La caída de la cifra de personas sin hogar en 2025: alivio puntual o premisa para el cambio?
El informe federal muestra la primera disminución anual desde 2016, pero el debate sobre políticas —desde “housing first” hasta prioridades de financiamiento— aviva la controversia
En 2025 la estadística nacional registró un retroceso: por primera vez desde 2016, el número de personas en situación de calle disminuyó. El informe anual del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de Estados Unidos (HUD) contabilizó alrededor de 745.652 personas sin hogar a nivel nacional y reportó que California pasó a 181.934 personas sin hogar, una reducción del 2.8% respecto al año anterior. A nivel del país, la caída fue de 3.3% en relación con 2024.
Los números y su contexto
Los datos provienen de la cuenta puntual (point-in-time) exigida por HUD, que reúne voluntarios y agencias para contar durante un día de enero a las personas que duermen en refugios, en la calle, en vehículos u otros lugares no destinados para habitar. Esa metodología es útil como termómetro anual, pero también tiene limitaciones conocidas: suele subestimar la realidad, pues es fácil pasar por alto a quienes se esconden en espacios de difícil acceso o que cambian de ubicación.
Además, no todos los territorios actualizaron sus cifras en 2025: en California, por ejemplo, 14 de los 44 continuos de atención (continuums of care) no realizaron la cuenta en 2025 y HUD utilizó datos de 2024 para esas jurisdicciones. Esa práctica, aunque prevista por la normativa federal, complica la lectura uniforme de tendencias.
Qué dicen las cifras
- Estados Unidos: 745.652 personas sin hogar en total (disminución anual del 3.3%).
- California: 181.934 personas sin hogar (baja de 2.8% respecto a 2024).
- Otros descensos notables por estado: Illinois (-44%), Hawái (-41%), Florida (-11%) y Nueva York (-8%).
En algunas jurisdicciones las reducciones se concentraron entre las personas catalogadas como crónicamente sin hogar —aquellas con una discapacidad que llevan más de un año en la calle—. Por ejemplo, en el condado de Los Ángeles se reportaron 2.394 personas crónicamente sin hogar menos, un dato que las autoridades locales atribuyeron a la apertura de nuevas viviendas, colocación más rápida y una mejor coordinación para emparejar unidades disponibles con personas necesitadas.
Política pública en el centro del debate
Más allá del alivio momentáneo que supone una reducción anual, el informe encendió un fuerte debate político sobre qué políticas han sido efectivas y cuáles deben priorizarse. Dos líneas de discusión dominan la conversación:
- El enfoque “housing first”. Desde aproximadamente 2013 muchas ciudades y programas federales han adoptado la estrategia “housing first” (primero la vivienda), que consiste en mover a las personas directamente a una vivienda sin exigir primero condiciones previas como la sobriedad o la participación en tratamiento. Los defensores sostienen que ofrecer vivienda estable es el primer paso para acceder a servicios y mejorar resultados de salud y empleo; los críticos, incluidos funcionarios de la actual administración federal, aseguran que esa política no ha logrado reducir la crisis de calle en la última década.
- Prioridades de financiamiento: la administración federal actual ha propuesto reorientar fondos, favoreciendo refugios temporales y programas que condicionan la permanencia a criterios como la sobriedad o la participación en programas de recuperación, y reduciendo inversiones en ciertos subsidios de vivienda permanente. Este cambio ha motivado demandas judiciales: California es una de las 19 entidades que interpuso una demanda contra esos cambios en política.
Voces enfrentadas
Los mensajes oficiales fueron contradictorios. Por un lado, la administración puso el informe en su propio marco: señaló que la reducción de 2025 estaba vinculada a medidas que enfatizan la recuperación y la autosuficiencia y atribuyó parte de la baja a cambios en políticas de inmigración en algunas localidades.
