FutbolPublicado 7 meses atrás Lectura: 10 min

Carabao Cup para el City, derbi madrileño y crisis en los grandes: el análisis completo de la jornada europea

El último fin de semana antes del parón internacional dejó la final de la Carabao Cup como examen de estado para City y Arsenal, un derbi madrileño de cinco goles y múltiples crisis que reconfiguran el panorama continental.

Difícilmente se podría pedir un fin de semana más cargado de materia prima futbolística. La jornada previa al parón internacional —en el que se cerrarán los últimos billetes para la Copa del Mundo de este verano— ofreció una final de copa con lectura profunda para la Premier League, un derbi madrileño de manual, una crisis en Stamford Bridge que lleva semanas enquistada y una serie de resultados que agitan clasificaciones en la Bundesliga, la Serie A y la Ligue 1. Vamos por partes.

La Carabao Cup como radiografía: City y Arsenal ante el espejo

Conviene poner el trofeo en perspectiva antes de cualquier análisis: es la Copa de la Liga inglesa, un título que Pep Guardiola ya acumula en cuatro ocasiones. Pero la victoria del Manchester City por 2-0 frente al Arsenal en Wembley trasciende el palmarés. Funcionó como una tomografía del estado de salud de ambos proyectos a pocas semanas del tramo definitivo de la Premier League y las eliminatorias de la Champions League.

El Arsenal ofreció una imagen decepcionante, más grave de lo que el marcador sugiere. Tras las ocasiones iniciales de Kai Havertz y Bukayo Saka -bien neutralizadas por James Trafford-, el equipo de Arteta registró apenas 0,26 xG a partir del minuto 12, una cifra que debería encender todas las alarmas. Y eso ante una defensa a la que le faltaban sus dos mejores centrales: Rúben Dias y Josko Gvardiol. Solo tres saques de esquina en todo el partido, la mitad de su promedio habitual. Cuando el portero comete el error que abre el marcador poco después del descanso, con ese nivel de producción ofensiva, dar la vuelta al resultado se convierte en misión casi imposible.

El diagnóstico de fondo es conocido, pero en Wembley quedó expuesto con toda la crudeza posible. El Arsenal de esta temporada es menos un equipo de posesión, movilidad y generación de juego -donde ocupa la cuarta posición en la liga en esos parámetros- y más un bloque construido sobre la solidez defensiva, las transiciones y las jugadas a balón parado. El enfoque tiene su lógica: lideran la Premier League y mantienen opciones en varios frentes. Pero sacrifica la capacidad de reacción cuando el guion se tuerce. Las ausencias de Martin Odegaard y Eberechi Eze -y la de Mikel Merino- en la mediapunta pesan de forma determinante, especialmente porque Havertz lleva dos temporadas y media sin jugar regularmente en esa posición. La baja de Jurriën Timber suma, y la elección de alinear a Piero Hincapié sobre Riccardo Calafiori en el lateral izquierdo resultó cuestionable.

El City, por su parte, merece elogios por la reacción tras el empate ante el West Ham y las derrotas en la Champions frente al Real Madrid. Guardiola apostó por Rayan Cherki desde el inicio, una decisión que muchos consideraban obvia pero que escondía el dato de que el jugador solo había sido titular en tres de los siete partidos anteriores entre liga y Champions. La elección quedó reivindicada. Abdukodir Khusanov anuló a Viktor Gyökeres con mano de hierro: 17 intervenciones en más de 90 minutos, apenas dos dentro del área del City y cero remates. Erling Haaland fue neutralizado, lo cual resultó, paradójicamente, irrelevante. Los laterales fueron determinantes y Trafford estuvo impecable.

El City se encuentra a nueve puntos del Arsenal con un partido pendiente y un enfrentamiento directo en el Etihad el 19 de abril. Para que el Arsenal se lleve la Premier League, casi con total certeza necesitará ganar ese partido. La gestión del discurso en las próximas semanas puede ser tan decisiva como los resultados. Arteta deberá decidir si atribuye la derrota a un mal día puntual o si retoca una fórmula que, hasta ahora, ha funcionado. Pocas preguntas son más difíciles de responder para un entrenador en plena carrera por el título.

