Cuentas 'Fostering the Future': ¿Una oportunidad real para niños en foster care o una solución parcial?

El nuevo esquema federal para abrir cuentas con $1,000 iniciales busca cerrar la brecha patrimonial de niños en el sistema de cuidado temporal; sus fortalezas y riesgos

El anuncio de la primera dama Melania Trump y del secretario del Tesoro Scott Bessent sobre el lanzamiento de Fostering the Future Accounts plantea una pregunta clave: ¿puede una estrategia de inversión y ahorro al nacer transformar las vidas de los niños que pasan por el sistema de cuidado temporal (foster care) o corre el riesgo de convertirse en una medida simbólica que no responde a las necesidades estructurales de ese colectivo?

Qué propone el programa

La iniciativa es una extensión de las llamadas Trump Accounts: cuentas de inversión que reciben un aporte inicial de $1,000 para cada recién nacido cuyo padre o tutor abra la cuenta. En el caso de Fostering the Future Accounts, el gobierno federal estableció una guía que permite a las agencias de bienestar infantil actuar como guardianes temporales a efectos de abrir cuentas para los menores que están en cuidado temporal. Según el anuncio, las cuentas estarán abiertas para contribuciones a partir del 4 de julio y aplican a niños nacidos entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028.

Los argumentos a favor

Quienes respaldan la medida sostienen que la propiedad de activos desde edades tempranas fomenta movilidad económica e incentiva decisiones de largo plazo. El Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca estimó que, sin aportes adicionales, una Trump Account para un bebé nacido en 2026 podría crecer a $5,800 a los 18 años y a $18,100 a los 28 años si se invierte en instrumentos de mercado (estimaciones citadas por la administración durante el anuncio).

En la conferencia, Melania Trump defendió la iniciativa como una forma de “dar a los niños en foster care la misma oportunidad de poseer activos y crear riqueza a largo plazo que cualquier otro niño”. Por su parte, Scott Bessent afirmó: “Rechazamos que los resultados adversos de muchos jóvenes en cuidado temporal sean inevitables. El sueño americano pertenece a cada niño”.

El esquema también busca apalancar donaciones privadas: empresarios y filántropos han anunciado compromisos de aportes equivalentes para cuentas de empleados y niños en ciertas localidades. Ejemplos citados durante el periodo de difusión incluyeron grandes donaciones anunciadas por figuras del mundo empresarial.

Dimensión del problema que intenta enfrentar

Las cifras disponibles muestran que la problemática es seria. Hay aproximadamente 330,000 niños en el sistema de cuidado temporal de Estados Unidos, según el National Council for Adoption (NCFA) (NCFA). Además, datos de organizaciones que trabajan con jóvenes que salen del foster care indican que uno de cada cinco corre riesgo de quedar sin techo al cumplir la mayoría de edad y que solo alrededor del 50% ha conseguido empleo estable antes de los 24 años (informes del National Foster Youth Institute).

Potenciales beneficios: más allá del dinero

La apertura de una cuenta a nombre del menor puede generar efectos psicológicos y sociales adicionales: la existencia de un activo financiero identificable puede cambiar expectativas familiares sobre educación superior, vivienda y emprendimiento. Investigaciones en el campo de los Child Development Accounts (CDA) —programas similares implementados en distintas jurisdicciones— han mostrado asociaciones entre la propiedad de activos infantiles y mayores probabilidades de matricularse en educación superior y de comportamientos financieros responsables en la adultez temprana (ver revisión sobre CDAs en la literatura académica: Sherraden et al.).

Limitaciones y riesgos prácticos

No obstante, hay varias limitaciones que merecen atención:

  • Acceso y automatización: que las agencias estatales actúen como guardianes facilita la inscripción, pero los pasos administrativos, la coordinación entre agencias y la falta de personal pueden generar retrasos o exclusiones.
  • Montos insuficientes: aunque $1,000 puede crecer con el tiempo, ese monto inicial no garantiza acceso a educación o vivienda por sí solo. Las estimaciones proyectadas asumen un rendimiento del mercado y ausencia de retiros; en escenarios adversos la suma final podría ser mucho menor.
  • Riesgo de estigmatización y control: algunos defensores de derechos de la infancia advierten que abrir cuentas a nombre de niños en foster care sin medidas que aseguren autonomía futura podría derivar en supervisión excesiva de sus fondos o en expectativas paternalistas.
  • Desigualdad en contribuciones complementarias: el crecimiento sustancial de estas cuentas depende en gran medida de aportes adicionales (coincidencias de empleadores, donaciones filantrópicas, transferencias familiares). Las regiones con mayor capacidad filantrópica tendrán ventajas sobre otras.
  • Protecciones legales y fiscales: es clave definir quién controla la cuenta hasta la mayoría de edad, cómo se protege de embargos, y el tratamiento fiscal de los rendimientos.

Lecciones históricas y modelos análogos

Programas de cuentas vinculadas a niños no son totalmente nuevos. En los años recientes, distintas ciudades y estados de EE. UU. y países como Reino Unido y Corea del Sur probaron variantes de cuentas de ahorro al nacer o CDAs. En algunos casos, como el programa de cuentas para niños de la ciudad de San Francisco (Kindergarten-to-College), se observó que la inscripción automática y la comunicación dirigida incrementaron la participación y el efecto sobre aspiraciones educativas; sin embargo, la evidencia remarca que las cuentas funcionan mejor cuando se combinan con educación financiera y políticas sociales integradas (Sherraden et al., 2018).

Recomendaciones para aumentar la efectividad

Si el objetivo real es mejorar las perspectivas de los jóvenes que atraviesan el sistema de cuidado temporal, conviene acompañar las cuentas con un paquete de políticas complementarias:

  1. Automatización y inscripción universal: asegurar que la apertura de cuentas sea un proceso automático para todos los recién nacidos elegibles en el sistema de cuidado temporal, reduciendo la burocracia.
  2. Educación financiera y mentoría: ofrecer programas de educación financiera para cuidadores y, a medida que los jóvenes crezcan, para ellos mismos, junto con servicios de tutoría para transiciones a la adultez.
  3. Protecciones legales: establecer reglas claras sobre quién administra y protege los fondos, y mecanismos que impidan el uso indebido o la apropiación indebida.
  4. Incentivos para contribuciones complementarias: promover aportes de empleadores y filántropos mediante incentivos fiscales y acuerdos públicos-privados que prioricen a quienes están en mayor riesgo.
  5. Medición y evaluación independiente: financiar estudios longitudinales para evaluar el impacto real en variables educativas, empleo, vivienda y salud mental.

Reflexión final: oportunidad con condiciones

Fostering the Future Accounts representa una propuesta con potencial: en el mejor de los casos, podría significar el inicio de una reforma más amplia que reconozca la necesidad de invertir en la resiliencia económica de niños vulnerables. Sin embargo, sin condiciones adicionales —automatización, apoyo social, salvaguardas legales y financiación sostenida— existe el riesgo de que el programa quede reducido a un gesto simbólico: una cuenta con un pequeño saldo que no modifica las estructuras que generan vulnerabilidad.

Como dijo Scott Bessent en la conferencia, “el sueño americano pertenece a cada niño”. Para que esa frase se traduzca en resultados tangibles, las políticas deben apuntar no solo a abrir cuentas, sino a cerrar brechas en educación, vivienda y empleo que afectan de manera desproporcionada a quienes han pasado por el sistema de cuidado temporal.

Fuentes y datos citados: National Council for Adoption, National Foster Youth Institute; estimaciones del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca citadas por la administración durante el anuncio público.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press