FutbolPublicado un mes atrás Lectura: 3 min English

Boca llega con la enfermería llena a una seguidilla clave: viernes a Lanús, luego Sudamericana y Copa Argentina

Ayrton Costa está descartado para el viernes, mientras que Paredes y Lozano son dudas para el partido de la Bombonera, y Marchesín no volvería hasta diciembre.

El empate ante Racing dejó algo más que puntos repartidos. Boca terminó el clásico con la enfermería a tope, justo cuando el calendario empieza a apretar: el viernes 28 de agosto, a las 21:30 en La Bombonera, llega Lanús por el Torneo Clausura, y detrás asoman los cuartos de final de la Copa Sudamericana 2026 y un cruce decisivo con Vélez por la Copa Argentina. Con ese panorama, cada nombre que aparece en el parte médico pesa doble.

El caso más resonante es el de Ayrton Costa. El defensor sufrió una molestia en el isquiotibial derivada de una lumbalgia y ya fue descartado para el partido con Lanús. Es una baja sensible en la zaga, sobre todo pensando en la seguidilla de compromisos que se viene. Distinto es el panorama de Milton Delgado: tuvo una contractura en el isquiotibial, pero los estudios no arrojaron lesión grave, así que queda a disposición de Rodolfo Arruabarrena.

Los que están en la cuerda floja

Hay un grupo que viene mejorando día a día y que el cuerpo técnico observa de cerca. Leandro Paredes tiene una inflamación en el isquiotibial izquierdo y podría estar disponible ante Lanús, aunque todavía no está claro si arrancará de titular o esperará en el banco. Algo parecido le pasa a Leandro Lozano, que sufre una distensión en los isquiotibiales de la pierna izquierda: puede llegar a jugar, pero la duda de si será titular sigue abierta.

También hay señales positivas con Lautaro Di Lollo, que trabaja diferenciado en Boca Predio por una pubalgia y ya está a disposición del técnico; incluso podría meterse entre los titulares el viernes. Un poco más atrás en los tiempos aparece Malcom Braida, que sigue recuperándose de una contractura producto de un golpe en los entrenamientos previos al duelo con Recoleta, aunque ya se habla de que podría volver a concentrarse para el partido con Lanús.

Las lesiones que llevan más tiempo

El panorama se complica con las lesiones de largo plazo. Adam Bareiro convive con una discopatía lumbar sin fecha de regreso: por ahora solo trota en campo, y si no evoluciona bien, deberá pasar por el quirófano. Marco Pellegrino es, hoy, el caso más delicado del plantel: sufrió un desgarro muscular y necesitará al menos una semana y media más para volver a las canchas.

Rodrigo Battaglia arrastra una recuperación mucho más larga. No juega oficialmente desde el 7 de diciembre, tras operarse el tendón de Aquiles, y todavía no debutó este año. La expectativa es que pueda estar disponible recién a mediados de octubre. El caso más extenso, sin embargo, es el de Agustín Marchesín: tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, fue operado el 20 de abril y su regreso al plantel recién se estima para diciembre o enero, ya de cara a la pretemporada 2027.

Con este cuadro de situación, Arruabarrena deberá ir administrando las vueltas semana a semana. Boca ya había advertido sobre bajas puntuales para la Sudamericana, cuando informó que Lozano arrastraba una distensión del semimembranoso izquierdo y Milton Giménez una lesión grado II en el aductor. La pregunta que queda flotando es si el equipo llegará entero, o al menos lo más completo posible, a esos cruces que definen la temporada.

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