Restos de guerra que matan: las trampas explosivas que aún acechan a Siria

En Idlib y otras zonas, minas y artefactos sin detonar siguen segando vidas, frustrando retornos y condenando a comunidades a pérdidas físicas y económicas

Idlib — La imagen de un padre que se desploma sobre la tumba de su hijo de seis años es, por desgracia, solo una de muchas en la Siria posterior a más de una década de conflicto. El 21 de mayo de 2026, en el pueblo de Abu Habbah, tres niños —Amir, de 6 años, y los hermanos Aya, 4, y Rayan, 6— murieron cuando una mina antipersonal o un artefacto explosivo dejado por la guerra estalló mientras jugaban junto a un pozo. Otros menores resultaron heridos.

Un legado letal que persiste

Las explosiones causadas por municiones sin detonar (UXO) y minas son una de las consecuencias más duraderas y letales de la guerra. En Siria, cuyo conflicto comenzó en marzo de 2011, los restos explosivos han dejado cientos de muertos y mutilados. Más allá del dramático impacto humano inmediato —muertes, amputaciones, heridas por metralla— estas amenazas obstaculizan la recuperación: impiden el retorno seguro de familias, reducen la capacidad de cultivar tierras agrícolas e incrementan la inseguridad económica y alimentaria.

Dimensión del problema: cifras y proyecciones

Organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno han alertado repetidamente sobre el alcance de la contaminación por explosivos. Según datos citados por la Danish Refugee Council (DRC) y analizados con estadísticas de Naciones Unidas, aproximadamente 14,3 millones de personas en Siria están en riesgo por la presencia de municiones sin detonar y campos minados en zonas donde viven y cultivan (dato citado por la fuente humanitaria en informes públicos sobre la situación en Siria).

Jakub Valenta, responsable de desarme humanitario y construcción de paz de la DRC en Siria, ha afirmado: "Siria ha estado entre los países más contaminados del mundo en los últimos años" y ofreció estimaciones sobre el número de afectados: alrededor de 1.200 accidentes directamente relacionados con artefactos explosivos, con aproximadamente 740 víctimas fatales entre ellos. "La gran mayoría de estas víctimas son hombres y niños", señaló Valenta.

Impacto humano: más que números

Detrás de cualquier cifra hay historias de familias destrozadas. Las lesiones por explosivos suelen ser traumáticas y de por vida: amputaciones, pérdida de visión, lesiones crónicas que requieren cuidados continuos y generan incapacidad para trabajar. Además, las secuelas psicológicas —trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión— se extienden por comunidades enteras. Valenta subrayó que las víctimas «sufren daños físicos como la pérdida de una extremidad o de la visión y padecimientos de salud mental; también pierden sus empleos y sus medios de vida».

Agricultura y retorno: un círculo vicioso

Las zonas agrícolas constituyen una parte considerable del terreno contaminado: la DRC ha estimado que alrededor del 60% de las áreas afectadas en Siria son tierras cultivables. Esto no solo pone en riesgo la vida de agricultores y sus familias, sino que bloquea la recuperación económica y la seguridad alimentaria. Las familias desplazadas que quieren regresar se encuentran con campos que no pueden trabajar sin un proceso previo de limpieza, y las comunidades que intentan reconstruir infraestructuras y servicios se topan con límites insalvables si no se aseguran los terrenos.

Acciones sobre el terreno: desminado y formación local

Para hacer frente a esta amenaza, la DRC y otras organizaciones internacionales han impulsado programas de remoción de artefactos explosivos y formación de equipos locales. En localidades cercanas a Damasco, por ejemplo, se han llevado a cabo ejercicios de entrenamiento en los que equipos sirios, formados y supervisados por organismos extranjeros y ONGs, han aprendido a identificar y destruir artefactos de forma controlada. Estas iniciativas buscan aumentar la capacidad local para limpiar zonas y, al mismo tiempo, desarrollar campañas de sensibilización comunitaria sobre los riesgos.

