Champions LeaguePublicado 2 meses atrás Lectura: 4 min English

Bayern Munich domina Alemania pero se queda corto en Europa bajo Kompany

El equipo de Kompany ganó el doblete doméstico pero se eliminó en semifinales de Champions, evidenciando que la contundencia en Bundesliga no alcanza en el continente.

Ganar en Alemania ya no le alcanza al Bayern Munich. El equipo de Vincent Kompany se quedó con la Bundesliga 2025/26 y también con la DFB-Pokal, un doblete que confirma quién manda en el fútbol germano. Pero hay una asignatura que sigue pendiente y que se llama Champions League: la eliminación en semifinales ante el Paris Saint-Germain volvió a poner sobre la mesa la distancia que separa dominar tu liga de conquistar Europa.

El camino hasta ahí no fue cualquier cosa. El Bayern eliminó al Real Madrid en cuartos, una serie que disparó las expectativas alrededor de un plantel con Luis Díaz como pieza clave. Pero frente al PSG apareció otra vez el mismo problema que ya se había asomado antes: cuando el margen de error se reduce a casi cero, el equipo bávaro se queda corto.

La falta de puntería en las noches grandes

En Bundesliga, el Bayern es una aplanadora goleadora. En Europa, esa misma contundencia se diluye. Joshua Kimmich lo admitió después de quedar eliminados: el equipo necesita mejorar la efectividad y cometer menos errores defensivos cuando enfrenta a los clubes de mayor nivel del continente.

Ahí está la diferencia de fondo. En Alemania, el Bayern somete al rival con posesión, presión y volumen de juego. En Europa, esas virtudes tienen que convivir con una precisión que casi no perdona: una ocasión fallada o una pérdida mal resuelta puede decidir una eliminatoria entera. Y el PSG, con Khvicha Kvaratskhelia y Ousmane Dembélé desequilibrando por las bandas, encontró justo esos huecos para incomodar a Manuel Neuer.

El estilo de Kompany tiene un costo que se paga en esos momentos. Presión alta, recuperación inmediata y vocación de jugar lejos del propio arco: una idea exigente físicamente que busca imponer el ritmo desde la iniciativa. El problema aparece cuando el Bayern pierde el balón y no logra recuperarlo enseguida. Ahí quedan expuestos los espacios a la espalda de la línea defensiva, terreno perfecto para rivales con jugadores rápidos en la transición.

Una plantilla corta que necesita más recambio

El club apostó por un plantel relativamente reducido para cuidar la armonía del vestuario y mantener el ritmo de los titulares. Pero esa decisión tiene un efecto directo: cuando llegan las lesiones en zonas sensibles, faltan alternativas para sostener el nivel. Y eso, en una eliminatoria europea que muchas veces se define por un detalle, pesa.

Por eso el mercado de cara a 2026/27 apunta a sumar profundidad. Ismael Saibari llegó desde el PSV Eindhoven por cerca de $55 millones de euros fijos más variables para reforzar el mediocampo ofensivo, mientras que Nathaniel Brown, lateral izquierdo de 23 años, se incorporó por una cifra de entre $50 y $55 millones de euros para pelearle el puesto a Alphonso Davies. A eso se suma la apuesta joven por Bara Sapoko Ndiaye, proveniente de Gambinos Stars.

En salidas, el club se despidió de Leon Goretzka y Raphaël Guerreiro, ambos como agentes libres al terminar contrato, además de Noël Aséko Nkili (transferido al Eintracht Frankfurt) y Armindo Sieb (rumbo a Los Angeles FC). También hubo salidas a préstamo, entre ellas las de Lovro Zvonarek, Jonah Kusi-Asare, Daniel Peretz y Alexander Nübel.

Lo que no se toca es el ataque de referencia: Harry Kane sigue siendo el centro delantero titular y Luis Díaz fue declarado intransferible pese a ofertas millonarias desde Arabia Saudita. Para Kompany, el colombiano es una pieza que no está en discusión.

El objetivo, dicho sin rodeos

El entrenador belga no disimula hacia dónde apunta. Al arrancar la pretemporada fue directo con la meta para la próxima campaña.

En este momento, diría que nuestro objetivo es ganar la Liga de Campeones. Queremos ganar la Liga de Campeones, no hay duda al respecto.Vincent Kompany

Pero también sabe que ese objetivo no se resuelve solo en las rondas decisivas de la primavera europea. "No se puede ganar la Champions League en septiembre u octubre", dijo, dejando claro que la gestión de toda la temporada importa tanto como los cruces de eliminación directa. Su modelo, además, exige un desgaste físico enorme: el equipo promedia 123 kilómetros recorridos por partido, y Kompany insiste en pedirle a sus jugadores siempre "un sprint más" para sostener ese ritmo.

El Bayern ya probó que puede volver a ser el dueño absoluto de Alemania. Lo que queda pendiente es la otra mitad de la ecuación: si esa misma identidad, hecha más resistente, alcanza para sobrevivir a las noches donde Europa no perdona ni un error.

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