Copa SudamericanaPublicado 2 meses atrás Lectura: 3 min English

Boca se queda con cuatro empates en seis partidos y busca convertir el buen juego en triunfos antes de la serie con São Paulo

El equipo de Arruabarrena mejoró futbolísticamente pero se verá ante el reto de un rival grande en cuartos de la Sudamericana el 8 de septiembre.

El empate 1-1 ante Racing dejó una sensación conocida en la Bombonera: Boca jugó mejor, generó, mereció más, pero otra vez se quedó sin los tres puntos. Y esa foto se repite hace varias semanas. El equipo de Fernando Gago... perdón, de Claudio Úbeda (dirigido por Arruabarrena en esta etapa), mejoró en el juego, pero todavía no logra que esa mejora se transforme en la moneda que realmente importa: los triunfos.

Los números del campeonato lo confirman. Con el empate frente a Racing, el Xeneize llegó a cuatro igualdades en seis partidos, sumó apenas una victoria y también sufrió una derrota. Es una racha de puntos sostenida, sí, pero insuficiente para meterse entre los protagonistas de la tabla. La pregunta que sobrevuela el Predio de Ezeiza es simple: ¿cómo se convierte todo ese buen fútbol en resultados contundentes?

Una baja sensible en el peor momento

Justo cuando el equipo necesitaba previsibilidad, llegó un golpe duro: la ausencia de Aranda, uno de los futbolistas que más peso había tomado en la idea de juego de Arruabarrena. Su baja obliga a buscar un reemplazo justo al arranque de un tramo cargadísimo de partidos.

Antes de pensar en Sudamericana, Boca tiene que resolver el duelo con Lanús por el torneo local, después los octavos de la Copa Argentina frente a Vélez, y luego un compromiso ante Gimnasia de Mendoza. Recién ahí llegará el gran examen: la ida de cuartos de final de la Copa Sudamericana ante São Paulo, programada para el martes 8 de septiembre.

Una deuda que pesa hace casi dos décadas

Y ahí es donde el partido deja de ser uno más. Boca no gana un título internacional desde 2008, cuando se quedó con la Recopa Sudamericana, y su última Copa Libertadores data de 2007. Para un club que construyó buena parte de su identidad en las canchas de Sudamérica, casi veinte años sin levantar un trofeo continental es una cifra que pesa, y que explica por qué cada cruce internacional se vive con una intensidad distinta.

El historial entre ambos suma un condimento extra: se enfrentaron en octavos de la Sudamericana 2007, con victoria de Boca 2-1 en la Bombonera, pero São Paulo avanzó tras ganar 1-0 en Brasil por el gol de visitante. Casi veinte años después, se vuelven a cruzar en una instancia decisiva.

Dentro del equipo también hay noticias que ilusionan. Ascacíbar atraviesa su mejor momento desde que llegó, y Merentiel recuperó la puntería que lo había abandonado, con goles en los últimos partidos. Son dos nombres que llegan en alza justo cuando Arruabarrena más los necesita.

La serie ante São Paulo no va a resolver de golpe todo lo que le falta a este Boca. Pero sí va a servir para medir algo concreto: si el crecimiento futbolístico de las últimas semanas alcanza para competir de igual a igual con un grande de Sudamérica, en el terreno donde el club más extraña sentirse protagonista.

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