Prevención y educación: salvar vidas hoy

La educación en prevención del riesgo de explosivos es una de las medidas más eficaces para reducir víctimas. Programas de sensibilización dirigidos a niños, agricultures y desplazados —a menudo impartidos por organizaciones humanitarias— enseñan señales de peligro, comportamientos seguros y cómo notificar la presencia de restos explosivos. Sin embargo, para que estas campañas sean efectivas se necesitan recursos sostenidos, acceso a áreas afectadas y la confianza de las comunidades, factores que a menudo faltan en contextos de posconflicto y fragmentación territorial.

Obstáculos operativos y desafíos logísticos

Despejar territorios contaminados no es sencillo. Los equipos de desminado enfrentan riesgos constantes: explosivos inestables, municiones de diferentes orígenes y tipos, y la dificultad de operar en zonas con estructuras dañadas o en disputa. Las labores requieren equipamiento especializado, coordinación con autoridades locales y seguridad para los operadores. Además, el alto costo por hectárea y la necesidad de priorizar áreas críticas (pobladas o de alto valor agrícola) obligan a escoger dónde intervenir primero, dejando otras zonas en riesgo por períodos prolongados.

Contexto histórico y geopolítico

La escala de la contaminación responde a la intensidad y fragmentación del conflicto que comenzó en 2011. Guerra urbana, bombardeos extensos y la invasión de numerosos actores armados dejaron tras de sí un paisaje plagado de munición sin explotar, artefactos improvisados y trampas. A lo largo de los años, grupos estatales y no estatales han empleado dispositivos de diverso tipo, lo que complica la evaluación y la remoción.

Soluciones a mediano y largo plazo

La respuesta requiere una combinación de medidas:

  • Financiación sostenida: Recursos internacionales y nacionales para programas de desminado, atención a víctimas y campañas educativas.
  • Capacitación local: Formación técnica de equipos sirios para aumentar la cobertura y reducir dependencia externa.
  • Mapeo y priorización: Uso de tecnologías (imágenes satelitales, SIG) y trabajo comunitario para identificar zonas de alto riesgo.
  • Apoyo a víctimas: Rehabilitación física, asistencia psicológica y programas socioeconómicos que permitan reintegración laboral.
  • Coordinación internacional: Cooperación entre agencias humanitarias, organizaciones de desarme y autoridades locales para compartir datos y optimizar intervenciones.

Historias que piden acción

Relatos como el de Ibrahim al-Suwadi, un niño de diez años que perdió la consciencia tras la explosión de un artefacto dentro de una escuela en la comarca de al-Habit, muestran que el peligro está presente incluso en lugares que deberían ser refugio: escuelas, hogares y campos de juego. Ibrahim explicó que él y sus amigos creyeron que el objeto había detonado ya y empezaron a golpearlo con piedras; la explosión los alcanzó por sorpresa.

Casos así subrayan la necesidad de mejorar la educación sobre riesgos, la vigilancia de edificios dañados y la rápida intervención para limpiar áreas donde los niños juegan o las familias trabajan.

Qué puede hacer la comunidad internacional y los ciudadanos

La comunidad internacional puede aumentar fondos para desminado, apoyar programas de formación local y financiar servicios de atención a víctimas. Por su parte, quienes trabajan con sirios desplazados pueden priorizar la educación sobre riesgos y el establecimiento de rutas seguras para el regreso.

A nivel individual, quienes viven en zonas afectadas o en contacto con comunidades desplazadas deben mantener la prudencia: evitar objetos sospechosos, marcar y reportar ubicaciones peligrosas, y apoyar la difusión de mensajes de prevención.

La imagen de padres llorando junto a tumbas infantiles es un recordatorio de que, aunque el ruido del conflicto a veces se apague, sus restos siguen matando y marcando generaciones. Limpiar ese legado exige voluntad, recursos y tiempo; sobre todo, exige que la seguridad de las comunidades sea prioridad en cualquier agenda de reconstrucción.

Fuentes citadas: Declaraciones y estimaciones de Jakub Valenta, Danish Refugee Council; datos de Naciones Unidas sobre población en riesgo por municiones sin detonar (cifras reproducidas por organizaciones humanitarias en informes públicos sobre Siria).

Este artículo fue redactado con información de Associated Press