Del aula de fundamentos al despacho de coordinadores: cómo la NFL premia la técnica y la continuidad

Por qué los Bears apostaron por lo básico para reactivar su pass rush mientras un joven entrenador de los Rams asciende en la jerarquía de la liga

La NFL vive, cada temporada, la tensión entre la innovación táctica y el mantenimiento de los fundamentos básicos del juego. Dos historias recientes —una en Lake Forest con los Chicago Bears y otra en Los Ángeles con los Rams— ilustran con claridad cómo ambas caras de esa moneda coexisten: por un lado, la necesidad de volver a lo elemental para recuperar un pass rush, y por otro, la recompensa que la continuidad y la formación generan en la carrera de entrenadores prometedores.

Un repaso al problema: los Bears y la búsqueda de su identidad defensiva

Los Chicago Bears terminaron la última campaña con un récord de 11-6 y lograron ganar la NFC North, pero el balance defensivo ofreció luces y sombras. La secundaria fue brillante: el equipo lideró la NFL con 23 intercepciones y acumuló 33 takeaways en total, cifras que hablan de agresividad y lectura de pase. Sin embargo, el pass rush quedó lejos de ser dominante: el total de la defensa fue de apenas 35 sacks en la temporada, con un único jugador en cifras de doble dígito, Montez Sweat (10 sacks). Ningún otro miembro de la línea superó las seis capturas.

Ese contraste —una secundaria que fuerza y capitaliza errores, frente a una línea que no logra traducir presión en derribos— llevó al cuerpo técnico a hacer un análisis claro en la offseason. "Tenemos un volumen alto de conceptos y cosas que llevamos en la defensa, y nos enfocamos tanto en eso que perdimos de vista algunos de los fundamentos y técnicas necesarias para funcionar", explicó el coordinador defensivo en el minicampamento del equipo. Según la dirección técnica, la solución pasa por reducir la carga de complejidad conceptual en los entrenamientos y volver a lo esencial: posturas, primeros pasos, hand-fighting y técnicas de bloqueo y disengage.

Gervon Dexter, tackle defensivo de 24 años y segunda selección de 2023, sintetizó la sensación del vestuario: "Way different. Es de noche a día, en mi opinión" —refiriéndose a la atmósfera y al enfoque de trabajo en el primer día del minicampamento—. Dexter, que llegó a un máximo de seis sacks la pasada campaña, subrayó que el énfasis en la postura y el inicio del snap han sido centrales en su trabajo personal: "Estoy mirándolo como un año más para crecer como jugador y mejorar".

Fundamentos por encima del esquema: un cambio de prioridades

La reflexión del staff de los Bears no surge al azar. La temporada previa implicó la instalación de un nuevo sistema defensivo bajo la batuta del coordinador, y ese proceso de aprendizaje táctico, si bien fructífero en algunos indicadores (por ejemplo, la generación de takeaways), parece haber restado foco al perfeccionamiento técnico individual. En resumen: saber qué hacer no siempre equivale a hacerlo mejor. "¿Cómo tenemos que entrenarlo mejor? Minimicemos cuánto nos enfocamos en el esquema y concentrémonos en no qué vamos a hacer, sino cómo lo vamos a hacer", declaró el entrenador principal durante sesiones de trabajo del equipo.

El razonamiento tiene fundamento en la teoría y en la práctica del juego. La presión sobre el pasador no es solo producto de llamadas acertadas o blitzes creativos; depende críticamente de la ejecución de bloqueos, del uso correcto de las manos, de la explosión en el primer paso y del mantenimiento de los ángulos. Técnicas pulidas aumentan la probabilidad de que un plan defensivo complejo se concrete en sacks y presiones sostenidas.

Conviene recordar que, históricamente, muchas defensas dominantes en la NFL han combinado conceptos tácticos sólidos con una obsesión por la técnica individual. Los míticos front sevens de la década de 1980 y defensas estelares de los años 2000 tuvieron en los entrenamientos repetición mecánica y trabajos específicos en línea defensiva como motores clave de su eficacia.

