FIFA World Cup 2026 · 14 horas · 5 min

Aymen Hussein marca en su debut mundialista con Iraq pese a la derrota ante Noruega en el Mundial 2026

El delantero iraquí anotó el segundo gol de su país en toda la historia de los Mundiales, tras haber sido retenido semanas antes en la aduana estadounidense de Chicago.

El nombre de Aymen Hussein ya figura en los libros de historia del fútbol iraquí. El delantero convirtió el martes su primer tanto en una Copa del Mundo durante la derrota de Iraq por 4-1 ante Noruega en el Gillette Stadium de Foxborough, Massachusetts, en el marco del Grupo F del Mundial 2026. El gol supone apenas el segundo que Iraq anota en toda su historia mundialista, un dato que ilustra la magnitud del momento.

El resultado final fue adverso, pero la actuación de Hussein concentró la atención de los aficionados iraquíes, vestidos de blanco, que se mezclaban en las gradas con el rojo dominante de la hinchada noruega. El delantero completó los 90 minutos del encuentro pese a arrastrar algunos problemas físicos a lo largo de la temporada, lo que realzó aún más el valor de su actuación.

El gol que encendió a la afición iraquí

Noruega abrió el marcador en el minuto 29 con un tanto en plancha de Erling Haaland. Nueve minutos después, Hussein devolvió la emoción al partido y electrizó a los seguidores de su selección. La jugada nació en el carril izquierdo: Amir Alammari recibió el balón en la línea de fondo, aproximadamente a medio camino entre el córner y el área pequeña, y envió un centro raso al corazón del área. El esférico burló a los defensas noruegos y llegó limpio a Hussein, quien cabeceó con potencia. El balón botó por debajo de la mano del portero Orjan Nyland, que se había lanzado al suelo sin poder detenerlo.

El instante quedará grabado en la memoria colectiva de un país que disputaba solo su segunda participación en un Mundial, y la primera en cuatro décadas, ya que Iraq no había estado en una fase final desde México 1986. Esa perspectiva histórica convierte cada contribución individual en un hito para toda una generación de futbolistas y aficionados.

Un camino accidentado hacia el debut

El gol llegó cargado de un significado extra, dado lo que Hussein vivió apenas dos semanas antes del partido. El delantero y otro integrante de la delegación iraquí fueron retenidos durante varias horas en la aduana de Chicago al entrar a territorio estadounidense, lo que generó incertidumbre sobre su posible participación en el torneo. La situación se resolvió y Hussein pudo integrarse con normalidad al grupo, pero el episodio puso de manifiesto los obstáculos extradeportivos que pueden afrontar algunas selecciones en un Mundial organizado en Norteamérica.

El seleccionador australiano de Iraq, Graham Arnold, quitó hierro al incidente y subrayó que la experiencia general del equipo en Estados Unidos ha sido satisfactoria. "La FIFA, incluso Estados Unidos, esto no tiene que ver con la política, sino con el fútbol", declaró Arnold. "El trato que hemos recibido ha sido de primera clase."

Arnold: "Estoy muy orgulloso de él"

El técnico australiano, que llegó al banquillo iraquí tras su etapa con la selección de Australia, mostró especial satisfacción con el rendimiento de su estrella ofensiva. "Prefiero recordar su actuación y la manera en que jugó", afirmó Arnold. "Ha tenido bastantes lesiones durante la temporada. Que aguante 90 minutos... Es el tipo de jugador muy difícil de controlar dentro del área. Estoy muy orgulloso de él."

Hussein acabó el partido visiblemente decepcionado por el marcador mientras saludaba a los jugadores noruegos. Sin embargo, sus compañeros valoraron el impulso emocional que su tanto aportó al equipo en un momento en el que Iraq llegaba al torneo como claro candidato a la eliminación por parte de la mayoría de los analistas.

"Es un momento de orgullo para él", señaló el defensor Hussein Ali. "Pero claro, con el resultado final, es difícil celebrar un gol así. Ya pensamos en el siguiente partido."

El tanto de Hussein se vio empañado por un autogol suyo en los minutos finales, que contribuyó a ampliar la ventaja escandinava. Pese a ello, Arnold insistió en mirar los aspectos positivos y en aprender de los errores cometidos frente a un rival de alta jerarquía.

Análisis del partido y la hoja de ruta de Iraq

El choque reveló las diferencias de nivel entre ambas selecciones, pero también mostró que Iraq es capaz de competir durante largos tramos. Arnold destacó los primeros 65-70 minutos de su equipo como una actuación sólida. "Un par de errores ante jugadores de este nivel siempre te van a castigar", reconoció el técnico. "Tenemos que aprender de esos errores."

Iraq deberá aplicar esas lecciones rápidamente: el lunes disputa su segundo partido del grupo ante Francia, en Filadelfia. Los Bleus representan un escalón de dificultad aún mayor que Noruega, lo que convierte ese encuentro en una verdadera prueba de fuego para la selección asiática.

El contexto histórico del regreso de Iraq a un Mundial también merece detenerse. En su única participación anterior, en México 1986, el equipo cayó en la fase de grupos sin conseguir victorias. Cuatro décadas después, el fútbol iraquí ha experimentado transformaciones enormes, y la presencia de una figura como Hussein, formado en los clubes del país y convertido en referente ofensivo de la región, simboliza ese crecimiento.

El peso de un gol para toda una nación

Con solo dos goles en toda su historia mundialista, cada tanto iraquí adquiere una dimensión que va mucho más allá de los tres puntos en disputa. El primero lo anotó Raheem en 1986 ante Bélgica, en la única participación previa del país. Ahora, 40 años después, Hussein escribe su nombre junto a ese registro en circunstancias aún más emotivas, dado el episodio en la aduana y sus problemas físicos recientes.

La derrota ante Noruega no cambia la magnitud de ese instante para millones de iraquíes que siguieron el partido en directo. El delantero tiene ahora dos partidos más, ante Francia y ante el tercer rival del grupo, para continuar construyendo su legado mundialista. Si logra mantener ese nivel, el número dos en la historia de los goles iraquíes en Mundiales podría no ser el último.

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