FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 6 min

Argelia vs. Austria en el Mundial 2026: el fantasma de Gijón regresa a Kansas City

Cuarenta y cuatro años después de la infame "Desgracia de Gijón", Argelia y Austria vuelven a coincidir en una situación que podría incentivar el acuerdo tácito: un empate clasifica a ambos y abre la puerta a rivales más asequibles en los dieciseisavos de final.

El 27 de junio, a las 23:00 (hora argentina), el Children's Mercy Park de Kansas City será el escenario de uno de los partidos más cargados de historia y especulación táctica de toda la fase de grupos del Mundial 2026. Argelia y Austria se miden en un duelo que, sobre el papel, define el segundo y el tercer puesto del Grupo J, pero que arrastra un peso simbólico enorme: el de la vergüenza vivida en el estadio El Molinón de Gijón el 25 de junio de 1982.

El contexto del Grupo J: quién pasa y cómo

Argentina ya está clasificada como líder del grupo tras sumar 6 puntos, y Jordania quedó eliminada. Eso deja a argelinos y austriacos empatados a 3 puntos cada uno, con victorias ante el conjunto asiático y derrotas ante la Albiceleste. La diferencia radica en el rendimiento goleador: Austria llega con saldo de 0 (3 goles a favor, 3 en contra), mientras que Argelia carga con un -2 (2 a favor, 4 en contra).

Un empate en Kansas City dejaría a Austria como segundo con 4 puntos y a Argelia como tercero con la misma cifra, gracias al nuevo criterio de desempate olímpico -que se basa en el resultado directo entre los equipos igualados y ya no en la diferencia de goles- introducido para esta edición del torneo. Lo relevante es que ese tercer puesto también clasifica, dado que el nuevo formato de 48 selecciones y 12 grupos permite el avance de los 8 mejores terceros a los dieciseisavos de final.

La trampa táctica: ¿a quién prefieren enfrentarse?

Aquí entra la especulación más fina. El Grupo J fue emparejado con el Grupo H, compuesto por España, Uruguay, Cabo Verde y Arabia Saudita. Esto implica que el segundo del Grupo J chocará contra el líder del Grupo H, candidato principal: España. El tercero, en cambio, podría cruzarse con el líder de los grupos B, G, L o K, con Suiza como el rival más probable según los escenarios actuales.

La disyuntiva para Argelia es entonces casi filosófica: ¿ganar para ser segundo y enfrentar a uno de los grandes favoritos al título, o empatar para ser tercero y evitar a la Furia Roja con la esperanza de un cruce más asequible? Austria, por su parte, también podría calcular: perder por un solo gol la dejaría como tercera, posibilidad que sus técnicos no descartarán si el panorama de los dieciseisavos lo justifica.

Hay un elemento adicional que complica cualquier cálculo: los partidos Argelia-Austria y Argentina-Jordania se disputarán a la misma hora, con todos los resultados restantes ya conocidos. Lo que hoy parece una ecuación clara podría cambiar de signo si, por ejemplo, España termina segunda en el Grupo H.

La "Desgracia de Gijón": el antecedente que lo explica todo

Para entender por qué este partido tiene una resonancia especial, hay que retroceder 44 años, hasta el Mundial de España 1982. El Grupo 2 de aquella edición lo integraban Alemania Federal, Argelia, Austria y Chile. En la primera jornada, Argelia protagonizó una de las mayores sorpresas de la historia mundialista al vencer al bicampeón alemán 2-1. Sin embargo, tras una segunda fecha en la que los germanos golearon 4-1 a Chile y Austria derrotó 2-0 a los argelinos, la clasificación quedó en manos del último duelo del grupo.

La aritmética era cruel: solo una victoria alemana por exactamente un gol dejaba fuera a Argelia. Cualquier otro resultado -victoria por más, empate o derrota alemana- clasificaba a los africanos. El 25 de junio, en El Molinón, Horst Hrubesch anotó el 1-0 a los diez minutos y, a partir de ese momento, el partido se convirtió en una pantomima. Los pases laterales, las jugadas inofensivas y la absoluta falta de intensidad evidenciaron un acuerdo tácito que escandalizó al mundo entero.

Me llevó unos 30 minutos darme cuenta de lo que pasaba. Después del gol, todo fue como un entrenamiento, a paso lento. Cada vez que un equipo ganaba un córner, nadie salía a buscarlo y los arqueros se quedaban con los centros. Por suerte, la FIFA me apoyó. Yo no estaba ahí para obligar a dos equipos a jugar con más intensidad.Bob Valentine, árbitro del partido

Los 40,000 espectadores presentes en El Molinón respondieron con cánticos de su equipo local, el Sporting de Gijón, como gesto de desinterés y protesta ante lo que ocurría en el campo. La prensa local no fue menos contundente: el periódico El Comercio publicó la crónica del encuentro en la sección de policiales, no en las páginas deportivas, con un título demoledor: "Unas cuarenta mil personas, presuntamente estafadas en El Molinón por veintiséis súbditos alemanes y austriacos". La propia prensa alemana y austriaca denominó el episodio como el "Nichtangriffspakt von Gijón" (Pacto de no agresión de Gijón) o la "Schande von Gijón" (Vergüenza de Gijón).

La consecuencia directa de aquel escándalo fue que la FIFA modificó su reglamento para que los partidos de la última jornada de cada grupo se disputen de manera simultánea, medida que, paradójicamente, sí está vigente en el Mundial 2026 y que, a diferencia de 1982, garantiza que ambos equipos dispongan de la misma información en tiempo real.

Revancha argelina y el riesgo de una nueva infamia

Para Argelia, el duelo del 27 de junio en Kansas City es mucho más que tres puntos. El recuerdo de ver por televisión cómo se esfumaba su clasificación mientras Alemania y Austria intercambiaban pases sin destino es una herida que nunca cicatrizó del todo. La selección africana llega con la motivación histórica de cerrar una cuenta pendiente de más de cuatro décadas.

¡Que se besen, que se besen!

Esa fue la consigna que resonó en las gradas de El Molinón en 1982 entre los aficionados españoles indignados. Hoy, ese grito vuelve a flotar en el ambiente, ahora con la pregunta invertida: ¿serán esta vez los propios rivales quienes, conscientemente, busquen el abrazo del empate para evitar a España?

La ironía máxima del destino es que el mismo resultado que en 1982 perjudicó a Argelia -el empate encubierto- podría ser hoy la opción que más le convenga a ambos. Si la "Desgracia de Gijón" fue el símbolo del cálculo frío sobre el espíritu deportivo, Kansas City tiene todos los ingredientes para convertirse en su eco moderno. La diferencia, esta vez, es que Argelia también está sentada a la mesa.

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