FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 7 min

Bélgica en el Mundial 2026: grupo, plantel, figuras y el desafío de los Diablos Rojos

Con Courtois, De Bruyne y Lukaku como estandartes, Bélgica llega al torneo de 48 equipos con la ambición de borrar el mal recuerdo de Qatar 2022 y volver a soñar con una semifinal.

El Mundial 2026 ya está en marcha en su formato histórico de 48 seleccionados, repartido entre Estados Unidos, México y Canadá, y Bélgica vuelve a la escena grande con la presión de demostrar que el tropiezo de Qatar 2022, donde quedó eliminada en la fase de grupos, fue un accidente y no el anuncio de una caída definitiva. Los Diablos Rojos aterrizan en este torneo con un plantel renovado en su mentalidad, aunque todavía apoyado en algunos de los mismos nombres que deslumbraron al mundo hace apenas ocho años en Rusia.

El grupo de Bélgica: el Grupo G

El sorteo fue generoso con los belgas. En el Grupo G comparten zona con Irán, Egipto y Nueva Zelanda, un trío de rivales que, sobre el papel, no debería suponer un obstáculo insalvable para una selección de la categoría de Bélgica. La clasificación a la ronda de eliminación directa es el mínimo exigible, y el objetivo real pasa por terminar primeros del grupo para gestionar mejor los cruces en los octavos de final.

El fixture belga en el Mundial 2026

Bélgica arrancó su participación con un empate ante Egipto (1-1) en Seattle, un resultado que dejó sensaciones agridulces pero que no altera la jerarquía del grupo. Le quedan dos partidos de fase de grupos:

  • Bélgica vs. Irán - Domingo 21 de junio, Los Ángeles. Horarios: 16:00 (ARG/URU), 15:00 (CHI), 14:00 (COL/ECU/PER), 13:00 (MEX).
  • Bélgica vs. Nueva Zelanda - Viernes 26 de junio, Vancouver. Horarios: 00:00 (ARG/URU), 23:00 (CHI), 22:00 (COL/ECU/PER), 21:00 (MEX).

El objetivo: borrar el fantasma de Qatar

En Qatar 2022, Bélgica protagonizó uno de los mayores fiascos de su historia reciente. Con una de las plantillas más ricas en talento individual del torneo, los Diablos Rojos no superaron la fase de grupos, cayendo ante Marruecos y sin convencer en ningún momento. El contraste con Rusia 2018, donde rozaron la final antes de caer ante Francia (1-0) en semifinales, resultó devastador para la imagen de una generación que había sido catalogada durante años como la más brillante de la historia belga.

Para el Mundial 2026, la meta declarada es alcanzar los cuartos de final, aunque las aspiraciones van más allá si los cruces acompañan. El talento individual sigue existiendo, pero el nivel colectivo ya no es el de antaño, y esa brecha obliga a ser realistas. La clave estará en los octavos: un rival asequible puede catapultar a Bélgica hacia las rondas finales, mientras que un cruce complicado podría truncar de nuevo las ilusiones.

El plantel: entre la experiencia y la transición

Bélgica ya no puede presumir de tener figuras de élite mundial en cada línea del campo, como ocurría entre 2016 y 2021. Sin embargo, el plantel convocado por Rudi García para este torneo mantiene un núcleo de calidad indiscutible. El capitán Youri Tielemans lidera el vestuario, mientras que Kevin De Bruyne sigue siendo el cerebro creativo del equipo pese a acumular lesiones en los últimos tiempos. Romelu Lukaku, el máximo goleador histórico de la selección, continúa como referencia ofensiva, y Jeremy Doku aporta desequilibrio y velocidad por las bandas.

El once más probable que plantea García es: Thibaut Courtois; Timothy Castagne, Koni De Winter, Arthur Theate, Joaquin Seys; Youri Tielemans, Amadou Onana; Leandro Trossard, Kevin De Bruyne, Jeremy Doku; Romelu Lukaku.

Thibaut Courtois: el mejor argumento belga

Si hay un nombre que resume las esperanzas de Bélgica en este torneo, ese es el de Thibaut Courtois. El portero del Real Madrid, considerado por muchos el mejor en su posición del mundo, atravesó una etapa complicada en 2023 cuando renunció al seleccionado en medio de conflictos internos con la Federación y con algunos compañeros. Su retorno fue uno de los grandes aciertos de la nueva etapa bajo las órdenes de García.

