Bajos sueldos y promesas rotas: la investigación sobre la obra del nuevo consulado de EE. UU. en Milán
Ex trabajadores denuncian que recibieron menos de 2 euros por hora pese a cartas de empleo que prometían salarios mucho mayores; la constructora Caddell y autoridades estadounidenses cooperan con la investigación italiana
Milán — En un caso que mezcla grandes contratos diplomáticos, migración laboral y presuntas prácticas de explotación, fiscales italianos investigan las condiciones de trabajo en la construcción del nuevo campus del Consulado de Estados Unidos en Milán. Ex empleados —procedentes en su mayoría de India y Kenia— aseguran que las promesas salariales que figuraban en sus cartas de empleo no se correspondieron con lo percibido en sus nóminas, y que en algunos casos llegaron a recibir menos de 2 euros por hora tras deducciones por alojamiento y comida.
Denuncias que emergen del sitio de obra
Cinco exempleados contactados por fuentes sindicales y organizaciones de apoyo describen un patrón: contratos o cartas en papel membretado de la empresa estadounidense Caddell Construction que ofrecían salarios anuales que, en algunos casos, ascendían a más de 25.000 euros, contrastando con recibos de sueldo donde el salario neto mensual quedaba reducido a cifras como 500–800 euros. Los denunciantes relatan además jornadas de trabajo de 10 horas diarias, seis días a la semana, y deducciones por vivienda y alimentación que, según la fiscalía, habrían sido aplicadas de forma ilegal.
El alcance de la investigación
La investigación penal, liderada por el fiscal Paolo Storari, abarca a unas 70 personas vinculadas al proyecto, según informaciones locales. Dos directivos vinculados a la obra en Italia fueron arrestados recientemente —uno mientras intentaba abordar un vuelo— por sospechas de explotación laboral. Hasta ahora, la compañía citada públicamente como investigada es Caddell Construction, con sede en Montgomery, Alabama.
Testimonios y documentación
Varios trabajadores mostraron cartas de contratación firmadas, pasaportes y talones de pago. En uno de los recibos analizados figuraba una deducción mensual de aproximadamente 510 euros por alojamiento y más de 300 euros por comida. Incluso teniendo en cuenta esos cargos, la diferencia entre el salario prometido y lo efectivamente percibido no se explica plenamente: un trabajador indio, con amplia experiencia, relató que su nómina final consignaba una paga mensual cercana a 500 euros y un salario por hora de 1,55 euros (alrededor de 1,80 dólares).
Los operarios también relatan coacciones verbales en oficinas de recursos humanos: “O trabajas así o serás devuelto a tu país. Ese es el salario que vas a recibir”, dijo a quienes preguntaban por discrepancias. Otros narran amenazas tras recurrir a la ley laboral italiana; a un trabajador se le advirtió con acciones por difamación después de presentar un resumen sobre normativa laboral obtenido mediante herramientas de inteligencia artificial.
Reacciones institucionales
La empresa Caddell ha declarado que coopera plenamente con las autoridades italianas y que ha abierto su propia investigación interna para verificar el cumplimiento de normas laborales en su cadena de subcontratación. En un comunicado, la compañía aseguró: “Caddell is committed (to) treating and paying workers fairly. We will continue to work with authorities in good faith to ensure the welfare of those who work on this important project.” (Caddell).
El Departamento de Estado de Estados Unidos también afirmó que está investigando las denuncias y trabajando con autoridades locales; en su mensaje oficial subrayó que “the U.S. government does not tolerate labor exploitation.” (Departamento de Estado de EE. UU.).
Contexto: Caddell y la construcción diplomática
Caddell se consolidó como contrata mayor en la edificación de instalaciones diplomáticas tras la política de modernización y refuerzo de seguridad que siguió a los atentados contra embajadas estadounidenses en 1998 en Kenia y Tanzania —ataques que causaron más de 250 víctimas—. La compañía cuenta con decenas de proyectos en su cartera internacional y ha participado históricamente en obras complejas bajo requisitos de seguridad elevados.
Este antecedente es relevante porque pocas empresas reúnen la capacidad técnica y de certificación para optar a contratos de instalaciones diplomáticas que exigen estándares rigurosos. Sin embargo, la magnitud y visibilidad de esos proyectos también atrae vigilancia pública y preguntas sobre la supervisión de subcontratistas y prácticas laborales en obra.
