Estadios del Mundial 2026: ¿Una victoria verde entre el ruido del carbono?
Cómo 13 sedes alcanzaron certificación LEED y qué significa realmente para el clima y la experiencia futbolística
La sostenibilidad llegó a los estadios del Mundial 2026, pero ¿es suficiente? A medida que se encienden las luces y se afinan los himnos, gran parte de la atención pública se centra en que 13 de los 16 estadios del torneo han logrado la certificación LEED —el sistema de clasificación de edificios verdes más utilizado en el mundo— según la U.S. Green Building Council (USGBC).
Qué se certificó y por qué importa
La obtención de la certificación LEED no es un trámite simbólico: exige cumplir criterios en categorías como energía y atmósfera, eficiencia del agua y calidad ambiental interior. Desde 1998, cuando el USGBC lanzó la primera versión de LEED y la probó con 19 proyectos, el sistema ha evolucionado hasta convertirse en un referente global para diseñar, construir y operar edificios más saludables y eficientes (USGBC — LEED).
Para este Mundial, las sedes certificadas han reportado medidas concretas: más de 11.500 paneles solares instalados, una reducción potencial de más de 100 millones de galones de agua potable al año y la eliminación de más de 5 millones de plásticos de un solo uso anualmente, según datos suministrados por los propios recintos. Además, cuatro estadios declararon que están reutilizando, reciclando o compostando casi todos sus residuos, evitando que lleguen a vertederos.
Impacto operativo: ahorro y experiencia del aficionado
Rhiannon Jacobsen, directora general en el USGBC, resumió la promesa detrás de las medidas: “Van a poder lograr ahorros de costos, además de mejorar la calidad del aire interior. Eso respaldará la experiencia del aficionado y mejorará el desempeño del equipo.” Esta conexión entre sostenibilidad y servicio —menor gasto, mejor ambiente interior— es una de las razones por las que clubes y administradores ven atractivo el proceso de certificación.
Los beneficios medibles de edificios LEED suelen ser claros: según el propio USGBC, los edificios certificados usan aproximadamente 25% menos energía, reducen emisiones de carbono en torno al 34% y consumen 10% menos agua que construcciones convencionales (USGBC).
Casos prácticos: de Arrowhead a Estadio Azteca
Algunos ejemplos muestran cómo se traduce la certificación en acciones concretas. GEHA Field at Arrowhead Stadium (Kansas City) incorporó medidas que ya venían aplicando: separación diaria de residuos para desviar más del 90% de los desechos en 2025, biodigestores para residuos alimentarios, iluminación LED deportiva, reducción de caudal en lavabos y automatización de urinarios. Su programa de vasos reutilizables evitó que unos 100.000 vasos plásticos terminaran como basura.
Garrett Wittmaier, director de servicios de estadio para los Kansas City Chiefs, señaló que el cronograma impulsado por FIFA fue desafiante, pero alcanzable porque muchas mejoras ya estaban en proceso. “Siempre buscamos reducir el impacto negativo de grandes eventos en las comunidades locales y en el medio ambiente”, explicó por correo electrónico.
Otro caso notable es el del Estadio Azteca, con 60 años de historia, que logró la más alta categoría LEED en octubre. Para un recinto de 87.500 localidades, los resultados son significativos: reducción del uso de agua interior en 36% mediante artefactos eficientes y casi 45% menos consumo energético gracias a sistemas de climatización y nueva iluminación. Félix Aguirre, subgerente general del estadio, destacó que adaptar un recinto antiguo a estándares modernos representa un “referente para la infraestructura deportiva responsable”.
Inversiones y retornos
AT&T Stadium (Arlington) gastó más de 7 millones de dólares en mejoras de eficiencia —sistemas de calefacción y enfriamiento de alta eficiencia, artefactos de agua y luminarias sostenibles— y, según estimaciones de consultores, se espera una reducción del 16% en el uso total de energía. El estadio logró la certificación LEED Gold en marzo y será la sede con más partidos (nueve) en el torneo.
