Primarias en Maine y Nevada: dos estados, dos historias que definen la antesala de 2026
Competencia, apellidos conocidos y anatomía del voto anticipado en dos batallas estatales que pueden marcar el equilibrio nacional
Encabezado
Las primarias estatales en Maine y Nevada ofrecen esta temporada un mosaico de dinámicas políticas: desde familias con apellidos emblemáticos y candidaturas salpicadas por controversias, hasta el papel decisivo del voto anticipado y los sistemas electorales locales que moldean resultados. En ambos estados, las contiendas internas —por el Senado, la Cámara de Representantes y la gobernación— sirven como ensayo general para unas elecciones intermedias de 2026 que podrían inclinar la balanza en Washington.
Un panorama compartido: por qué importan estas primarias
Aunque Maine y Nevada son muy distintos en tamaño y demografía, comparten algo crucial: su capacidad de afectar equilibrios políticos a nivel nacional. Maine, con su historia de independencia política y su sistema de voto por orden de preferencia, y Nevada, con su condición de estado bisagra en el Oeste y su combinación de voto por correo y voto presencial temprano, serán observados con lupa por partidos, analistas y donantes.
Maine: apellidos, ranked-choice y una senadora clave
En Maine, la principal atención se posa sobre la reelección de la senadora republicana Susan Collins, quien busca su sexto mandato. Collins ha sido una figura central en el Senado y su persistente independencia ideológica la ha convertido en objetivo para los demócratas que anhelan recuperar ese escaño. A pesar de los intentos, históricamente ningún candidato demócrata ha logrado alcanzar más del 44% en sus contiendas previas contra ella, aunque su margen en 2020 (51%) fue su resultado más estrecho desde 1996 (49%).
El aspirante demócrata más destacado en las primarias es Graham Platner, exmilitar con experiencia en Irak y en la Marina, convertido en productor de ostras tras su servicio. Platner se posicionó como favorito luego de que la gobernadora Janet Mills, una figura con mayor reconocimiento, suspendiera su campaña por dificultades de recaudación. Platner logró respaldo temprano, notablemente del senador independiente por Vermont, Bernie Sanders —un apoyo que otorga visibilidad y ciertos recursos—, aunque su campaña no ha estado exenta de polémica: se han difundido alegaciones sobre mensajes explícitos enviados a mujeres durante su matrimonio, y controversias pasadas ligadas a tatuajes asociados a símbolos nazis han reavivado el escrutinio público. Estas controversias plantean preguntas sobre la resiliencia de los votantes frente a escándalos personales y la capacidad de la oposición para capitalizar dichos episodios.
Financieramente, a mayo 20 Platner aparecía liderando la recaudación entre los candidatos, aunque Collins mantenía un cofre de campaña considerablemente mayor. La recaudación es un indicador importante en campañas modernas: según datos compilados en ciclos previos, los candidatos con ventaja en fondos tienden a lograr mayor visibilidad y gasto en publicidad, lo que incrementa sus probabilidades competitivas, aunque no garantiza victoria.
La Cámara y la identidad política de Maine
En la contienda por la Cámara en el distrito 2 —gran y rural, ganado por Donald Trump en 2024—, el representante demócrata Jared Golden decidió no postularse para un quinto término, abriendo la puerta a una primaria competida. Figuran en liza Jordan Wood, exasesor congresional; Matt Dunlap, auditor estatal; y Joe Baldacci, senador estatal y hermano del exgobernador John Baldacci. El ganador enfrentará al exgobernador republicano Paul LePage en noviembre. LePage, con amplia experiencia y reconocimiento estatal, no tuvo oposición primaria.
La división política en Maine es notable: el distrito 1, que concentra la costa sur y la ciudad de Portland, es un bastión demócrata; en contraste, el inmenso distrito 2, con vastas zonas rurales, mostró en 2024 mayor inclinación republicana. Además, Maine es uno de los dos estados que asigna votos electorales por distrito para la elección presidencial, lo que añade interés estratégico en cada escaño congresional.