Consecuencias para los trabajadores
Los cinco exempleados que han buscado ayuda de sindicatos y organizaciones civiles dijeron haber sido despedidos sin causa este año. Algunos regresaron de vacaciones y encontraron que ya no tenían trabajo ni alojamiento; otros se han visto forzados a dormir en parques o a depender de la hospitalidad de conocidos en la ciudad. Varias fuentes sindicales anunciaron que reclamarán daños y salarios pendientes ante la justicia laboral italiana.
Laura Malguzzi, representante de la federación sindical Fillea Cgil, explicó que los talones de pago presentados parecen documentar las deducciones denunciadas y que el sindicato buscará compensación para los trabajadores “por su esfuerzo y compromiso”. Malguzzi añadió que los formatos de esos recibos no se ajustan por completo a los estándares italianos y que los expertos de la organización siguen analizando su autenticidad y origen.
Aspectos legales y laborales a considerar
- Contratos formalizados pero no ejecutados: La existencia de cartas o contratos que prometen un salario y luego nóminas que muestran cifras muy inferiores plantea dudas sobre fraude contractual y falsedad documental.
- Deducciones por alojamiento y comida: Las deducciones están permitidas si son transparentes, consentidas y ajustadas a la ley; la fiscalía investiga si tales cargos fueron impuestos ilegalmente.
- Horas de trabajo y descansos: Jornadas de 10 horas seis días a la semana exceden los límites de muchas legislaciones laborales; la investigación apunta también a la falta de días de descanso y al exceso horario.
- Subcontratación y responsabilidad: Aunque sólo Caddell ha sido nombrada hasta ahora, el régimen de responsabilidades puede implicar a subcontratistas locales si la empresa principal no supervisó adecuadamente las condiciones.
Implicaciones éticas y diplomáticas
El caso tiene resonancia política y simbólica. Un consulado de Estados Unidos, como representación diplomática, debería ser un espacio que respete derechos y normas internacionales; denuncias como estas abren un debate sobre la coherencia entre los valores que promueve una nación y las prácticas en obras financiadas o gestionadas por sus contratistas.
Además, la presencia de trabajadores migrantes con escasas redes de apoyo hace más vulnerable a la fuerza laboral en el sector de la construcción: la dependencia del empleador para visados, vivienda y salario puede generar situaciones de abuso cuando faltan controles efectivos.
Qué pueden esperar los implicados y la opinión pública
Desde el punto de vista jurídico, la investigación italiana puede derivar en cargos contra responsables que ordenaron o permitieron las prácticas denunciadas, y en sanciones administrativas o civiles para resarcir a los trabajadores afectados. Mientras tanto, la supervisión judicial ha impuesto condiciones en la obra: se suspendieron las deducciones por alojamiento y comida y se limitaron las horas laborales a 45 semanales, con el reconocimiento de dos días de descanso a la semana.
Para la opinión pública, el caso plantea preguntas sobre la trazabilidad y la supervisión en grandes proyectos de infraestructura: cómo se auditan las cadenas de contratación, qué mecanismos de denuncia y protección existen para la mano de obra extranjera y qué medidas preventivas adoptan los contratistas principales para garantizar el respeto a las normas laborales en todo el flujo de subcontratación.
Un llamado a la transparencia y a la reparación
Los relatos de los trabajadores, complementados por documentación, han movido a autoridades y sindicatos a exigir respuestas. Más allá de las consecuencias legales, queda el desafío de reparar a quienes, según las denuncias, aportaron su trabajo con la expectativa de un trato digno y una remuneración acorde a lo pactado.
En palabras de uno de los afectados: “Creo en la justicia. Los trabajadores no deben tener miedo; deben denunciar.” La investigación continúa, y con ella la posibilidad de que este episodio sirva para reforzar controles y evitar que situaciones similares se repitan en proyectos de alta visibilidad internacional.
Fuente de las declaraciones citadas: comunicados públicos de Caddell Construction y del Departamento de Estado de Estados Unidos; testimonios recabados por organizaciones sindicales y fiscales italianos involucrados en la investigación.
