FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 7 min

Bélgica decepciona en su debut mundialista al empatar 1-1 con Egipto

Los Diablos Rojos, favoritos claros del Grupo G, no pudieron superar a una selección egipcia que jamás había ganado un partido en una Copa del Mundo, lo que reaviva las dudas sobre la denominada "Generación Dorada" belga.

Seattle fue el escenario de un debut que nadie esperaba en Bélgica. Los denominados Diablos Rojos, décima selección del mundo en el ranking FIFA e indiscutibles favoritos del Grupo G, sólo pudieron empatar 1-1 ante Egipto este lunes en el arranque del Mundial. El resultado, que hubiera sido considerado una sorpresa mayúscula antes del pitido inicial, refleja las grietas de un equipo que llega al torneo con más historia que frescura, y con la sombra del fracaso de Qatar 2022 todavía sin despejar del horizonte.

El partido comenzó con Bélgica cediendo la iniciativa de forma llamativa. Los jugadores egipcios, más jóvenes e intensos, dominaron los primeros cuarenta y cinco minutos gracias a una presión alta y a la velocidad de sus extremos, que desbordaron en repetidas ocasiones a una defensa belga que mostró lentitud en las transiciones. Egipto marcó primero e hizo que el conjunto europeo tuviera que remontar en el segundo tiempo, algo que no estaba en los planes del seleccionador Rudi Garcia.

El gol salvador llegó de la bota de Lukaku... y de un rival

La imagen más simbólica del encuentro llegó en el minuto 67, apenas un instante después de que Romelu Lukaku entrara al terreno de juego como sustituto. El delantero, máximo goleador histórico de la selección belga, generó de inmediato una situación de peligro que terminó en un autogol del defensa egipcio, permitiendo a Bélgica igualar el marcador. Fue la primera intervención real de Lukaku, y la única con consecuencias directas sobre el resultado.

El ariete de 33 años arrastra una lesión de isquiotibiales que lo ha tenido alejado de los terrenos de juego durante buena parte de la temporada. Su regreso al once, o en este caso al banquillo con minutos de entrada, era uno de los grandes interrogantes del torneo. "Es un jugador referencia en el área, un hombre de área que necesita coger ritmo, algo comprensible tras una larga ausencia, pero ya se ha visto cómo puede ayudarnos", afirmó el capitán Youri Tielemans tras el partido.

El empate llegó en menos de un minuto desde que Lukaku pisó el césped, lo que ilustra tanto su capacidad de impacto inmediato como la dependencia que Bélgica tiene de su figura. Sin embargo, los Diablos Rojos no encontraron la forma de dar el paso adelante definitivo para llevarse los tres puntos ante un rival que acudía al torneo sin haber ganado nunca un partido en la Copa del Mundo.

Una "Generación Dorada" contra el reloj

El empate en Seattle no es sólo un mal resultado puntual: es el último capítulo de una historia de promesas incumplidas. Bélgica ocupó el primer puesto del ranking FIFA durante varios años consecutivos, una distinción que, desde la instauración del sistema de clasificación en 1992, sólo han logrado selecciones sin título mundial la propia Bélgica y Holanda. Sin embargo, esa hegemonía en los números nunca se ha traducido en el máximo logro deportivo.

El mejor resultado de la selección belga en una Copa del Mundo fue el tercer puesto alcanzado en Rusia 2018, donde figuras como Kevin De Bruyne, Thibaut Courtois y el propio Lukaku brillaron con luz propia. Cuatro años después, en Qatar 2022, Bélgica llegó con ambiciones de campeonato pero cayó eliminada en la fase de grupos, sin superar el corte, en lo que fue una de las mayores decepciones del torneo.

Ahora, en este Mundial con formato ampliado a 48 selecciones y 32 plazas para la fase eliminatoria, la ventana para esa generación se estrecha de forma irreversible. De Bruyne tiene 34 años, al igual que Courtois. Lukaku acaba de cumplir los 33. El tiempo, ese árbitro que no admite sobornos, juega en contra de los Diablos Rojos.

"No existe ningún partido fácil en un Mundial", reconoció Garcia en conferencia de prensa, en francés, intentando contextualizar el resultado. El técnico francés asumió el banquillo belga en la recta final del proceso clasificatorio e intenta reconectar a un grupo de veteranos con la hambre competitiva que caracterizó sus mejores años. Por ahora, el debut no ha despejado las dudas.

