El desencanto de los independientes durante el segundo mandato de Trump: análisis y consecuencias
Cómo la pérdida de apoyo entre votantes independientes —especialmente sin título universitario y entre hispanos y jóvenes— podría alterar el mapa político
Un cambio visible en la brújula electoral
Durante la primera mitad del segundo mandato de Donald Trump se ha observado un fenómeno relevante para la política estadounidense: un descenso sostenido en la aprobación y la valoración favorable del presidente entre los votantes independientes. Esta tendencia no solo modifica el equilibrio de fuerzas entre los partidos, sino que plantea preguntas sobre la durabilidad de los avances electorales que el mandatario consiguió en 2024.
Qué dicen los números
Un análisis agregado de encuestas realizadas por el Centro de Investigación NORC —que compila decenas de mediciones entre julio de 2024 y abril de 2026— indica que la caída entre independientes ha sido constante y significativa. Por ejemplo, la proporción de independientes sin título universitario que valoraban positivamente a Trump pasó de cerca del 48% en la época previa a su regreso a la Casa Blanca a un 31% durante sus primeros 100 días. Para la primavera siguiente la valoración de este segmento había caído hasta aproximadamente una cuarta parte.
En contraste, los independientes con educación universitaria empezaron con cifras mucho menos favorables y experimentaron un descenso más moderado: alrededor de tres de cada diez tenían una visión positiva antes de la investidura, y esa cifra se redujo hasta situarse también cerca de una cuarta parte. El resultado es que la brecha educativa que existía entre independientes prácticamente se ha borrado: hoy ambos subgrupos muestran percepciones similares, predominantemente negativas.
Grupos clave y retrocesos que preocupan
Más allá de la división por nivel educativo, otros subgrupos que habían mostrado avances hacia la candidatura de Trump en 2024 han mostrado una rápida desafección. Entre los independientes hispanos, por ejemplo, casi la mitad (46%) tenían una valoración favorable alrededor de la elección presidencial de 2024; sin embargo, esa cifra descendió con rapidez durante el segundo mandato, llegando a mínimos cercanos al 15% en episodios críticos como el cierre parcial del gobierno y situándose alrededor del 25% en la primavera de 2026.
Los independientes más jóvenes también se han mostrado cada vez menos favorables. Mientras tanto, los independientes mayores de 60 años se han mantenido relativamente estables en sus opiniones. Estas dinámicas reflejan que la erosión del apoyo no es homogénea y que factores demográficos y generacionales influyen en la velocidad y profundidad del cambio.
Qué está impulsando la caída: la economía en el centro
La percepción del estado de la economía parece ser un factor central en la pérdida de apoyo. Muchos independientes que votaron por Trump en 2024 manifestaron que la inflación y el costo de la vida fueron determinantes en su decisión. Encuestas posteriores muestran que esas preocupaciones no han desaparecido: cerca de tres de cada diez independientes dijeron en abril de 2026 estar “extremadamente” o “muy” preocupados por poder afrontar el costo de los alimentos, y un porcentaje similar se mostró muy inquieto por el precio del combustible.
Asimismo, cuando la percepción de la economía es negativa, suele correlacionarse con una valoración negativa del presidente. En la primavera de 2026, aproximadamente ocho de cada diez independientes describieron la economía de Estados Unidos como pobre, y solo cerca de tres de cada diez aprobaban la gestión económica del presidente.
Períodos críticos que marcaron la tendencia
El análisis por bloques temporales —incluyendo los seis meses finales de 2024, los primeros 100 días del segundo mandato, el verano de 2025 con la aprobación de una ley importante, el cierre parcial del gobierno en otoño y el inicio de la confrontación con Irán— revela que hubo momentos puntuales que precipitaron descensos notables. Los primeros 100 días fueron especialmente dramáticos para los independientes sin título universitario, quienes habían sido un pilar de apoyo durante la elección y vieron mermada su valoración con rapidez.