MetLife Stadium (East Rutherford), que acogerá ocho encuentros incluyendo la final, obtuvo la certificación Gold en mayo. Su enfoque ha incluido energía solar, iluminación eficiente, vehículos híbridos y eléctricos y programas para desviar residuos del vertedero. El presidente y CEO Ron VanDeVeen comentó que la certificación demuestra que la experiencia premium y las prácticas ambientales rigurosas pueden ir de la mano.
El mapa de estadios verdes y el contexto norteamericano
En Norteamérica existen 51 recintos deportivos profesionales certificados LEED (la mayoría en Estados Unidos) y alrededor de 150 estadios y arenas certificados si se incluyen instalaciones universitarias. El USGBC ha lanzado un mapa para visibilizar estos lugares, que por ahora incluye estadios de fútbol y béisbol y que se ampliará con más sedes y datos.
La gran advertencia: transporte y huella total del torneo
A pesar de los logros en los recintos, científicos y grupos de sostenibilidad advierten que este Mundial podría ser el más contaminante hasta la fecha, en gran parte por el transporte aéreo de aficionados y equipos a través de un continente extenso y por la ampliación del torneo de 32 a 48 selecciones. Un informe realizado por Scientists for Global Responsibility y el New Weather Institute, entre otras organizaciones, calcula que el torneo generará más de 9 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono —equivalente a casi 6,5 millones de vehículos británicos promedio circulando durante un año— (Scientists for Global Responsibility).
El problema es que las reducciones logradas en los estadios abarcan las emisiones directas y operativas (energía, agua, residuos), pero pocas acciones sobre la mesa enfrentan el impacto del transporte asociado al desplazamiento masivo de aficionados a través de largas distancias. El cambio climático es impulsado en gran medida por la quema de combustibles fósiles, y la aviación es un componente difícil de sustituir rápidamente en grandes eventos globales.
¿Qué pueden hacer los organizadores y afición?
- Incentivar alternativas al avión: promover el uso de trenes, autobuses de larga distancia y conexiones multimodales, especialmente para trayectos interurbanos donde existan opciones ferroviarias eficientes.
- Compensaciones y reducción en cadena: establecer mecanismos robustos de reducción de emisiones en la cadena de suministro, contratación de energías renovables y créditos de carbono verificables para cubrir emisiones difíciles de evitar.
- Políticas de aforo y segmentación: fomentar que los hinchas asistan a partidos más cercanos geográficamente cuando sea posible, y apoyar la transmisión oficial de partidos para reducir viajes.
- Comunicación y educación: informar a aficionados sobre la huella de sus decisiones y ofrecer incentivos para opciones de viaje más limpias o para la compra de merchandising y alimentos sostenibles dentro de los estadios.
Balance pragmático: avances reales, retos sistémicos
La certificación LEED de 13 estadios representa una mejora tangible: menos consumo de energía y agua, mejor manejo de residuos y mejor calidad del aire para aficionados y jugadores. Son victorias concretas en un contexto donde la presión pública por eventos deportivos más responsables ha aumentado en la última década.
Sin embargo, la gran cuenta pendiente sigue siendo la huella total del evento. Lograr estadios sostenibles es necesario y positivo, pero no suficiente para neutralizar el impacto climático de un torneo intercontinental que moviliza millones de personas. Si el objetivo es que el fútbol mundial contribuya a las metas climáticas globales —como la reducción de emisiones propuestas por organismos internacionales— hace falta un enfoque integral que combine infraestructura verde con políticas de movilidad, cambios en formatos de competición y compromisos reales de reducción en todos los eslabones.
En definitiva, los estadios certificados LEED del Mundial 2026 muestran que la industria puede modernizar infraestructuras históricas y diseñar nuevas con criterios ambientales rigurosos. Ahora corresponde que organizadores, gobiernos, clubes y aficionados se unan para traducir esos avances locales en una estrategia coherente que reduzca la huella global del fútbol.
Imagen: paneles solares visibles fuera de Lincoln Financial Field (Philadelphia), ejemplo de la apuesta por la energía limpia en sedes del torneo.