere— y presiones diplomáticas por el respeto a los derechos humanos y el acceso humanitario. La toma de Tonzang, cercana a puntos fronterizos indios, podría tensar las relaciones bilaterales si se intensifican las operaciones transfronterizas o aumentan los desplazamientos de civiles.

Coste humano y desplazamiento

Detrás de los titulares está el sufrimiento cotidiano de la población civil. Desde el golpe de 2021, miles de civiles han muerto y centenares de miles han sido desplazados interna y externamente. Las organizaciones humanitarias han señalado repetidamente la dificultad de llegar a comunidades sitiadas o aisladas por combates. Al reducirse corredores de comercio y asistencia, la población en zonas como Chin y Tanintharyi enfrenta escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos.

Por ejemplo, informes de organizaciones no gubernamentales y agencias de la ONU han documentado un aumento del desplazamiento interno desde 2021; la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha publicado múltiples informes sobre violaciones a los derechos humanos y hambrunas localizadas como consecuencia del conflicto. La presión humanitaria se intensifica cada vez que cambian las líneas del frente.

¿Qué significado tiene la invitación a negociar?

La invitación de Min Aung Hlaing a reiniciar conversaciones con grupos armados puede interpretarse de varias maneras. En primer lugar, como maniobra para ganar legitimidad internacional y aliviar sanciones o críticas. En segundo lugar, como medida práctica: tras consolidar control territorial, la junta puede negociar desde una posición más fuerte. No obstante, la experiencia histórica sugiere que las negociaciones en Myanmar han sido intermitentes y frágiles; acuerdos parciales muchas veces no se han traducido en una paz duradera.

Los grupos armados, por su parte, demandan garantías más allá de promesas de Alto el Fuego: buscan autonomía, seguridad para sus comunidades y un papel político claro en cualquier transición. Sin concesiones creíbles y mecanismos de implementación verificables, cualquier diálogo corre el riesgo de quedar en letra muerta.

Escenarios futuros

Podemos esbozar varios escenarios plausibles:

  • Consolidación militar y negociaciones condicionadas: el ejército sigue recuperando territorios clave y ofrece negociaciones con condiciones estrictas que limiten la capacidad política de los grupos armados.
  • Fragmentación prolongada: combates continuos con zonas de control cambiantes, prolongando la crisis humanitaria y la fragmentación territorial del Estado.
  • Acuerdos territoriales y federación limitada: negociaciones que deriven en arreglos de autonomía para ciertas regiones, un camino difícil pero que ya ha sido discutido en varias rondas históricas sobre federalización.

Cada escenario implica costes políticos y humanitarios distintos. La presión de actores regionales y la respuesta de la comunidad internacional —sanciones, incentivos económicos o mediación activa— jugarán un papel decisivo en cuál se materialice.

Reflexión final: la paz como proyecto complejo

La recuperación de Tonzang y Mawtaung por parte del ejército es más que una victoria táctica: es un reflejo de la dinámica en transformación de un conflicto que lleva años. Sin embargo, los avances militares por sí solos no resolverán las causas profundas de la guerra: tensiones étnicas históricas, desigualdad, gobernanza excluyente y heridas abiertas por décadas de conflicto.

La experiencia de Myanmar muestra que la paz exige procesos inclusivos, verificación internacional y garantías reales para las comunidades afectadas. Mientras tanto, la prioridad humanitaria debería ser garantizar acceso, protección y asistencia a la población civil atrapada entre las líneas de fuego.

Para un seguimiento informado de la situación, se recomienda consultar informes de organizaciones internacionales y medios que cubren la región: por ejemplo, los informes periódicos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y los análisis de medios regionales y especializados en el sudeste asiático.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press