Primarias en la Gran Planicie: cómo Montana y Dakota del Sur reconfiguran la política local y nacional
Una mirada profunda a las contiendas, los independientes y las fisuras dentro del Partido Republicano en dos estados clave del interior de EE. UU.
Panorama general: un día decisivo en estados tradicionalmente conservadores
El calendario electoral de primavera ha vuelto a colocar sobre el tapete a dos estados del interior de Estados Unidos que, aunque con distintos matices, comparten una característica: elecciones primarias que podrían influir en el equilibrio político a nivel federal y estatal. Montana y Dakota del Sur celebraron primarias con candidaturas abiertas, retiros sorpresivos, la aparición de independientes con recursos y un remezón interno dentro del Partido Republicano que revela tensiones entre la cúpula partidaria y sectores más disidentes.
Montana: retiros, coordinación y el factor independiente
En Montana, la carrera por los escaños federales y estatales tuvo ingredientes poco comunes. El senador republicano Steve Daines renunció a buscar un tercer mandato, y su salida anticipada al cierre del periodo de inscripción sembró sospechas sobre una operación sincronizada para impulsar a un candidato afín: el ex fiscal federal Kurt Alme. Alme recibió el respaldo público de Daines y, según una publicación de redes sociales del expresidente Donald Trump, contaría con “el más alto nivel de aptitud y talento” para ocupar ese puesto (Donald Trump, publicación en redes sociales, marzo de 2026).
Ese movimiento, lejos de ser un hecho aislado, refleja una dinámica de coordinación política que ocurre con cierta frecuencia en contiendas cerradas: retiradas calculadas y apoyos concentrados, con el fin de evitar primarias fragmentadas que desgasten al candidato preferido. No obstante, la jugada no garantiza victoria: Alme enfrenta rivales dentro del Partido Republicano, como Lee Calhoun y Charles Walking Child, y del lado demócrata una primaria con Reilly Neill al frente, quien según reportes de campaña había logrado recaudar, a mediados de mayo, cinco veces más fondos que la suma del resto de sus rivales demócratas. Esa capacidad de financiamiento puede convertirse en ventaja significativa de cara a la general.
Un actor que complica aún más el tablero político montanés es Seth Bodnar, exrector de la Universidad de Montana, quien se lanzó como independiente sin participar en las primarias de partido. Bodnar, a mediados de mayo, había recaudado más fondos que todos los candidatos del resto de las fuerzas políticas juntas. Su perfil independiente y su músculo financiero lo sitúan como un verdadero wildcard: candidatos sin etiqueta partidaria han demostrado en distintas elecciones locales y nacionales que pueden alterar marginaciones y sumar votantes desencantados con ambas formaciones tradicionales.
¿Por qué un independiente puede cambiar la ecuación?
Montana tiene una larga tradición de votantes independientes y de elección pragmática: la etiqueta partidaria no siempre determina el sentido del voto, especialmente en elecciones donde las figuras locales y las cuestiones concretas pesan tanto como la identidad nacional. Cuando candidatos independientes con recursos importantes y reconocimiento público se insertan en la contienda, suelen atraer a votantes moderados, a independientes y a electores partidarios decepcionados. En una carrera federal competitiva, la presencia de un independiente fuerte puede dividir la coalición natural de un partido dominante y facilitar la victoria de la oposición, o bien arrebatar votos a ambos lados y producir resultados inesperados.
En 2018 y 2020 se observaron ejemplos de cómo candidaturas ajenas a los dos grandes partidos alteraron dinámicas en distritos clave: en algunos condados rurales y suburbanos, un 5–10% de voto atraído por una tercera vía ha bastado para definir el resultado final. En el caso de Montana, donde los márgenes pueden ser estrechos en distritos específicos, la irrupción de Bodnar supone una variable estratégica que los equipos de campaña no pueden ignorar.
Primarias para la Cámara: la ausencia de Ryan Zinke y la pugna por el 1er distrito
Otra pieza clave en Montana fue la decisión del representante Ryan Zinke de no buscar un cuarto mandato completo, una salida motivada oficialmente por problemas de salud. En el primer distrito congresional, el apoyo de figuras prominentes —Trump, el senador Tim Sheehy, el gobernador Greg Gianforte y el propio Zinke— se volcó sobre el locutor de radio y exasesor de Zinke, Aaron Flint. Flint compite contra la secretaria de Estado Christi Jacobsen, el exsenador estatal Al Olszewski y el profesor Ray Curtis.
Las primarias se distinguen por la alta concentración de figuras influyentes que respaldan a candidatos concretos; esos respaldos pueden inclinar la balanza, aunque no siempre lo hacen. En especial cuando hay divisiones internas en el partido o cuando el electorado está atento a cuestiones locales que no se alinean completamente con la línea nacional.
