Champions LeaguePublicado 2 meses atrás Lectura: 4 min English

Barcelona sigue sin ganar una Champions desde 2015 y Flick la persigue con Rodri en el mediocampo

El equipo azulgrana empieza su tercera temporada bajo el mando alemán como candidato real, aunque aún con dudas en defensa y sin un delantero de jerarquía.

Barcelona sigue sin ganar una Champions desde 2015 y Flick la persigue con Rodri en el mediocampo

Cinco a cero de arranque, Raphinha jugando de falso 9 y un mediocampo que de golpe suma un Balón de Oro. Así empieza la tercera temporada de Hansi Flick en el Barcelona, y el objetivo de siempre sigue ahí, intacto: la Champions League 2026/27.

El club azulgrana no levanta la Orejona desde 2015 y esa espera, con el paso de los años, se fue convirtiendo casi en una obsesión. Con Flick en el banco ya llegaron dos Ligas, dos Supercopas de España y una Copa del Rey, pero en Europa la cuenta sigue pendiente. Y esa es, sin vueltas, la asignatura que todavía le falta aprobar a este proyecto.

Lo que sí logró el técnico alemán fue devolverle al equipo algo que llevaba tiempo perdido: competitividad real en la máxima competición europea. En sus dos primeras temporadas el Barça estuvo entre los ocho mejores del continente, y en la primera de ellas se quedó a nada de meterse en la final, cayendo ante el Inter recién en la prórroga.

Más experiencia, y la llegada de Rodri

El mediocampo ya era un punto fuerte y ahora sumó un refuerzo de otro nivel. Rodri llega al Camp Nou con algo que no se compra en ningún mercado de fichajes: la experiencia de haber ganado una Champions liderando desde el medio, como hizo con el Manchester City. Su presencia puede aportarle al equipo justo lo que le faltó en varias noches europeas: pausa, control y sangre fría cuando el partido se pone cuesta arriba.

A eso se le suma una generación que ya no es tan joven en cuanto a experiencia, aunque sí en la edad promedio del plantel, que ronda apenas los 23.6 años. Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Pedri, Gavi, Dani Olmo y Eric García ya jugaron partidos de máxima exigencia, y Lamine llega encima con el plus de haber disputado una final de un Mundial.

La defensa, la gran incógnita

Si hay una zona que genera dudas, es la línea defensiva. La salida de Ronald Araujo dejó un hueco que el club, de momento, no cubrió con una gran inversión. Flick, en cambio, prefiere confiar en lo que ya tiene: Cubarsí como referencia central, acompañado por Gerard Martín, Andreas Christensen, y las variantes de Eric García y Jules Koundé, que pueden jugar tanto de central como de lateral derecho. En los costados también aparecieron novedades, con el regreso de João Cancelo y Alejandro Balde como alternativa por izquierda.

De momento, estamos contentos con los defensas que tenemos. Hay opciones como Eric o Koundé, que pueden jugar en varias posiciones. Christensen y Gerard lo han hecho bien. Cubarsí es uno de los mejores centrales del mundo.Hansi Flick

La profundidad está. La pregunta es si va a alcanzar cuando lleguen las noches de marzo, abril y mayo, que son las que de verdad importan.

Un ataque veloz, pero sin un 9 de referencia

Acá aparece la duda más grande: ¿se puede ganar la Champions sin un centrodelantero puro? Las salidas de Robert Lewandowski, Ferran Torres y Marcus Rashford, sumadas a la negociación frustrada por Julián Álvarez, dejaron al plantel casi sin recambio natural en esa posición.

Flick, lejos de esconder el problema, parece decidido a convertirlo en una ventaja. En el debut liguero ante el Elche apostó por un tridente móvil con Karim Adeyemi, Lamine Yamal y Raphinha, con el brasileño haciendo de falso 9. El resultado fue contundente: 5 a 0 como visitante, con Raphinha como figura absoluta gracias a dos goles y una asistencia.

El sistema le da al equipo velocidad y movilidad, pero el problema puede aparecer en un partido cerrado de Champions, cuando haga falta alguien que transforme una ocasión en gol. Hoy el único delantero natural del plantel es Hazem Abdelkarim, de apenas 18 años, así que Fermín López, Dani Olmo e incluso el propio Lamine tendrán que rotar por ahí en ciertos tramos.

Profundidad por las bandas

Donde el club sí invirtió fue en los extremos. Anthony Gordon llegó y tuvo un impacto inmediato, con dos asistencias en su debut pese a jugar pocos minutos. Adeyemi aporta velocidad para atacar espacios, y Bisiwu asoma como apuesta de futuro entre el primer equipo y el filial. La idea de Flick parece clara: si no hay un 9 tradicional, que el peligro llegue por todos lados.

¿Ahora sí?

El Barcelona tiene motivos reales para ilusionarse: un entrenador que ya demostró que sabe competir en Europa, una generación joven que acumula partidos grandes a gran velocidad, un mediocampo reforzado con un campeón de Champions y del mundo, y un ataque más impredecible que antes.

Pero también carga con dos interrogantes de peso: la falta de un 9 de jerarquía y la profundidad defensiva. Por eso el equipo llega como candidato, aunque todavía un escalón por debajo de los dos grandes favoritos, PSG y Bayern Múnich. La diferencia, eso sí, ya no parece tan grande como hace un par de años. Y esa, para un club que pasó demasiado tiempo mirando la Champions desde afuera, ya es una buena noticia en sí misma.

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