Salud y profundidad: la otra pata del problema

Aún cuando la técnica mejore, la disponibilidad física influye decisivamente. Los Bears esperan mejores noticias por ese lado: Dayo Odeyingbo, edge rusher, se recupera de una lesión de Aquiles; Grady Jarrett, pilar en el interior, volvió a entrenar con limitaciones tras molestias en la rodilla; y Shemar Turner, selección de segunda ronda el año anterior, se perdió casi toda la temporada por la rotura de ligamentos cruzados.

La suma de recuperaciones y un trabajo intenso en fundamentos podría transformar la capacidad de generar sacks. Dexter confía en la unidad: "Tenemos los chicos en la habitación para hacerlo. Cada persona en nuestro cuarto sabe lo que es capaz de hacer". En un deporte de equipo, la química y la confianza colectiva son a menudo el catalizador que permite que el progreso técnico individual se traduzca en resultados estadísticos.

¿Por qué no hubo grandes contrataciones en la línea defensiva?

Curiosamente, los Bears no optaron por reforzar la línea con nombres de alto impacto en la agencia libre. La posición fue abordada en el draft en la sexta ronda con la selección del tackle defensivo Jordan van den Berg de Georgia Tech, una apuesta por desarrollar talento en lugar de incorporar veteranos costosos.

La decisión responde a varias lógicas: continuidad salarial, confianza en el desarrollo interno y la idea de que mejorar la técnica y la salud puede ser más eficiente que buscar soluciones externas. Además, la naturaleza de la línea defensiva moderna permite, con buena planificación, que jugadores jóvenes exploten al calor del sistema si sus fundamentos están bien trabajados.

La otra cara: Los Angeles Rams y la trayectoria meteórica de un coordinador

Mientras los Bears buscan reforzar lo básico, en Los Ángeles la historia es la de un entrenador que asciende gracias a la continuidad y a la exposición dentro de una organización exitosa. Nate Scheelhaase, de 35 años, pasó de ser un asistente poco conocido a convertirse en coordinador ofensivo de los Rams en cuestión de meses. Su ascenso fue el resultado de una combinación entre currículo (ex quarterback titular en la universidad, experiencia como coordinador en el nivel universitario) y la cultura de los Rams, donde los asistentes han visto frecuentemente puertas abiertas hacia puestos mayores.

La franquicia de Los Ángeles ha sido una fábrica de entrenadores: varios coordinadores ofensivos que trabajaron bajo la dirección de Sean McVay han pasado a ocupar cargos de mayor responsabilidad —incluso como head coaches— en distintos equipos de la NFL. Ese árbol de aprendizaje (lo que en el argot se suele llamar "la tree de McVay") ha hecho que scouts, gerentes y dueños miren con interés a cualquier miembro del staff que asome como posible heredero táctico.

Scheelhaase, que ya había tenido entrevistas para puestos de mayor jerarquía, decidió quedarse y aceptar la promoción a coordinador en un lugar donde existe continuidad con el cuerpo técnico y los jugadores. "Fue emocionante hacerlo en un lugar donde tenía mucha familiaridad, continuidad con el staff y con los jugadores", comentó en un encuentro con la prensa.

El valor de la continuidad y del aprendizaje en el lugar correcto

La elección de Scheelhaase alberga una lección aplicable al desarrollo de talento: ascender en el entorno correcto puede ofrecer una curva de aprendizaje más acelerada y sostenida que un salto prematuro. Los Rams, tras una temporada 2025 en la que su ofensiva lideró la liga en anotación y en múltiples métricas (total de yardas, yardas por jugada, yardas por pase y primeros downs), constituyen un laboratorio perfecto para que un coordinador joven aprenda a diseñar planes de juego de elite y a ajustar ideas en tiempo real contra defensas complejas.