Gobernación: familias con peso y rotación partidaria
La primaria demócrata para gobernador incluye nombres con trayectoria y vínculos políticos: la secretaria de Estado Shenna Bellows; el expresidente del Senado estatal Troy Jackson; Angus King III, hijo del senador independiente Angus King; Hannah Pingree, ex presidenta de la Cámara estatal y hija de la congresista Chellie Pingree; y Nirav Shah, exsubdirector del CDC. En la primaria republicana aparecen figuras como Jonathan Bush —emparentado con la familia Bush—, Bobby Charles y Garrett Mason.
Maine tiene una característica histórica palpable: no ha elegido gobernadores de un mismo partido de manera consecutiva en 74 años, lo que subraya la volatilidad y la preferencia por alternancia en la Oficina Ejecutiva estatal. Esa tendencia da pie a campañas intensas donde la moderación y la capacidad de atraer votantes independientes son cruciales.
El sistema de votación y la logística electoral en Maine
El uso del ranked-choice voting (voto por orden de preferencia) convierte a Maine en un laboratorio electoral. En este sistema, si ningún candidato consigue mayoría de votos en primera vuelta, se elimina al último ubicado y sus votos se redistribuyen según las segundas preferencias. El proceso se repite hasta alcanzar mayoría. Esta modalidad impacta estrategias de campaña: los candidatos suelen intentar no sólo ser la primera opción, sino también una alternativa aceptable para los electores de otros contendientes.
En términos de registro, al inicio del año había aproximadamente 354,000 demócratas registrados, 309,000 republicanos y 334,000 sin afiliación. La participación en primarias suele ser limitada: en 2022, con candidatos a gobernador sin oposición, se registraron cerca de 69,000 votos demócratas y 60,000 republicanos en las primarias.
Nevada: el valor del gobernador y la batalla por la Casa del Estado
En Nevada, la atención principal recae sobre la reelección del gobernador Joe Lombardo, electo en 2022 al derrotar al entonces titular Steve Sisolak por un margen estrecho de 1.5 puntos porcentuales. Lombardo enfrenta seis contendientes republicanos en la primaria; en el lado demócrata compiten figuras con fuerte perfil como el fiscal general Aaron Ford y la comisionada del condado de Washoe, Alexis Hill.
Sin una carrera presidencial o por el Senado en juego en Nevada este ciclo, la contienda por la gobernación capta la mayoría del gasto publicitario estatal, incluyendo donaciones de grupos de “dark money” que no están obligados a revelar orígenes. La gobernación en Nevada puede jugar un papel determinante no sólo en políticas estatales, sino también en la organización y calendario de las candidaturas presidenciales del futuro inmediato: Nevada suele mantener relevancia como el primer gran estado en el Oeste para encuestas internas de los partidos.
Competitividad en la Cámara y primarias locales
Entre las carreras por la Cámara, destaca la vacante del representante republicano Mark Amodei en el 2º distrito, no muy competido para la oposición demócrata debido a su inclinación conservadora. La primaria republicana por ese distrito cuenta con más de una docena de aspirantes, entre ellos James Settelmeyer y David Flippo —quien obtuvo el respaldo de Donald Trump—, lo que convierte la primaria en la contienda más relevante hacia noviembre.
En el plano municipal, Henderson —segunda ciudad del estado— celebra una elección de alcalde con la actual alcaldesa Michelle Romero buscando la reelección frente a cuatro rivales; si nadie supera la mayoría, habrá segunda vuelta en noviembre.
Distribución demográfica y papel de los condados clave
En Nevada, Clark County (Las Vegas y Henderson) concentra aproximadamente el 69% del voto estatal, mientras que Washoe County (Reno) aporta alrededor del 18%. Este desequilibrio poblacional hace que ambas jurisdicciones sean decisivas para cualquier campaña estatal. Los patrones de liberación de votos y el manejo del voto por correo varían por condado, lo que puede producir diferencias en los momentos de los cómputos y en la percepción pública temprana sobre ganadores y perdedores.