Courtois disputará en 2026 su cuarto Mundial, una cifra que habla de su longevidad y su nivel sostenido. En Rusia 2018 fue pieza fundamental en la llegada a las semifinales y terminó ganando el Guante de Oro como mejor portero del torneo. Para Bélgica, que depende en buena medida de mantener su portería ordenada, contar con él en plenas facultades es casi una condición necesaria para avanzar rondas.

Rudi García: orden y convivencia en un vestuario difícil

El técnico francés llegó a comienzos de 2025 para encarar las Eliminatorias europeas, relevando a Doménico Tedesco, cuya gestión derivó en conflictos abiertos con Courtois, De Bruyne y Lukaku. García, con experiencia en banquillos como los del Napoli, la Roma o el Olympique de Lyon, priorizó la reconstrucción del clima grupal por encima de cualquier experimento táctico.

Su propuesta parte de un 4-2-3-1 como estructura base, con énfasis en la solidez defensiva, la conservación del balón y la transición rápida hacia el ataque una vez recuperada la posesión. Sencillo en el planteamiento, exigente en la ejecución. El mérito principal de García hasta ahora ha sido conseguir que jugadores de ego elevado se alineen bajo un mismo objetivo colectivo, algo que su antecesor no logró.

La clasificación: sin suspenso hasta el final

Bélgica integró un grupo de Eliminatorias donde Gales y Macedonia del Norte eran los rivales más peligrosos. Los duelos directos resultaron determinantes: los belgas vencieron a los galeses y empataron con los macedonios, acumulando los puntos suficientes para llegar a la última jornada con margen de maniobra. Aunque tuvieron que esperar hasta el cierre para certificar la clasificación, consiguieron el billete directo al Mundial sin necesidad de pasar por la repesca.

Jóvenes que empujan la puerta

García ha ido incorporando piezas nuevas al engranaje belga. El lateral izquierdo Joaquin Seys, de 21 años y formado en el Club Brujas, ya es titular indiscutible en el esquema del seleccionador. Por delante se asoman dos nombres que despiertan expectativa: Matías Fernández Pardo, delantero de origen español que milita en el Lille, y Diego Moreira, mediocampista del sorprendente Estrasburgo en la Ligue 1. Ambos representan la siguiente ola de un fútbol belga que, pese al declive de su generación dorada, sigue produciendo talento.

El momento de forma: llegada con viento a favor

Los últimos meses han devuelto la confianza al entorno belga. En los amistosos de preparación previos al Mundial, el equipo venció a Croacia y goleó a Túnez con actuaciones solventes. En marzo ya había dado señales positivas al superar 5-2 a Estados Unidos en Atlanta, uno de los países anfitriones del torneo, y empatar 1-1 ante México en Chicago. Son resultados que no garantizan nada, pero sí confirman que la selección llega con el ánimo y la cohesión que faltaron en Qatar.

La historia de Bélgica en los Mundiales

El papel de Bélgica en la historia del fútbol mundial merece reconocimiento. La selección acumula 14 participaciones en Copas del Mundo y figura en el décimo puesto del ránking histórico por puntos obtenidos. Su relevancia creció de forma notable a partir de 1982, cuando sorprendió al mundo al vencer en su debut al campeón vigente: Argentina. Desde ese momento, los Diablos Rojos se instalaron en el mapa del fútbol de élite.

Sus cimas más altas llegaron en México 1986, donde cayeron en semifinales ante Argentina (con el célebre Maradona), y en Rusia 2018, donde volvieron a las semifinales antes de perder ante la Francia campeona. En ambas ocasiones, el cuarto puesto quedó como el mejor resultado de su historia.

Un dato curioso refuerza la tradición mundialista belga: Bélgica es uno de los pocos países que participó en las tres Copas del Mundo disputadas antes de la Segunda Guerra Mundial, junto a Brasil, Francia y Rumania. No obstante, aquellas expediciones a Uruguay 1930, Italia 1934 y Francia 1938 no dejaron rédito deportivo alguno: los belgas perdieron los cuatro partidos que disputaron en esas tres ediciones.

Con ese bagaje histórico a las espaldas y la ambición de cerrar con dignidad el ciclo de una generación que prometió más de lo que entregó a nivel colectivo, Bélgica se adentra en el Mundial 2026 dispuesta a demostrar que todavía tiene algo que decir en la competición más importante del planeta.

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