El contexto del Grupo G: margen de error mínimo

Pese al formato ampliado del torneo, la situación de Bélgica en el Grupo G no es cómoda. El grupo está compuesto por cuatro selecciones con distintos niveles de exigencia:

  • Bélgica, 10.ª en el ranking FIFA.
  • Irán, 25.º en el ranking FIFA.
  • Egipto, 29.º en el ranking FIFA.
  • Nueva Zelanda, 79.ª en el ranking FIFA.

Sobre el papel, Bélgica debería dominar el grupo con solvencia. En la práctica, el empate ante Egipto, un rival sin victorias en la historia del torneo, complica el arranque e introduce presión antes del partido ante Irán, previsto para el domingo en Inglewood, California.

"Tenemos que ganar contra Irán, no hay vuelta de hoja", sentenció Garcia con contundencia, evidenciando que el margen para el error se ha reducido drásticamente tras el tropiezo ante los Faraones. "Sabemos que hemos tenido un mal comienzo de partido", admitió Tielemans, el capitán, con una sinceridad que pocas veces se escucha en boca de un jugador tras un empate con tantas implicaciones.

De Bruyne sale antes del final e inquieta

Otro de los focos de atención del partido fue la sustitución de Kevin De Bruyne en el minuto 85, cuando el centrocampista del Manchester City fue reemplazado por Hans Vanaken. El cambio, aunque no fue explicado con detalle por Garcia en rueda de prensa, no pasó desapercibido para la afición belga, que sigue de cerca el estado físico de su mejor jugador en los últimos años.

De Bruyne no atraviesa su mejor momento de forma, algo que ya se percibió en la recta final de la temporada con su club. La pregunta de si el mediocampista puede llegar al nivel que mostró en Rusia 2018, cuando fue uno de los jugadores más determinantes del torneo, sigue sin respuesta definitiva. Si Bélgica quiere ir lejos en este Mundial, necesitará que De Bruyne recupere su mejor versión cuanto antes.

Egipto, una sorpresa que no debería sorprender

Más allá del análisis belga, merece reconocimiento la actuación de Egipto. Los Faraones acudieron al torneo como el equipo africano con más presencias en Copas del Mundo, con tres participaciones (1934, 1990 y 2018), aunque sin lograr una sola victoria en ninguna de ellas. Este empate en Seattle, con gol incluido y dominando buena parte del encuentro ante una potencia europea, supone un hito histórico para el fútbol egipcio y un aviso al resto del grupo.

La apuesta del seleccionador egipcio por un bloque compacto, con líneas cortas y transiciones rápidas aprovechando la juventud e intensidad de sus atacantes, funcionó a la perfección durante los primeros 45 minutos. Bélgica tardó demasiado en reaccionar, e incluso cuando lo hizo, no encontró la fluidez necesaria para generar peligro real de forma sostenida.

El recuerdo de Qatar pesa sobre el vestuario

Es inevitable mirar atrás para entender la presión que vive este grupo. En Qatar 2022, Bélgica llegó con las expectativas al máximo: muchos analistas la situaban como una de las grandes aspirantes al título. Sin embargo, los Diablos Rojos no pasaron de la fase de grupos, sumaron sólo cuatro puntos y quedaron eliminados con la sensación de no haber aprovechado, quizás por última vez, la conjunción de un grupo de jugadores con talento individual excepcional.

Desde aquel fracaso, el relevo generacional ha avanzado a ritmo lento. Los jóvenes belgas no han logrado todavía alcanzar el nivel de sus predecesores, lo que provoca que el equipo siga dependiendo de veteranos cuyo mejor fútbol quedó en el pasado. Este Mundial puede ser, en palabras no pronunciadas pero implícitas en cada declaración del vestuario, la última oportunidad real de esa generación para dejar una huella imborrable en el torneo más importante del planeta.

Si Bélgica gana a Irán el domingo y retoma la senda de los resultados, el empate ante Egipto quedará como un susto inicial controlado. Si vuelve a fallar, la conversación sobre el declive definitivo de la Generación Dorada dejará de ser un murmullo para convertirse en un clamor.

Comentarios 0

Con tu cuenta de Google, Facebook o Apple.
Usamos cookies para mejorar su experiencia en nuestro sitio y para mejorar y personalizar su experiencia. Para obtener más información, lea nuestra política de privacidad.Aceptar