Voz de los investigadores
Tafari Torres, investigador senior en NORC y coautor del análisis, ha señalado que “los independientes son, en términos generales, las personas que están reaccionando a los acontecimientos y reduciendo su apoyo”. Por su parte, Sean Collins, otro de los autores, apuntó que “la caída entre independientes sin estudios universitarios fue más pronunciada y mayor que la leve disminución entre los independientes con educación universitaria”, algo que consideró sorprendente dadas las coaliciones tradicionales del presidente.
¿Fueron reales las ganancias electorales de 2024?
Parte del interés político de estos datos radica en evaluar si las ganancias de 2024 representaron un cambio estructural en el electorado o simplemente una movilidad temporal. Torres advierte que, según la investigación, esos avances no parecen completamente sólidos: “Desde nuestra investigación, no parece que sean ganancias permanentes”, afirmó.
En otras palabras, la retención de votantes que migraron hacia Trump en 2024 —independientes sin título, hispanos y jóvenes— parece frágil, condicionada por eventos concretos y por la evolución de indicadores económicos cotidianos que afectan directamente al bolsillo de los ciudadanos.
Implicaciones para el ciclo electoral
La erosión del apoyo independiente tiene implicaciones prácticas para la marcha política del país. Los independientes constituyen hoy una porción creciente del electorado y suelen ser el termómetro en midterms (elecciones intermedias) y en contiendas locales: cambios en su percepción anticipan riesgos para el partido en el gobierno. Si la desafección se mantiene o se intensifica, los republicanos podrían ver reducido su margen de maniobra en legislativos estatales y federales, y perder oportunidades estratégicas en estados competitivos.
Factores externos que moldean la opinión
Además de la economía, otros eventos internacionales y domésticos han influido en la opinión de los independientes: cierres parciales del gobierno, conflictos internacionales que elevan los precios de la energía y decisiones de política pública con impacto tangible en comunidades locales. La combinación de estos factores alimenta la percepción de que el gobierno no está resolviendo las preocupaciones más inmediatas de los votantes.
¿Qué puede hacer la campaña o el gobierno?
En términos estratégicos, recuperar o estabilizar el apoyo independiente pasa por abordar dos frentes. Primero, atajar las inquietudes económicas que afectan la vida cotidiana: inflación, precios de la energía y acceso a bienes esenciales. Segundo, mejorar la comunicación sobre cómo las políticas públicas impactan positivamente en el corto y medio plazo, ofreciendo mensajes concretos y verificables. Sin embargo, la política real es compleja: las medidas que reducen la inflación a menudo tienen efectos que tardan en sentirse, y los votantes independientes suelen reaccionar a percepciones inmediatas más que a promesas a largo plazo.
Lecciones históricas
Históricamente, los independientes han sido un grupo volátil que tiende a penalizar a los gobiernos cuando la economía se percibe en declive. En ciclos electorales anteriores, periodos similares de preocupación económica coinciden con pérdidas para los partidos en el poder durante elecciones intermedias. Por ejemplo, la subida de la inflación a principios de los años setenta y la crisis energética de finales de la década tuvieron efectos electorales significativos en su momento, cambiando la correlación de fuerzas en el Congreso y en presidenciales subsecuentes.
Conclusión analítica
Los datos agregados por NORC muestran que el segundo mandato de Trump ha sufrido una erosión clara en la aprobación de votantes independientes, especialmente entre quienes no tienen título universitario, hispanos y los más jóvenes. La economía y eventos políticos concretos han jugado un papel decisivo en esa dinámica. Para el futuro inmediato, la persistencia o reversión de esta tendencia condicionará la capacidad del gobierno y del partido en el poder para mantener su poder legislativo y sus objetivos políticos.
Más allá de la coyuntura, lo que queda claro es que los independientes siguen siendo un actor central en la política estadounidense: su reacción a los acontecimientos diarios y su interpretación de la gestión del país seguirán siendo un factor determinante en las próximas contiendas electorales.