Copa SudamericanaPublicado 3 meses atrás Lectura: 4 min

Boca busca transformar su solidez en goles ante Recoleta en octavos de Sudamericana

El Xeneize llega a octavos de Sudamericana con una estructura defensiva mejorada bajo la dirección de Arruabarrena, pero debe convertir su control en eficacia goleadora.

Boca busca transformar su solidez en goles ante Recoleta en octavos de Sudamericana

Boca Juniors vuelve a jugar una instancia decisiva a nivel internacional, aunque llega a ella por un camino que estuvo lejos de ser sencillo. El equipo terminó tercero en el Grupo D de la CONMEBOL Libertadores, por detrás de Universidad Católica y Cruzeiro, y quedó obligado a disputar los playoffs de la Sudamericana para mantenerse con vida en competencias continentales.

La derrota 1-0 ante Universidad Católica en la Bombonera, con Claudio Ubeda todavía como entrenador, selló aquella eliminación y dejó al equipo en una posición incómoda: seguir compitiendo, pero desde una segunda oportunidad. Rodolfo Arruabarrena asumió con ese escenario como punto de partida y logró modificar algunos rasgos del equipo, que empezó a mostrar mayor equilibrio en el mediocampo, una estructura defensiva más protegida y una circulación que intenta tener a Leandro Paredes como eje.

La clasificación ante O'Higgins llegó por penales, después de un 1-0 en contra en Chile y un empate global de 1-1. El Xeneize avanzó, aunque tuvo que sufrir hasta el último remate. El Torneo Clausura también entregó señales contradictorias: arrancó con una derrota 3-0 frente a Deportivo Riestra, reaccionó con un 1-0 ante Estudiantes, igualó 2-2 con Newell's y luego empató 1-1 con Vélez en un partido de mejor imagen futbolística.

Ahora llega Deportivo Recoleta, una de las grandes sorpresas de la fase de grupos, que se clasificó directamente a octavos tras vencer 1-0 a San Lorenzo en Buenos Aires. La ida se jugará el martes 11 de agosto a las 19:00 (ARG/URU) en el Estadio Tomás Adolfo Ducó.

La transformación de Arruabarrena: un Boca más equilibrado

Uno de los cambios más notorios desde la llegada de Arruabarrena apareció en el mediocampo. El entrenador encontró en Paredes una referencia para ordenar la salida y lo rodeó de futbolistas capaces de recorrer muchos metros, recuperar y cerrar espacios. Santiago Ascacíbar y Milton Delgado aportan intensidad, mientras Paredes marca el ritmo cuando el equipo consigue instalarse con la pelota.

Su influencia quedó expuesta en la ida ante O'Higgins, cuando asistió a Miguel Merentiel para el 1-0. La estructura mejoró especialmente cuando Boca logró mantener juntas sus líneas: los centrales tienen más protección, los laterales avanzan con mayor seguridad y los volantes presionan mejor después de una pérdida. El gran ejemplo de lo que ocurre cuando esa estructura desaparece fue la derrota 3-0 ante Riestra, cuando Arruabarrena preservó titulares pensando en la revancha y el equipo perdió buena parte de la identidad mostrada en otros partidos.

La serie con O'Higgins mostró cuánto cambió Boca y cuánto le falta

La clasificación ante el equipo chileno funciona como radiografía del momento. Boca ganó el primer partido 1-0 y tuvo chances de ampliar la diferencia, pero no resolvió la serie cuando pudo hacerlo. La revancha fue distinta: O'Higgins se adelantó con un gol de Francisco González y llevó la definición a los penales, donde Boca terminó dependiendo de Álvaro Montero, quien atajó un remate para el 4-3 final.

La defensa encontró un piso, pero persisten zonas de riesgo

La idea de Arruabarrena es sencilla: proteger mejor a los centrales y evitar que el rival encuentre espacios entre el mediocampo y la última línea. También cambió la forma de presionar, buscando recuperar cerca del lugar de la pérdida o replegarse rápido cuando no es posible. El problema quedó expuesto ante Riestra, con una primera mitad floja que mostró cuánto pueden afectar las rotaciones al funcionamiento colectivo.

El gran pendiente: transformar el control en goles

Merentiel sigue siendo la principal referencia ofensiva, autor del gol en la ida ante O'Higgins. La llegada de Enner Valencia suma experiencia internacional y jerarquía en el área, dándole a Arruabarrena una alternativa distinta para administrar los partidos. El empate ante Vélez confirmó esa discusión: buena versión futbolística, pero eficacia todavía pendiente.

Paredes, el eje de una estructura que necesita más compañía

El desafío aparece cuando el rival logra taparlo. Si Recoleta decide marcarlo de manera permanente, Arruabarrena necesitará que Ascacíbar, Delgado, los laterales y los delanteros participen más de la elaboración. La derrota ante Riestra, con varios titulares descansando, expuso la distancia que aún existe entre el equipo titular y sus alternativas.

Recoleta exige otra clase de partido

El equipo paraguayo, dirigido por Jorge González, llega a los octavos con argumentos propios tras su histórico triunfo sobre San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. Mostró capacidad para defender bajo presión y aprovechar los momentos favorables, algo que Boca deberá tener en cuenta para no quedar expuesto ante una transición.

La localía también será un factor: Boca no jugará la ida en la Bombonera y deberá construir su ventaja en campo neutral, lo que traslada gran parte de la presión al partido de vuelta.

El camino hasta Recoleta dejó un mensaje claro: Boca tiene margen para mejorar, pero también una estructura que antes no aparecía con tanta claridad. Para avanzar, deberá convertir la solidez en dominio, el dominio en situaciones claras y esas situaciones en goles, sosteniendo la concentración durante los 180 minutos de la serie.

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