El “Nasty Nine” y las grietas internas en la legislatura estatal de Montana
Más allá de las contiendas federales, las primarias de Montana sacaron a la luz una fractura marcante dentro del Partido Republicano estatal. Al inicio de la sesión legislativa de 2025, nueve senadores republicanos se apartaron de la mayoría del caucus en votaciones clave —un grupo que la dirección del partido denominó con desprecio “Nasty Nine”. Ese episodio derivó en una caída momentánea del control absoluto republicano en la Cámara alta estatal, y dejó una estela de resentimientos y castigos políticos.
De los nueve, solo la senadora Shelley Vance (Distrito 34) estaba en juego para la reelección en 2026; otros se trasladaron a la Cámara baja, se retiraron o llegaron al fin del límite de mandato. La reacción de la dirección estatal fue clara: una lista de candidatos avalados por el Partido Republicano que, en varios casos, desafían a incumbentes republicanos considerados moderados o disidentes. El gobernador Gianforte, sin embargo, mostró matices: en una serie de videos en redes sociales apareció junto a cuatro incumbentes de la Cámara baja que el partido quería derrotar, ofreciendo palabras de apoyo y elogios por su trabajo, aunque sin una declaración formal de respaldo a la reelección en todos los casos. Esa ambivalencia evidencia la complejidad de las lealtades políticas a nivel local.
¿Qué está en juego en Montana?
En términos prácticos, las primarias definieron candidatos en disputa por el Senado de EE. UU., la Cámara de Representantes, la Comisión de Servicios Públicos y ambas cámaras del legislativo estatal. Montana no figura en todos los listados como el objetivo principal demócrata para reconquistar el control federal, pero la combinación de jubilaciones, independientes fuertes y fracturas internas puede abrir posibilidades para escenarios no previstos. Las cifras del padrón en Montana, que rondaban los 791,000 electores registrados al 25 de mayo, y los comportamientos de voto anticipado —en 2024, aproximadamente el 68% del voto en la primaria se emitió antes del día oficial— son variables que modelan la noche electoral.
Dakota del Sur: primarias competitivas y reglas propias
Al oeste, Dakota del Sur vivió su propia jornada de primarias con contiendas de alto perfil: una primaria republicana competitiva para gobernador, una carrera por la reelección para el Senado y disputas para la Cámara. El gobernador Larry Rhoden, quien asumió el cargo cuando la anterior gobernadora Kristi Noem dejó el puesto para integrarse al gabinete nacional, buscó legitimar su mandato con una candidatura para completar el periodo y conseguir un mandato propio. Sin embargo, su condición de interino no disuadió a contendientes de peso: el representante federal Dusty Johnson, el presidente de la Cámara estatal Jon Hansen y el empresario Toby Doeden también compitieron por la nominación.
En la carrera por el Senado, el senador Mike Rounds buscó una tercera reelección y recibió el respaldo de Trump; su rival en la primaria fue Justin McNeal, veterano de la Marina que había intentado presentarse como independiente en 2024 pero fue excluido del registro de candidaturas por firmas inválidas. En la Cámara baja, el fiscal general Marty Jackley aspiró a suceder a Dusty Johnson en la Cámara de Representantes y recibió el respaldo del expresidente Trump, mientras que en la contienda por la gobernación no hubo un respaldo explícito por parte del mismo líder nacional.
Reglas del juego en Dakota del Sur y su impacto
Dakota del Sur aplica una regla particular: para ganar la nominación en primarias de gobernador, Senado y Cámara se requiere al menos el 35% de los votos. Si ningún aspirante alcanza ese umbral, se celebra una segunda vuelta entre los dos primeros el 23 de junio. Este requisito modifica las estrategias de campaña: los candidatos no solo buscan maximizar su base, sino evitar una fragmentación tal que los números queden por debajo del 35% y obliguen a un runoff que cambia la dinámica de recursos y mensajes.
El padrón de Dakota del Sur al 1 de abril registraba alrededor de 674,000 votantes: 318,000 republicanos, 138,000 demócratas y 157,000 sin afiliación. A diferencia de Montana, donde el voto no está marcado por la afiliación partidaria al registrar electores, en Dakota del Sur los votantes registrados por partido sí limitan su participación a la primaria del partido en que están inscritos (los independientes o no afiliados pueden votar en la primaria demócrata pero no en la republicana). Esa diferencia administrativa altera quién puede incidir en cada contienda primaria y cómo los candidatos orientan sus mensajes.
Sioux Falls: una alcaldía en juego
La ciudad más poblada del estado, Sioux Falls, vivió una contienda municipal con cinco candidatos tratando de suceder al alcalde Paul TenHaken, quien llegó al límite de mandatos. Si ningún aspirante obtiene mayoría absoluta, los dos más votados avanzan a una segunda vuelta. Las elecciones municipales, aunque locales, suelen ser termómetros importantes para medir movilización electoral y los temas que preocupan a electores urbanos frente a la agenda rural que domina la política estatal.
