LaLiga EA SportsPublicado 6 días atrás Lectura: 3 min English

El Barcelona se queda sin respuestas tras caer ante PSG y Real Madrid

El equipo de Flick pierde el control del juego, repite errores atrás y ve cómo Lamine Yamal se apaga justo en los partidos más exigentes.

El Barcelona se queda sin respuestas tras caer ante PSG y Real Madrid

Dos pruebas de fuego, dos tropiezos. El Barcelona llegaba lanzado, invicto en los grandes citas del curso, y se ha topado de bruces con la realidad en apenas unos días: primero en el Parque de los Príncipes ante el PSG y después en el Clásico. El liderato en Liga y el billete dentro del top 8 europeo maquillan algo el golpe, pero las sensaciones que deja el equipo de Hansi Flick son las que son, y toca pararse a pensar.

Un equipo que perdió su identidad

En París, el conjunto culé se midió al que hoy por hoy es el mejor equipo del mundo. El PSG impuso su ley, aunque hubo tramos en los que el Barça incluso dominó. Lo del Clásico es harina de otro costal: más allá del resultado, preocupa que el equipo nunca fue el que diseñó Flick. No logró imponer su plan de juego, no sometió al Real Madrid en ningún momento, apenas generó ocasiones claras y, pese a contar con Pedri en el medio, perdió el control del centro del campo.

La defensa, otra vez el punto débil

No es ninguna sorpresa si se mira lo que ha pasado en las últimas temporadas, pero no deja de ser un asunto pendiente para un equipo que aspira a pelearlo todo. Flick repite que la defensa debe ser una tarea colectiva, que si el bloque está junto se sufre menos. El problema es que, en los escenarios grandes, los rivales siguen encontrando la manera de remover al Barça y de generar ocasiones demasiado claras como para perdonarlas.

El Barça encajó cuatro goles en París, en una noche en la que Joan García terminó siendo el gran héroe bajo los tres palos. Ante el Madrid, Mbappé anotó dos tantos y el equipo pudo recibir todavía más daño. Cada partido grande que pasa, parece más evidente que a Deco le faltó apostar por un central experimentado, de esos que aportan liderazgo y ese punto de malicia que se echa en falta en las noches de máxima exigencia.

Los errores individuales siguen pasando factura

Obligado a asumir riesgos por su propio estilo, el Barcelona lo pagó caro en la capital francesa y volvió a sufrirlo en el Clásico disputado en el Spotify Camp Nou. Una pérdida de Lamine Yamal en el tercio defensivo terminó en el gol de Désiré Doué, y atrás hubo más de lo mismo: la mala protección de la espalda de Cancelo, el despeje fallido de Gerard Martín ante Mbappé o el error de tiempo de Cubarsí al entrarle a Camavinga en la segunda diana madridista. Jugando con un sistema tan ofensivo y arriesgado, esos fallos se pagan muy caro.

Llama la atención, además, lo que le está pasando a Lamine Yamal en los partidos de mayor exigencia. Lo que antes era su gran virtud ahora pesa como una losa: ante PSG y Real Madrid firmó dos de sus peores actuaciones del curso. Si la temporada 2024-25 lo vio tirar del equipo en las noches grandes, después empezó a sufrir más en los duelos de alto voltaje, no brilló en el Mundial pese a la victoria de España, y en estos dos choques se le vio frustrado, buscando el desequilibrio por el regate sin siempre leer lo que el partido le pedía.

El plan de Flick funciona casi siempre, pero cuando no logra imponerse, el equipo se queda desnudo y sin plan B. Fue justo lo que ocurrió en el Clásico, donde el técnico alemán se vio sorprendido por el planteamiento valiente de Mourinho en su regreso al Camp Nou. Flick no encontró la tecla en el once, no corrigió con los cambios tácticos ni los revulsivos desde el banco aportaron la chispa necesaria. Contra los rivales de mayor nivel, el Barça deja dudas serias: o arrasa, o pierde.

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