En el ‘muelle de la vergüenza’: la visita papal que obliga a mirar la crisis de la migración en Canarias

El recorrido del pontífice por Arguineguín reaviva el debate sobre las rutas, la dignidad humana y la responsabilidad europea

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BARCELONA — La llegada del papa Leo XIV a las Islas Canarias no es un gesto puramente simbólico: es una llamada de atención internacional sobre una tragedia que persiste en las rutas migratorias hacia Europa. Al dedicar parte de su visita a Arguineguín —el lugar que en 2020 quedó marcado como el “muelle de la vergüenza” por las condiciones infrahumanas en que llegaron miles de personas—, el pontífice busca devolver rostro y dignidad a quienes arriesgan la vida cruzando el Atlántico desde el noroeste de África.

Un epicentro olvidado y un récord reciente

Las Islas Canarias, geográficamente más próximas al continente africano que a la península ibérica, se han consolidado como un punto de entrada clave para las rutas de migración desde África Occidental. En 2024 los desembarcos alcanzaron casi 47.000 personas, cifra que convirtió a las islas en uno de los focos más visibles del fenómeno migratorio hacia la Unión Europea. Sin embargo, esas llegadas cayeron de forma notable en periodos posteriores: en los primeros cuatro meses de 2026 se registraron algo más de 2.000 personas, una reducción drástica pero insuficiente para borrar las huellas de la crisis humanitaria.

Qué fue el “muelle de la vergüenza”

En el verano de 2020, Arguineguín vivió una situación límite: miles de recién llegados fueron alojados en un muelle y zonas improvisadas donde pernoctaron al aire libre, muchos con una sola manta, sin duchas ni servicios adecuados. La imagen de personas durmiendo en el suelo y de procesos de identificación y asilo colapsados provocó críticas internas y externas, y obligó al Gobierno español —entonces señalado por su ombudsman— a cerrar el campamento y relocalizar a los migrantes.

La dimensión política de la visita

La agenda del papa incluye encuentros con migrantes recién llegados, religiosos y organizaciones humanitarias dedicadas a la acogida y la integración. Al destacar la situación canaria, Leo XIV cumple el deseo expresado por su predecesor, el papa Francisco, quien había planeado visitar las islas y que desde el inicio de su pontificado puso a la crisis de refugiados como una prioridad moral y pastoral. Francisco, en su visita a Lampedusa en 2013, denunció la “globalización de la indiferencia” frente a las muertes en el Mediterráneo; esas palabras siguen resonando hoy y sirven de telón de fondo a la intervención del nuevo pontífice. Como dijo Francisco en 2013: "No podemos mirar para otro lado" (BBC, 8 de julio de 2013).

Mensajes y demandas: más que compasión

Leo XIV ha reclamado una respuesta internacional más sólida: reforzar la lucha contra las redes de tráfico de personas, crear vías legales y seguras para la movilidad y promover el desarrollo en los países de origen para que la migración no sea la única alternativa. En su discurso ante el Parlamento español subrayó la dignidad inherente de todas las vidas y demandó políticas que faciliten la acogida y la integración de quienes llegan buscando seguridad y oportunidades.

España como caso testigo

El gobierno socialista de España ha defendido políticas de inmigración basadas en criterios tanto económicos como humanitarios. Ante una población envejecida y una baja tasa de natalidad, el Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez promovió a principios de año una regularización para cientos de miles de personas sin autorización, argumentando que su incorporación formal resulta beneficiosa para la economía y para la cohesión social. Ese enfoque contrasta con la tendencia restrictiva que se observa en varios gobiernos europeos y norteamericanos.

Estadísticas que obligan a repensar

Los números dejan clara la magnitud del desafío. Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre 2014 y 2023 más de 22.000 personas han muerto o desaparecido intentando cruzar el Mediterráneo y las aguas que conectan África con Europa, convirtiendo estas rutas en unas de las más mortíferas del planeta (OIM). En el Atlántico hacia Canarias, las cifras han variado año a año, pero cada muerte guarda detrás una historia de pobreza, violencia o persecución.

La logística y los recursos de la acogida

Detrás de la retórica humanitaria existen retos prácticos: coordinación entre administraciones locales, regionales y nacionales; recursos para atención sanitaria y psicológica; equipos legales que informen sobre opciones de asilo; y políticas de integración que permitan acceso al empleo y a la educación. Las ONG y las iglesias locales han sido muchas veces quienes han cubierto los vacíos, ofreciendo asistencia inmediata y programas de inserción, pero la sostenibilidad de esas respuestas requiere apoyo institucional y presupuestario consistente.

Rutas, redes y criminalidad

La travesía hacia las Canarias implica el uso de embarcaciones frágiles y trayectos peligrosos financiados por redes de contrabando. El tráfico de personas es una industria que explota la desesperación: los precios, las condiciones de las embarcaciones y la distancia implican un riesgo alto para quienes se embarcan. La propuesta papal de fortalecer la lucha contra las mafias contrasta con la necesidad simultánea de abrir salvaguardas legales para que las personas no dependan de esas redes para migrar.

Perspectivas internacionales

La postura del Vaticano no solo tiene una carga moral sino también un potencial político: colocar el tema de la migración en la agenda pública empuja a los países receptores a reevaluar sus políticas. La Unión Europea, con acuerdos complejos sobre control de fronteras, reparto de solicitantes de asilo y cooperación con terceros países, enfrenta críticas por su capacidad limitada de acción colectiva. La visita papal recuerda que las respuestas puramente securitarias no resuelven el problema de fondo.

Historias humanas detrás de las cifras

Más allá de las estadísticas, la visita pone el foco en relatos personales: familias separadas, niños que han visto morir a compañeros de viaje, supervivientes de torturas o persecuciones. Para las comunidades locales en Canarias, la presencia papal también es una oportunidad para que sus demandas de recursos y reconocimiento sean escuchadas a nivel central y europeo.

¿Qué puede cambiar después de la visita?

El impacto real de esta clase de gestos depende de su traducción en políticas concretas: incrementar canales legales de entrada (visados humanitarios, reasentamiento y programas de trabajo), invertir en centros de recepción dignos con plazos de tramitación ajustados a la ley, y ampliar los programas de integración laboral y educativa. También supone mejorar la cooperación con países africanos para proyectos de desarrollo que generen alternativas económicas locales.

Reflexión final

La visita al “muelle de la vergüenza” es un recordatorio de que las crisis migratorias no son episodios aislados sino procesos complejos con raíces económicas, políticas y humanitarias. Frente a los discursos polarizados, la apelación a la dignidad humana exige políticas inteligentes, solidaridad efectiva y voluntad política sostenida. Si las palabras del pontífice logran traducirse en medidas reales, la memoria de Arguineguín podría convertirse en un punto de inflexión para una respuesta europea más humana y eficaz.

Fuentes citadas: Organización Internacional para las Migraciones (OIM) — https://www.iom.int; cobertura sobre la visita papal y Lampedusa — BBC, 2013.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press