35 años de la hazaña eterna: cómo Colo Colo conquistó la Copa Libertadores de 1991
Un 5 de junio de 1991, el conjunto dirigido por Mirko Jozic derrotó 3-0 a Olimpia en el Estadio Monumental y se convirtió en el único club chileno en levantar el trofeo más importante del fútbol sudamericano.
El calendario avanza sin piedad y, casi sin advertirlo, ya han transcurrido 35 años desde que Colo Colo escribió la página más gloriosa del fútbol chileno. Fue la noche del 5 de junio de 1991 cuando el Estadio Monumental se convirtió en el epicentro de un festejo que aún resuena en la memoria colectiva del país: los albos aplastaron 3-0 a Olimpia de Paraguay y levantaron la Copa Libertadores, un título que hasta hoy ningún otro club chileno ha podido alcanzar.
Aquella campaña no fue un paseo. Fue una expedición cargada de tensión, cálculo táctico y momentos límite que pusieron a prueba la fortaleza mental de un plantel que, bajo las órdenes del técnico croata Mirko Jozic, había aprendido a sufrir con inteligencia y golpear con contundencia en casa.
La fórmula de Jozic: invencibles en el Monumental
El esquema de Jozic tenía una premisa clara y casi matemática: no perder jamás en el Estadio Monumental y rescatar al menos un punto como visitante. Esa filosofía funcionó a la perfección desde la fase de grupos, donde Colo Colo terminó primero de su zona de manera invicta, sumando tres victorias en casa y tres empates en condición de visitante.
El recorrido grupal incluyó un empate sin goles ante Deportes Concepción en Collao, una victoria por 3-0 sobre Barcelona en Pedreros, triunfos por 2-0 y 3-0 contra Deportes Concepción y Liga Deportiva Universitaria en el Monumental, y empates 2-2 y 0-0 ante Barcelona y LDU como visitante, respectivamente. Seis partidos, cero derrotas, primer lugar del grupo.
El susto ante Universitario y el surgimiento de un equipo de carácter
Los octavos de final trajeron consigo los fantasmas de eliminaciones anteriores. El rival era Universitario de Perú y el primer duelo, jugado en Lima, terminó 0-0. La vuelta en Santiago se resolvió con un ajustado 2-1, en un encuentro donde el arquero Daniel Morón emergió como figura heroica al contener un cabezazo en los minutos finales que habría significado la igualada y puesto en riesgo la clasificación. Ese instante marcó un punto de inflexión: desde ahí, Colo Colo encontró su mejor versión.
En cuartos de final, los albos se midieron ante Nacional de Uruguay. En Santiago golearon 4-0 con una actuación dominante, y en el Estadio Centenario cayeron 2-0, resultado que resultó suficiente para avanzar a semifinales con autoridad.
La "final anticipada" ante Boca Juniors
Muchos aficionados recuerdan el cruce de semifinales ante Boca Juniors como la verdadera final del torneo. Y no es para menos. En la Bombonera, el cuadro chileno sufrió desde temprano: Graciani anotó a los 7 minutos mediante penal y el partido se tornó complicado. Sin embargo, Colo Colo aguantó con orden y disciplina, y al pitazo final celebró la derrota mínima por 1-0 como si fuera una victoria. La confianza en el poder del Monumental era total.
La vuelta deparó uno de los partidos más emocionantes de la historia del fútbol chileno. Rubén Martínez abrió el marcador para poner en ventaja a los albos, y Marcelo Barticciotto amplió la diferencia a 2-0. Con ese resultado, Colo Colo clasificaba a la final. Pero entonces llegó el gol de Diego Latorre a quince minutos del final para instalar la angustia en las tribunas. El marcador quedaba 2-1 y cualquier gol adicional del conjunto xeneize significaba la eliminación por gol de visita.
La tensión fue insoportable hasta el minuto 82, cuando Rubén Martínez volvió a vencer a Navarro Montoya para establecer el 3-1 definitivo. El Monumental estalló. Colo Colo estaba en la final de la Copa Libertadores.
El 0-0 en Asunción y el presentimiento de la gloria
La final de ida se disputó el 29 de mayo de 1991 en Asunción. Ante Olimpia, el conjunto chileno cumplió su guión habitual de visitante: orden, solidez defensiva y el empate sin goles que tanto valía pensando en la revancha en Santiago. Aunque nadie lo decía en voz alta, los jugadores comenzaban a sentir el peso del trofeo entre sus manos.
La noche del 5 de junio: Luis Pérez, el héroe inesperado
Llegó el día señalado. El 5 de junio de 1991, el Estadio Monumental recibió una final que prometía historia y cumplió con creces. Jozic debía resolver un problema de último momento: Rubén Martínez, máximo goleador del equipo en el torneo, estaba suspendido tras ser expulsado en el partido de ida ante Olimpia. Su reemplazante fue Luis "Lucho" Pérez, un delantero que había pasado casi inadvertido durante la campaña pero que estaba a punto de protagonizar la noche de su vida.
A los 12 minutos, Pérez abrió el marcador con una pared perfecta con Rubén Espinoza y un remate preciso que batió al guardameta paraguayo Jorge Battaglia. Cinco minutos después, el mismo delantero aprovechó un centro de Barticciotto, amago de derecha y ejecutó un zurdazo inapelable para sentenciar el 2-0 antes del descanso. El Monumental era una caldera.
Con el 2-0 al término del primer tiempo, la tensión cedió paso a la celebración anticipada. En el complemento, ya con el partido controlado, llegó el broche de oro: a los 84 minutos, Leonel Herrera completó un contragolpe con un sutil toque de borde interno para establecer el 3-0 final. El árbitro pitó el final y Chile entero se paralizó de alegría.
Los protagonistas de una epopeya irrepetible
Más allá de los goles de aquella noche, la Copa Libertadores de 1991 fue el resultado de un trabajo colectivo en el que destacaron figuras fundamentales a lo largo de todo el torneo:
- Daniel Morón: arquero de reflejos excepcionales, salvó la clasificación ante Universitario con una atajada que quedó en la memoria.
- Rubén Martínez: goleador del equipo durante toda la campaña, decisivo en la semifinal ante Boca Juniors con un doblete.
- Marcelo Barticciotto: motor creativo del equipo, participó activamente en los momentos clave del torneo.
- Luis Pérez: el hombre que apareció cuando más se le necesitaba, autor de un doblete histórico en la final.
- Leonel Herrera: encargado de cerrar el marcador y desatar la fiesta definitiva en el Monumental.
- Mirko Jozic: el arquitecto táctico detrás de todo, cuya metodología metódica y frialdad en la planificación resultaron determinantes.
Un legado que Chile espera superar
Han pasado 35 años y ningún club chileno ha vuelto a levantar la Copa Libertadores. Colo Colo ha regresado en varias ocasiones a la competición continental, alcanzando instancias avanzadas en distintas épocas, pero sin lograr igualar aquella hazaña de 1991. La Copa que levantó Jozic sigue siendo, a día de hoy, el único título internacional de primera magnitud conseguido por el fútbol chileno a nivel de clubes.
Los que vivieron aquella noche en las tribunas, frente al televisor o pegados a la radio guardan un recuerdo imborrable. Los más jóvenes, herederos de la pasión colocolina, reviven cada aniversario a través de imágenes, estadísticas y relatos que confirman la dimensión de lo que se logró. Porque en el fútbol, como en la vida, hay momentos que no prescriben. Y el 5 de junio de 1991 es, sin lugar a dudas, uno de ellos.
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