Votos anticipados, participación y tiempos de conteo
Un factor que une a Maine y Nevada es la importancia creciente del voto anticipado y por correo. En Maine, cifras previas mostraban que alrededor del 26% del voto demócrata y 12% del voto republicano en 2022 para gobernador se emitieron antes del día de la primaria; en el ciclo actual, alrededor de 56,000 votantes ya habían emitido su papeleta antes de la jornada, repartidos entre demócratas, republicanos y no afiliados.
En Nevada, el uso del correo fue aún más significativo: en 2024 representó cerca del 65% del voto en la primaria estatal. Para el ciclo presente, ya se habían contabilizado aproximadamente 246,000 boletas enviadas, con una distribución casi igual entre demócratas y republicanos. La liberación parcial o total de resultados tempranos —dependiendo del condado— tiende a producir oleadas de actualizaciones en los primeros momentos de la noche electoral.
Mecanismos de conteo, recuentos y la declaración de ganadores
Ambos estados tienen reglas claras sobre recuentos y declaratoria de ganadores. Maine introdujo una norma en 2025 por la cual los recuentos automáticos se aplican en caso de empate; además, un candidato puede solicitar recuento pagando, aunque la tasa se exonera cuando la diferencia es inferior al 1% o a 1,000 votos, lo que sea menor. Nevada permite solicitar recuentos, pero no los activa automáticamente por márgenes cerrados.
Los medios informativos como la AP declaran ganadores sólo cuando creen que no existen escenarios realistas por los que un perdedor pueda remontar. Esto significa que en carreras cerradas o con muchas boletas por contar, las llamadas pueden tardar horas o días: en el ciclo anterior, los conteos parciales y la espera por boletas por correo prolongaron la difusión de resultados definitivos.
Implicaciones nacionales y lecciones para 2026
Las primarias en Maine y Nevada ofrecen una radiografía de tendencias: la persistencia de apellidos conocidos y redes familiares en la política estatal; la influencia de donaciones y apoyo de figuras nacionales; la capacidad de controversias personales para alterar percepciones; y la importancia logística del voto anticipado y de las reglas de conteo. Para partidos y analistas, estos procesos sirven para calibrar mensajes, identificar nichos de votantes y probar estrategias de movilización que se replicarán a escala nacional en 2026.
Más allá de los nombres y los escándalos, lo que se disputa en estas primarias es el poder local: quién controla la agenda legislativa estatal, cómo se administran las elecciones futuras y qué modelos de gobernanza resonarán en comunidades urbanas y rurales. En estados con electorados divididos y sistemas electorales particulares —como el voto por distrito para el Colegio Electoral en Maine o el enorme peso poblacional de Clark County en Nevada—, cada elección primaria se convierte en un ensayo crítico para el ciclo general.
Datos clave para seguir la noche electoral
- Cierres de mesas: En Maine, los centros cierran a las 8 p.m. ET; en Nevada, el horario oficial es 7 p.m. PT (10 p.m. ET), pero la ley exige atender a todos los votantes en fila al cierre.
- Participación histórica: Las primarias tienden a movilizar números reducidos respecto a generales. En Maine 2022 para gobernador, entre 60,000 y 70,000 votos por partido; en Nevada 2024, más de 150,000 votos por partido en primarias de Senado.
- Recuento y declaración: La AP y otros medios esperan confirmaciones definitivas antes de declarar ganadores en carreras cerradas; las reglas estatales determinan cuándo se activan recuentos automáticos o solicitudes formales.
Las primarias de Maine y Nevada muestran que, aunque los apellidos y las historias personales atraen titulares, la dinámica real de las campañas modernas recae en la recaudación, la organización territorial, las reglas electorales y la administración del voto anticipado. Para los votantes, estas elecciones ofrecen la oportunidad de definir la agenda local y, por extensión, contribuir a la configuración del tablero político nacional de cara a 2026.