Logística electoral: cierres de mesas, votos adelantados y tiempos de escrutinio
Tanto en Montana como en Dakota del Sur, las reglas sobre horarios de cierre de mesas y publicación de resultados variaron por husos horarios y normativas estatales. En Montana las mesas cerraron a las 8 p.m. MT (10 p.m. ET). En Dakota del Sur la mayoría de las mesas cierran a las 7 p.m. hora local en algunos condados, lo que equivale a 8 p.m. ET; otras áreas en zona horaria de montaña cerraron a las 9 p.m. ET. La velocidad con la que se publican resultados depende asimismo de cómo cada condado procesa el voto anticipado y el voto por correo: en Montana, por ejemplo, alrededor de dos tercios de los condados suelen liberar la mayoría de los votos por correo y el voto anticipado en la primera actualización de la noche, mientras que en Dakota del Sur hay una práctica estatal de no publicar resultados hasta que todas las mesas hayan cerrado (esto último, aplicable especialmente por la diferencia horaria entre zonas del estado).
El perfil del voto anticipado también difiere: en 2024 las primarias de Montana registraron un alto porcentaje de votación adelantada —cerca del 68% del total—, mientras que en Dakota del Sur en 2024 y 2022 la proporción de votos emitidos antes del día oficial fue del orden del 19–20%. Esas diferencias afectan la volatilidad de los resultados: cuanto más voto anticipado se contabiliza antes de la jornada, menor suele ser la expectativa de cambios drásticos tras el cierre de mesas, aunque siempre hay excepciones en distritos pequeños o con late mail (boletas recibidas a última hora que se validan subsecuentemente).
Recuentos y umbrales legales: qué esperar si hay diferencias mínimas
Las normas sobre recuentos y demandas varían por estado. En Montana existe un recuento automático solo en caso de empate; un candidato puede solicitar recuento si la diferencia es inferior al 0.5% del total, aunque el estado asume el costo únicamente si la diferencia cae por debajo del 0.25%. En Dakota del Sur, los recuentos automáticos también se activan en caso de empate; para oficinas estatales, un recuento puede ser solicitado si la diferencia es de 0.25% o menos, mientras que para cargos legislativos y locales el umbral es más amplio: 2% del total. Estas reglas concretan el margen de maniobra para impugnar resultados y condicionan el momento en que los medios —y los actores políticos— pueden proclamarse vencedores.
Implicaciones políticas: qué significan estas primarias para 2026
Aunque ni Montana ni Dakota del Sur eran sedes de contiendas que, a priori, definieran la mayoría en el Senado o la Cámara a nivel nacional, las primarias representan microcosmos significativos de fenómenos más amplios: el ascenso de independientes con financiamiento, la coordinación entre figuras prominentes para consolidar candidaturas, y las tensiones intrapartidarias que se traducen en batallas primarias entre moderados y sectores más alineados con corrientes conservadoras o con el liderazgo nacional.
En Montana, la confluencia de un exrector universitario independiente con fuerte respaldo financiero, la retirada estratégica de un senador en ejercicio y la pelea dentro del Partido Republicano por controlar avales y recursos configuran una contienda que puede terminar redefiniendo alianzas. En Dakota del Sur, el requisito del 35% para evitar una segunda vuelta y las candidaturas competitivas para gobernador y Senado convierten las primarias en una primera instancia crítica para dirimir influencias dentro de la coalición republicana estatal.
Lecciones y observaciones finales
Visto en perspectiva, estos procesos subrayan tres lecciones útiles para entender la política en estados con población dispersa y electorado independiente: 1) la capacidad de recaudación de fondos y la visibilidad pública pueden convertir a candidatos fuera del bipartidismo en actores determinantes; 2) los avales de figuras nacionales o estatales son poderosos, pero no determinantes si existen tensiones locales o candidatos con base propia; 3) las reglas electorales —desde la liberación de resultados hasta los umbrales para ganar la nominación— moldean tanto la estrategia de campaña como la experiencia de la noche electoral.
En última instancia, las primarias de Montana y Dakota del Sur han mostrado que la política estadounidense sigue siendo profundamente local y, a la vez, sujeta a los efectos de decisiones coordinadas y a la influencia de actores externos. Mientras los votantes deciden y las cifras se consolidan, los partidos y los aspirantes tendrán que calibrar estrategias para 2026, aprender de las fracturas internas y, sobre todo, reconocer que la presencia de independientes con recursos y mensajes creíbles puede cambiar, incluso en territorios tradicionalmente seguros, el mapa político del futuro cercano.