Por otro lado, representantes de organizaciones que trabajan para erradicar la falta de vivienda subrayaron que las disminuciones observadas en 2025 se logran por instrumentos impulsados en 2024, como los cupones de emergencia para vivienda (Emergency Housing Vouchers) y fondos destinados a atender la falta de vivienda rural y a personas sin techo. Ann Oliva, directora ejecutiva de la National Alliance to End Homelessness, afirmó: “Gran parte del progreso reflejado en la cuenta puntual de 2025 se debe a recursos específicos de 2024 para reubicar personas, incluyendo el exitoso programa de cupones de emergencia” (National Alliance to End Homelessness, comunicado de prensa, 2025).
Asimismo, Jesse Rabinowitz, portavoz del National Homelessness Law Center, señaló que “la disminución se produjo porque el presidente Biden financió medidas que sabemos que funcionan, como vivienda y apoyos”, y advirtió que las reformas propuestas por la administración podrían revertir ese progreso (National Homelessness Law Center, comunicado, 2025).
¿Qué dicen los expertos y la evidencia histórica?
El enfoque “housing first” no surgió de la nada: tiene antecedentes en modelos europeos y en pilotos estadounidenses que mostraron mejoras en estabilidad de vivienda, ingresos y acceso a servicios. Desde 2013 su adopción escaló en varios municipios y estados como una estrategia central. Los estudios académicos y evaluaciones de programas muestran resultados mixtos: mientras algunos informes señalan mejoras en resultados a largo plazo para personas con necesidades complejas, otros advierten que la escasez de vivienda asequible y la falta de servicios integrales limitan el impacto a escala poblacional.
Históricamente, los picos y valles de la falta de vivienda en EE. UU. están fuertemente vinculados a cambios en el mercado de vivienda, políticas de apoyo al ingreso y programas federales. Por ejemplo, la reducción sostenida de viviendas asequibles tras las décadas de 1980 y 1990 y los recortes en subsidios de vivienda coincidieron con aumentos de la falta de vivienda. En años recientes, iniciativas de provisión masiva de cupones y subsidios temporales han demostrado capacidad para mover a personas fuera de la calle, aunque la escala necesaria para una reducción sostenida exige inversiones constantes y un parque de vivienda accesible.
Limitaciones del conteo y lo que no captura
La cuenta puntual tiene valor para medir variaciones año a año, pero no reemplaza la necesidad de datos longitudinales y registros administrativos integrados que permitan rastrear trayectorias individuales: quiénes salen de la calle, quiénes vuelven, cuánto dura la permanencia en vivienda asistida y qué factores determinan la sostenibilidad. Además, las cuentas decenales o bienales no reflejan las condiciones estacionales ni a las personas ocultas en arreglos informales.
Otro punto relevante: la reciente edición del informe federal eliminó desgloses por género que aparecían en la versión previa (porcentaje de mujeres, hombres y categorías como personas transgénero o no binarias). Ese cambio en la presentación de datos ha generado inquietud entre investigadores y defensores, ya que los perfiles desagregados ayudan a diseñar servicios específicos y detectar vulnerabilidades diferenciadas.
Qué hace falta para sostener la tendencia
Las reducciones puntuales motivan esperanza, pero para convertir ese alivio en cambio estructural se requieren varios elementos:
- Inversiones sostenidas en vivienda permanente subsidiada y ampliación del parque de vivienda asequible.
- Servicios integrales: salud mental, tratamiento por uso de sustancias, apoyo para empleo y coordinación interinstitucional.
- Mejoras en la calidad y frecuencia de datos: conteos más completos, uso de registros administrativos y análisis longitudinales.
- Políticas locales adaptadas: combinar estrategias de vivienda con programas de prevención y apoyo para evitar nuevas situaciones de falta de vivienda.
En suma, la disminución registrada en 2025 es una señal positiva que obliga a una reflexión más profunda: ¿estamos presenciando el inicio de una tendencia sostenida gracias a políticas eficaces, o un respiro efímero vinculado a intervenciones puntuales? La respuesta dependerá de decisiones de política pública, financiamiento y voluntad política en los próximos años.
Fuentes citadas: HUD, Point-in-Time Count and Housing Inventory Count Reports (informe HUD 2025); comunicado de National Alliance to End Homelessness (2025); National Homelessness Law Center, comunicados públicos relacionados (2025).