Arbeloa reivindica sus decisiones: 3-2 en el derbi madrileño

El Real Madrid de Álvaro Arbeloa se impuso al Atlético de Madrid de Diego Simeone por 3-2 en un derbi con cinco goles y una tensión sostenida durante los 90 minutos. Antes de analizar el partido, hay que reconocer que la victoria no llegó sin cierta fortuna: el penalti de Dávid Hancko sobre Brahim Díaz -transformado por Vinícius Júnior- resultó riguroso, y si el espectacular remate de Julián Álvarez hubiera encontrado un milímetro más de ángulo, el resultado podría haber sido otro. Pero si se tienen en cuenta los despejes bajo la línea de Giuliano Simeone, el remate al larguero de Federico Valverde y un Vinícius que dio un paso al frente de forma decisiva, el Madrid fue merecedor del triunfo.

Arbeloa tomó varias decisiones valientes. Resistió la tentación de devolver a Kylian Mbappé a la titularidad tras sus 22 minutos ante el Manchester City. Confió en Dani Carvajal y Fran García. Con el once completo en la segunda mitad, limitó al Atleti a un solo disparo entre los tres palos -el golazo de Nahuel Molina que puso el 2-2 momentáneamente. Y está logrando algo que Xabi Alonso no consiguió de forma consistente: extraer la mejor versión de Vinícius. El hecho de que todo esto suceda sin Thibaut Courtois -lesionado, con Andriy Lunin en la portería- y en los días posteriores al doble cruce de Champions contra el City añade mérito a la victoria.

Del Atleti cabe decir que jugó con cierta libertad, lo cual resulta comprensible. Simeone nunca lo verbalizará, pero con la Liga fuera de su alcance y una plaza entre los cuatro primeros garantizada, el foco real está en la Champions League y la Copa del Rey. Y esa libertad puede convertirlos en un equipo más imprevisible: el taconazo de Giuliano Simeone para el gol de Ademola Lookman o el cañonazo imposible de Molina son pruebas de ello.

Chelsea: cuando heredar el desastre ajeno no es suficiente argumento

La derrota por 3-0 ante el Everton supone la cuarta consecutiva del Chelsea en todas las competiciones. Ocupan el sexto puesto de la Premier League, a un punto de los puestos de Champions, pero con cuatro equipos separados por apenas tres puntos compitiendo por una sola plaza. Liam Rosenior ha ganado 10 de sus 19 partidos desde que fue nombrado en enero, una cifra que se desinfla rápidamente al comprobar que tres de esas victorias fueron ante rivales de categorías inferiores, una ante el Pafos y dos ante equipos que luchan por el descenso. Otra fue ante un Crystal Palace que encadenaba ocho partidos de liga sin ganar.

El problema de fondo es estructural. Ni Filip Jorgensen ni Robert Sánchez parecen capaces de ejecutar lo que el entrenador les demanda bajo palos. La rotación constante de los centrales genera inestabilidad. Y la plantilla fue concebida con una identidad -extremos puros, lo que explicaría la incorporación de Estêvão, Jamie Gittens y Alejandro Garnacho en bloque- que Rosenior ha abandonado, desplazando a Cole Palmer a la banda para insertar un mediocentro adicional. El proyecto carece de coherencia visible. Los codirectores deportivos Paul Winstanley y Laurence Stewart no han explicado qué pretenden construir ni por qué consideraron que Rosenior representaba una mejora respecto a Enzo Maresca. Él mismo no siempre se ayuda con sus decisiones, pero a Rosenior le están pidiendo que limpie un desastre que fabricaron otros.

