Copa LibertadoresPublicado 2 meses atrás Lectura: 3 min English

Brasil domina los cuartos de final de la Copa Libertadores con cuatro equipos, pero llega con grietas

Los brasileños ganaron 12 de las últimas 16 ediciones, pero Flamengo y Palmeiras muestran debilidades que abren la puerta a otros candidatos.

Hay un dato que ordena todo el análisis de estos cuartos de final: cuatro de los ocho clasificados son brasileños. Flamengo, Palmeiras, Fluminense y Corinthians siguen ahí, como casi siempre. Pero esta vez algo suena distinto. Ninguno llega con el aura de equipo invencible que sí tuvo, por ejemplo, Palmeiras en 2025, cuando hizo puntaje perfecto en la fase de grupos antes de coronarse campeón ante Flamengo en la final.

Conviene ser claros desde el principio: sería un error subestimar a los brasileños. Tienen el poderío económico, la tradición y, sobre todo, los títulos recientes para seguir siendo los grandes candidatos. Pero algo cruje. Y no es poca cosa cuando se trata de un torneo en el que, desde 2010, los clubes de Brasil se quedaron con 12 de las últimas 16 ediciones y encadenan siete títulos consecutivos desde que River Plate rompió la racha en 2018.

Flamengo y Palmeiras, gigantes con grietas

El campeón defensor llegó a octavos con un andar casi perfecto en la fase de grupos, solo empañado por el 1-1 ante Estudiantes en La Plata. Ahí superó a Cruzeiro con algo de sufrimiento, sostenido por Agustín Rossi bajo los tres palos y por un ataque que sigue siendo de los más talentosos del continente: Jorge Carrascal, Giorgian de Arrascaeta, Nicolás de la Cruz, Samuel Lino y Pedro. La mala noticia llegó fuera de la cancha: la salida de Gonzalo Plata rumbo al Dinamo Moscú le quita a Flamengo a uno de sus futbolistas más determinantes.

Palmeiras, por su parte, tuvo un camino más espinoso de lo habitual. Terminó segundo en su grupo detrás de Cerro Porteño, ante quien había caído 1-0 como local, y en octavos volvió a cruzarse con el mismo rival paraguayo. El resultado del partido de ida en Brasil, un ajustado 1-1, dejó todo abierto para Asunción, donde apareció la guapeza de su capitán, el paraguayo Gustavo Gómez, para sellar la clasificación con el gol que valió el 1-0. Un plantel de individualidades enormes, con Vitor Roque, Jhon Arias y Ramón Sosa entre otros, pero que dejó dudas en lo colectivo.

¿Ya no asustan tanto en casa?

Viajar a Brasil siempre fue sinónimo de sufrimiento extra: campos enormes, césped alto, calor y una hinchada que aprieta. Sin embargo, esta edición dejó grietas. Cruzeiro perdió 2-1 como local ante Universidad Católica. Independiente Rivadavia, que debutaba en el torneo, ganó 2-1 en el Maracaná frente a Fluminense y luego le empató sin goles en octavos. Y Platense se impuso 2-0 a Corinthians en pleno San Pablo. Ninguno de esos resultados alcanza para hablar de derrumbe, pero sí para pensar que el factor cancha ya no pesa lo mismo.

Del otro lado están los cuatro rebeldes que sueñan con cortar la racha. Estudiantes de La Plata, con cuatro títulos en su historia y el recuerdo de su consagración de 2009 justamente en Brasil, se mide con Corinthians sin favorito claro. Independiente del Valle, que vive una temporada histórica en Ecuador con una racha de 16 victorias consecutivas entre todas las competencias, enfrenta a Flamengo. Liga de Quito, único campeón ecuatoriano del torneo en 2008, buscará dar el golpe ante Palmeiras. Y Platense, dirigido por Martín Palermo y en su primera participación en la Copa, se cruza con Fluminense tras eliminar a Coquimbo por penales.

El propio recorrido de esta edición ya dejó una marca curiosa: los seis equipos brasileños que arrancaron el torneo llegaron a octavos, algo que también ocurrió en las dos ediciones anteriores. El último que se quedó en el camino fue Corinthians en 2023. Ahora, con los cuatro que quedan enfrentando a rivales extranjeros, existe la chance real de que las semifinales sean íntegramente brasileñas. O de que, por fin, la torta empiece a repartirse un poco distinto.

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