Futbol · 10 horas · 6 min

Carteles del Mundial 2026 con rostros de desaparecidos: familias de Jalisco convierten el fútbol en campaña de visibilidad

El colectivo Luz de Esperanza, en Guadalajara, imprime a sus seres queridos con la estética de las estampitas Panini y los pega por toda la ciudad sede del torneo para interpelar a los miles de visitantes extranjeros.

Las imágenes podrían confundirse a primera vista con las coleccionables estampitas de un álbum de fútbol. El diseño imita el estilo de las figuritas Panini del Mundial: escudo de la FIFA en la esquina, colores brillantes, el rostro de un joven con la camiseta verde de la selección mexicana. Pero sobre cada cara pegada en una banca de concreto, un poste de luz o una pared del centro histórico de Guadalajara, una sola palabra rompe la ilusión deportiva: DESAPARECIDO.

Uno de esos carteles muestra a Christian Emmanuel Rivera, quien desapareció en agosto de 2023. Otro lleva el rostro de Jaime Adrián Ramírez, sin noticias desde septiembre de 2020. Hay decenas más. Mientras Guadalajara aloja partidos de la Copa del Mundo 2026, decenas de familias que buscan a sus seres queridos han transformado uno de los íconos más reconocibles del fútbol global en una herramienta de denuncia, con la esperanza de que los miles de turistas que recorren la ciudad reparen en los más de 135,000 mexicanos registrados oficialmente como desaparecidos.

Jalisco, el estado con más desapariciones del país

La iniciativa fue lanzada por Luz de Esperanza, un colectivo de búsqueda del estado occidental de Jalisco, que encabeza el ranking nacional de desapariciones con más de 16,000 personas en el registro estatal. La cifra convierte a Jalisco en el estado más afectado del país en términos absolutos, una realidad que contrasta de forma brutal con la imagen festiva que el Mundial proyecta sobre sus calles.

Las integrantes del colectivo señalan que otros grupos de búsqueda en distintos estados ya se han puesto en contacto con ellas para replicar la campaña. La creatividad del formato, que aprovecha el lenguaje visual del mayor evento deportivo del planeta, ha resonado más allá de Jalisco.

"Esta es nuestra forma de llamar la atención sobre el hecho de que extrañamos a nuestros hijos, de que están ausentes de nuestras vidas", dijo María de Jesús Solís, de 57 años, cuyo hijo Jaime Adrián desapareció hace casi seis años. Solís lleva colgado al cuello un medallón con la fotografía de su hijo. "Este es mi niño", dijo. "La diferencia es que ahora lleva la camiseta del Mundial."

Una búsqueda que las autoridades no hacen

En México, la crisis de desapariciones no es nueva. Organizaciones de derechos humanos llevan años documentando la insuficiencia de las investigaciones oficiales. En ese vacío, los propios familiares han construido una red de colectivos que recorren campos, barrancos, edificios abandonados y fosas clandestinas, a menudo sufragando de su propio bolsillo el agua, la comida y el transporte.

Luz de Esperanza realiza casi todos los domingos desde 2021 recorridos por Guadalajara repartiendo cientos de volantes con fotografías de personas desaparecidas, confiando en que algún transeúnte reconozca un rostro o aporte una pista. El colectivo denomina estas jornadas como "búsqueda de los vivos", en contraposición a las excavaciones en busca de restos humanos.

Este mes, muchos de esos volantes fueron reemplazados por los carteles de estilo mundialista. La operación de comunicación es sencilla pero efectiva: si el fútbol acapara todas las conversaciones de la ciudad, quizás también pueda abrir un espacio para que la gente note a quienes faltan.

Solís no oculta su frustración con las prioridades institucionales. Las autoridades invirtieron millones de pesos preparando Guadalajara para el torneo, mientras los colectivos de búsqueda costean sus propias operaciones. "El gobierno le está mostrando una cara bonita al mundo", dijo. "Pero si miras a tu alrededor, la ciudad está llena de carteles de nuestros hijos."

Y añadió: "No estamos en contra del Mundial. Pero sí estamos en contra del gasto excesivo."

Madres que buscan entre los escombros

En una mañana reciente, Solís y Guadalupe Rivera acompañaron a otros miembros de Luz de Esperanza hasta un predio abandonado en las afueras de Guadalajara. Las mujeres atravesaron habitaciones oscuras y salieron a un patio trasero lleno de basura. Algunas portaban sondas metálicas, varas de acero que se insertan en el suelo para detectar indicios de fosas clandestinas, uno de los instrumentos básicos de quienes buscan restos en México.

Rivera hundió uno de esos varales en la tierra mientras otras integrantes inspeccionaban el lugar. Su hijo, Christian Emmanuel, desapareció hace casi tres años. Ella se unió al colectivo casi de inmediato. "Pensé que si me integraba a un grupo, la búsqueda avanzaría más rápido", dijo. "El tiempo sigue pasando y yo sigo buscando."

Rivera participa en las búsquedas de restos humanos para apoyar a otras familias, pero alberga la esperanza de no encontrar a su hijo de esa manera. "Quiero encontrarlo vivo", afirmó. "Quiero que aparezca en mi puerta."

El fútbol como amplificador de una crisis invisible

La lógica detrás de la campaña es, según las propias protagonistas, una apuesta de visibilidad calculada. El Mundial reúne en Guadalajara a decenas de miles de visitantes nacionales e internacionales durante varias semanas. En ese contexto, las estampitas falsas funcionan como un caballo de Troya: el aficionado que se acerca atraído por la imagen futbolística se encuentra, en cambio, con una fotografía de búsqueda.

"Cuando es el Mundial, aunque no seas muy aficionado, te sientas en casa a verlo con tu familia", explicó Rivera. "Pero nuestra familia ya no está completa."

La campaña ha generado reacciones dispares entre los vecinos de Guadalajara. Hay quienes han acogido los carteles con empatía y quienes argumentan que el Mundial debería ser un espacio de celebración, ajeno al dolor y la violencia. Las familias, sin embargo, dicen que no tienen alternativa: deben seguir inventando nuevas formas de mantener visibles a sus seres queridos.

"El gobierno nunca nos presta atención", resumió Rivera. "Así que queremos ver si de esta manera el mundo sí lo hace."

El peso de una crisis en cifras

La magnitud del problema que estos carteles intentan visibilizar resulta difícil de comprender en abstracto. México contabiliza oficialmente más de 135,000 personas desaparecidas en todo el territorio nacional, aunque organizaciones de la sociedad civil advierten de que la cifra real puede ser significativamente mayor debido al subregistro. Jalisco, con sus más de 16,000 casos, concentra el mayor número de desaparecidos de cualquier estado del país.

La crisis se agudizó en el marco del conflicto entre grupos del crimen organizado que disputan el control de rutas y plazas en el occidente mexicano. Las cifras de fosas clandestinas encontradas en Jalisco en la última década sitúan al estado entre los más golpeados por la violencia de alta intensidad, una realidad que convive, esta temporada, con el bullicio de los aficionados que llenan los estadios y los bares de una ciudad transformada para el evento.

Para Luz de Esperanza, ese contraste no es accidental: es precisamente el punto que quieren que el mundo entienda. Que bajo la fiesta hay ausencias. Que detrás de cada cartel con la camiseta verde hay una familia que no puede sentarse completa a ver el partido.

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