Futbol · 5 horas · 5 min

Celtic deberá esperar al lunes para defender su título: conciertos de Calvin Harris y los Juegos de la Commonwealth obligan a reprogramar el partido

El club escocés ha calificado de "decepcionante" que su esperado Champions Flag Day no pueda celebrarse en fin de semana debido a la saturación policial en Glasgow.

El Celtic de Glasgow tendrá que esperar al lunes 3 de agosto para dar inicio a la defensa de su título de la Scottish Premiership. El choque ante el Dundee, que en condiciones normales se habría disputado el sábado o el domingo anterior, ha sido reprogramado por la coincidencia de dos grandes eventos en la ciudad: los conciertos del DJ y productor Calvin Harris y las pruebas de ciclismo en pista de los Juegos de la Commonwealth, cuyo velódromo se encuentra justo frente al estadio del equipo. El propio club lo ha comunicado oficialmente y no ha ocultado su malestar ante lo que considera una decisión injusta para jugadores, cuerpo técnico y, sobre todo, para su afición.

La Policía de Escocia, desbordada por la agenda del fin de semana

La razón de fondo es estrictamente logística. Según ha explicado el Celtic en un comunicado oficial, la Policía de Escocia (Police Scotland) no puede garantizar los recursos humanos necesarios para cubrir simultáneamente un partido de la máxima categoría del fútbol escocés, los conciertos de Calvin Harris en otro punto de Glasgow y las competiciones de los Juegos de la Commonwealth que se celebran en el velódromo contiguo al Celtic Park.

"Nos han comunicado que no hay otra opción debido a que la Policía de Escocia no puede cubrir el partido en un fin de semana que coincide con otros eventos", señaló el club en su declaración. Y añadió: "Hemos realizado repetidas gestiones ante la Policía de Escocia y ante la SPFL (Scottish Professional Football League) para evitar esta programación."

La queja del Celtic no es meramente retórica. El club subraya que considera "firmemente que el partido debería haberse facilitado en fin de semana, en interés de ambos equipos, de ambas aficiones y del estatus del propio encuentro". Una postura que refleja la frustración acumulada tras semanas de negociaciones infructuosas con las autoridades y el organismo regulador del fútbol escocés.

El Champions Flag Day, una tradición sagrada para el Celtic

Más allá del mero trámite deportivo, el primer partido de la temporada tiene para el Celtic un significado simbólico muy especial. Cuando el club llega como campeón de liga, el encuentro inaugural recibe el nombre de Champions Flag Day: una ceremonia en la que se iza la bandera del título en el centro del campo ante el clamor de miles de aficionados. Es un ritual que el Celtic considera parte de su identidad y de la relación emocional entre el equipo y su hinchada.

Trasladar ese momento a un lunes por la noche reduce inevitablemente el número de seguidores que pueden asistir, especialmente familias, trabajadores con horarios convencionales y aficionados que deben desplazarse desde fuera de Glasgow. "Claramente, nuestra prioridad siempre serán nuestros aficionados y, bajo cualquier criterio, celebrar el Champions Flag Day en lunes por la noche es decepcionante", afirmó el club sin ambages.

Un título conseguido en circunstancias extraordinarias

El campeonato que el Celtic defenderá esta temporada fue conquistado de manera memorable al final del curso anterior. El club se impuso al Hearts en unas circunstancias que el propio entorno del equipo calificó de extraordinarias, consolidando así su dominio en el fútbol escocés de los últimos años.

El Celtic, que en la última década ha acumulado numerosos títulos de liga bajo distintos entrenadores, llega a la nueva temporada con la presión habitual de quienes saben que el listón de las expectativas solo puede subir. El duelo ante el Dundee, un rival de menor envergadura sobre el papel, debería ser un trámite cómodo, pero el contexto extradeportivo ha robado protagonismo al acontecimiento futbolístico en sí.

Agenda repleta en Glasgow: conciertos, velocistas y fútbol

El fin de semana en cuestión convierte Glasgow en un epicentro de actividad. Por un lado, los Juegos de la Commonwealth, competición multideportiva que reúne a naciones de la Commonwealth británica, incluyen pruebas de ciclismo en pista en un velódromo ubicado literalmente a escasos metros del Celtic Park. La movilización policial que exige este evento deportivo de primer orden es considerable.

Por otro lado, Calvin Harris, uno de los DJs y productores más populares del mundo y, paradójicamente, oriundo de Dumfries (Escocia), tiene programados conciertos multitudinarios en otro recinto de la ciudad. La suma de ambos eventos, con los cortes de tráfico, los dispositivos de seguridad y la demanda de agentes que implican, hace materialmente imposible para la Policía de Escocia atender también el perímetro del Celtic Park en ese mismo fin de semana.

  • Conciertos de Calvin Harris: evento musical masivo en Glasgow que requiere despliegue policial propio.
  • Ciclismo en pista de los Juegos de la Commonwealth: celebrado en el velódromo adyacente al Celtic Park, con control de accesos y seguridad adicional.
  • Celtic vs. Dundee: partido de apertura de la Scottish Premiership finalmente fijado para el lunes 3 de agosto.

La SPFL en el punto de mira

El malestar del Celtic apunta también a la SPFL, el organismo que rige el fútbol profesional escocés. El club considera que la liga debería haber intervenido con mayor determinación para proteger la integridad del encuentro y los intereses de los aficionados. La percepción interna es que las gestiones realizadas no tuvieron el peso suficiente ante las autoridades policiales, y que el resultado final perjudica una de las tradiciones más arraigadas del fútbol escocés moderno.

La SPFL, por su parte, no ha emitido una respuesta pública detallada. La decisión, presentada como inapelable por la Policía de Escocia, deja al Celtic sin margen de maniobra y convierte el lunes 3 de agosto en una fecha marcada en rojo, aunque por razones bien distintas a las que el club y su afición hubieran deseado.

El partido ante el Dundee se jugará, en definitiva, cuando la ciudad respire de nuevo. La bandera del campeón ondeará en el Celtic Park, aunque sea con 48 horas de retraso y ante unas gradas previsiblemente menos llenas de lo habitual. Para muchos aficionados del Celtic, eso ya es, de por sí, una derrota antes de que el árbitro pite el inicio del encuentro.

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