Diez lecturas más de la jornada europea

  1. Bayern Múnich (4-0 vs. Union Berlin): Con cinco titulares habituales ausentes, Vincent Kompany apostó por la verticalidad en lugar de la paciencia posicional. El resultado: 4-0, dos remates a los postes y 5,53 xG, limitando al rival a un solo disparo a puerta. Intimidante.
  2. PSG (4-0 vs. Niza): El suplente Dro Fernández, de 18 años, marcó el gol número 100 del club en todas las competiciones esta temporada. Fichado por apenas 8 millones gracias a una cláusula de rescisión -era una de las perlas de La Masia-, sus comparaciones con Andrés Iniesta son prematuras, pero su salida del Barça sigue generando preguntas incómodas sobre la política de cantera culé.
  3. AC Milan (3-2 vs. Torino): Tras una primera parte con apenas 0,2 xG jugando en casa, Max Allegri hizo lo que raramente hace: intervino. Dio entrada al dinámico Zachary Athekame (21 años), cambió a una defensa de cuatro y los suyos marcaron dos goles colectivos para remontar. ¿Señal de cambio de mentalidad? Demasiado pronto para saberlo.
  4. Borussia Dortmund (3-2 vs. Hamburgo SV): Ramy Bensebaini, prácticamente ausente del once desde el desastre ante el Atalanta en Europa -donde fue corresponsable de cuatro goles-, entró al descanso, estabilizó la defensa y convirtió dos penaltis. El Dortmund anotó tres goles en los últimos 17 minutos con 4,08 xG en la segunda mitad. Victoria que consolida el segundo puesto.
  5. Juventus (1-1 vs. Sassuolo): La convocatoria incluía cuatro delanteros centro (Openda, David, Vlahovic y Milik), ninguno de los cuales jugó un solo minuto. Spalletti alineó de inicio a un extremo en la punta. Necesitaban ganar en casa a un equipo modesto y no pudieron. El penalti fallado por Locatelli hizo el resto. La lucha por los cuatro primeros puestos de la Serie A sigue abiertísima.
  6. Manchester United (2-2 vs. Bournemouth): Michael Carrick presentó una queja formal tras considerar que no se pitó un penalti claro de Adrien Truffert sobre Amad Diallo. La acción derivó en el gol del Bournemouth. El problema: las quejas formales no revierten resultados, y la presión pública añade tensión sin aportar soluciones reales.
  7. Inter de Milán (1-1 vs. Fiorentina): Tercer partido consecutivo sin ganar en la Serie A. Su ventaja en la clasificación se reduce a seis puntos. Christian Chivu dio minutos a jugadores que regresaban de lesión -Dumfries y Calhanoglu- asumiendo el coste en intensidad a corto plazo. El Inter sigue siendo favorito al título, pero necesita recordárselo a sí mismo.
  8. Liverpool (1-2 vs. Brighton): Sin Mohamed Salah y con Hugo Ekitike lesionado a los ocho minutos, el Liverpool firmó una segunda mitad de cuatro remates y 0,21 xG combinado. Diez derrotas en 31 partidos, cifra que no se veía desde la era de Brendan Rodgers. La clasificación para la próxima Champions dice más de las carencias ajenas que del progreso propio.
  9. Barcelona (1-0 vs. Rayo Vallecano): El equipo de Hansi Flick mantiene cuatro puntos de ventaja en LaLiga, pero el Rayo mereció más. Sin las paradas de Joan García ante Carlos Martín, Unai López y Álvaro García, el resultado habría sido otro. La línea defensiva adelantada sigue generando situaciones de riesgo innecesario. Flick necesita el parón tanto como sus jugadores.
  10. Tottenham (0-3 vs. Nottingham Forest): Todo apuntaba a una reacción: los buenos 45 minutos ante el Liverpool y el partido ante el Atleti en Champions habían devuelto cierta confianza. Los aficionados recibieron al Forest como si fuera una final. Pero los fantasmas de siempre aparecieron: desconexiones antes del descanso y al cumplirse la hora, 2-0 en el marcador y abandono prematuro del estadio. Taiwo Awoniyi completó el 3-0. Igor Tudor, ausente en la rueda de prensa por un duelo familiar, tiene mucho que reflexionar durante el parón.

El parón internacional llega con la Premier League más abierta de lo que nadie esperaba, con el Barça frágil en su liderato de LaLiga, con el Inter cediendo terreno en la Serie A y con el Bayern amenazando desde la Bundesliga con una profundidad de plantilla que sus rivales no pueden igualar. Cuando se reanude la competición, habrá cuentas pendientes en casi todos los frentes.

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