En el puesto de coordinador, Scheelhaase trabajará codo a codo con McVay en la confección y la puesta en práctica de planes ofensivos, además de seguir colaborando en el desarrollo de talentos como el MVP del equipo Matthew Stafford y receptores estelares como Puka Nacua y Davante Adams. También tendrá la oportunidad de guiar el proceso de integración de un joven quarterback elegido en primera ronda, lo que representa una experiencia inestimable si su objetivo final es llegar a ser head coach.

Paralelos: técnica, continuidad y paciencia

Ambas historias —una centrada en afinar fundamentos en la línea defensiva y la otra en la paciencia y continuidad en la trayectoria de un entrenador— confluyen en un punto clave: el éxito en la NFL rara vez es fruto de soluciones instantáneas. Es el producto de repetición técnica, procesos de desarrollo y, muchas veces, de entornos estables que permiten aprender y corregir sobre la marcha.

Los Bears apuestan por la corrección técnica y por la fe en su plantel actual; confían en que una línea más sana y mejor entrenada podrá convertir la creación de turnovers en presión real sobre la ofensiva rival. Los Rams, por su parte, muestran que apostar por la continuidad y por el aprendizaje dentro de un staff probado puede acelerar la carrera de un entrenador joven sin necesidad de mudarse o asumir riesgos inmediatos.

Datos y contexto que ayudan a dimensionar

  • Récord Bears 2025: 11-6 y título de división (NFC North).
  • Takeaways Bears 2025: 33, con 23 intercepciones (indicador de una secundaria activa y con capacidad de forzar errores).
  • Sacks Bears 2025: 35 totales; Montez Sweat fue el único con doble dígito (10 sacks).
  • Rams 2025: la ofensiva del equipo lideró la liga en múltiples categorías ofensivas (anotación, yardas totales, yardas por jugada, yardas de pase y primeros downs), consolidando su reputación como una de las mejores unidades del circuito.

Estos indicadores subrayan las fortalezas y debilidades: los Bears poseen playmakers que generan turnovers, pero les falta la consistencia para traducir ese vigor en presión física sobre el pasador rival. Por su parte, los Rams combinan talento en la plantilla con una estructura de coaching que potencia la progresión de su personal técnico.

Implicaciones a mediano plazo

Para los Bears, el efecto de regresar a un trabajo intensivo en fundamentos puede no ser instantáneo, pero es plausible que produzca dividendos en varios frentes: aumento de sacks, mayor capacidad de alterar jugadas en el pocket y, por ende, más intercepciones forzadas por presión. La recuperación de piezas clave por lesión también puede ser crítica: un Odeyingbo sano y un Jarrett en plenitud elevan ostensiblemente las expectativas de la unidad.

En cuanto a Scheelhaase y los Rams, si la continuidad rinde frutos y el staff logra mantener la producción ofensiva de 2025, el joven coordinador consolidará su perfil como candidato serio para futuros cargos de mayor responsabilidad. La experiencia de moldear y ejecutar planes en un equipo con aspiraciones de Super Bowl es, hoy por hoy, uno de los mejores currículos posibles en la NFL.

Reflexión final: equilibrio entre técnica y táctica

La lección práctica para equipos y entrenadores es clara: la innovación táctica y la sofisticación conceptual son valiosas, pero deben estar soportadas por una base técnica sólida. Un plan ambicioso sin fundamentación técnica tiene probabilidad alta de fracasar; de igual modo, la técnica sin una visión táctica adecuada puede quedarse corta en un escenario competitivo donde la creatividad y la sorpresa marcan diferencias.

En definitiva, la NFL premia tanto a los que afinan el detalle como a los que construyen carreras con paciencia y en el lugar adecuado. Los Bears y los Rams, con caminos distintos, muestran dos formas distintas —y complementarias— de buscar excelencia en la liga más demandante del fútbol americano.

Fuentes: declaraciones de cuerpo técnico y jugadores durante el minicampamento y actividades organizadas del equipo; registros oficiales de la temporada 2025 de la NFL.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press