Comentarios despectivos sobre Son Heung-min envenenan el ambiente de Corea del Sur en el Mundial
Un vídeo filtrado en el que periodistas surcoreanos ridiculizan a su propio capitán durante un entrenamiento en Guadalajara ha desatado una crisis diplomática entre la selección y los medios de comunicación nacionales.
La preparación de Corea del Sur para su segundo partido del Mundial, ante México en Guadalajara, ha quedado eclipsada por una polémica interna de gran calado: comentarios ofensivos e irrespetuosos dirigidos al capitán Son Heung-min, captados en cámara durante una sesión de entrenamiento, han provocado una ruptura sin precedentes entre la plantilla y los medios de comunicación surcoreanos desplazados al torneo.
El incidente: burlas en plena sesión abierta
Los hechos tuvieron lugar el 7 de junio, días antes de que Corea del Sur inaugurara su participación en la Copa del Mundo con una victoria por 2-1 ante la República Checa en Guadalajara. Durante un entrenamiento abierto a la prensa, personal no identificado de varios medios surcoreanos profirió comentarios despectivos sobre Son Heung-min, de 33 años, mientras el futbolista corría junto a sus compañeros. Todo quedó grabado por la cadena JTBC, el operador oficial de derechos de emisión del torneo en Corea del Sur. El vídeo se filtró posteriormente a otras plataformas y su difusión en redes sociales desató una reacción de indignación generalizada entre la afición coreana y la comunidad futbolística internacional.
Las burlas se centraron en el historial militar del atacante, un asunto de enorme sensibilidad en Corea del Sur, donde el servicio militar obligatorio de 21 meses es exigido a todos los hombres en edad apta. Son se benefició de una exención parcial tras ayudar a Corea del Sur a conquistar el oro en los Juegos Asiáticos de 2018, un galardón que, según la legislación vigente, permite a los deportistas eludir la prestación completa del servicio activo. No obstante, el jugador cumplió posteriormente con obligaciones alternativas: completó un curso de entrenamiento militar de tres semanas en 2020 e hizo trabajo comunitario como parte de su servicio. Que periodistas acreditados en un Mundial ridiculizaran precisamente ese episodio resultó especialmente hiriente para el vestuario.
La respuesta de la Federación Coreana de Fútbol
La Federación Coreana de Fútbol (KFA) no tardó en pronunciarse. En un comunicado oficial emitido el lunes, la institución lamentó públicamente "los comentarios inapropiados realizados por algunos miembros de los medios de comunicación durante el entrenamiento del equipo nacional en el campamento base de Guadalajara", y afirmó que dichas palabras provocaron un "gran impacto y decepción" dentro del grupo. La federación añadió que continuará "priorizando la protección del equipo y esforzándose por crear un entorno mediático saludable".
El comunicado fue interpretado como un respaldo institucional explícito a los jugadores, algo inusual en una federación que históricamente ha mantenido una postura discreta ante los conflictos con la prensa. La magnitud del escándalo obligó a la KFA a tomar una posición clara y sin ambigüedades.
El boicot silencioso de los jugadores
Según informaciones publicadas por medios surcoreanos, los futbolistas de la selección decidieron, de forma colectiva e informal, abstenerse de hablar con los periodistas nacionales fuera de los compromisos oficiales establecidos por la FIFA. Como consecuencia directa, diversas entrevistas previamente programadas con miembros de la plantilla fueron canceladas, dejando a los corresponsales sin acceso extraoficial al grupo coreano.
El gesto, aunque silencioso, constituye una señal de protesta extraordinariamente llamativa en el contexto de un torneo global donde la exposición mediática forma parte inseparable de la dinámica de una selección. Los jugadores, respaldados por la federación, han trazado así una línea roja ante sus propios medios de comunicación.
Son Heung-min: el peso del capitán en Qatar 2026
La figura de Son Heung-min resulta central no solo por su condición de capitán, sino también por su enorme peso específico dentro del fútbol surcoreano. El atacante, que el pasado verano abandonó el Tottenham Hotspur tras más de nueve temporadas en el norte de Londres para fichar por el Los Angeles FC de la MLS, es el jugador más reconocido internacionalmente que ha dado el fútbol de Corea del Sur en las últimas décadas. Con el Tottenham acumuló cifras notables:
- Más de 160 goles en la Premier League, convirtiéndose en el máximo goleador asiático de la historia en la liga inglesa.
- Coganador del Bota de Oro de la Premier League en la temporada 2021-22, con 23 tantos, igualando a Mohamed Salah.
- Presencia en la final de la Liga de Campeones de 2019, donde su equipo cayó ante el Liverpool.
Pese a su reconocimiento mundial, Son no pudo marcar en el estreno mundialista ante la República Checa, partido en el que Hwang In-beom y Oh Hyeon-gyu firmaron los dos goles coreanos. El atacante desperdició algunas ocasiones claras, lo que en circunstancias normales hubiera sido el principal tema de debate en la prensa. Sin embargo, el escándalo de las burlas terminó monopolizando la agenda informativa.
El servicio militar, una herida histórica en el deporte surcoreano
Para comprender la gravedad del incidente es necesario contextualizar el peso cultural y social que tiene en Corea del Sur la cuestión del servicio militar obligatorio. La amenaza permanente de Corea del Norte convierte la conscripción en un asunto de Estado de primera magnitud, y cualquier percepción de privilegio o escape de esa obligación genera un intenso debate público.
En el caso de Son, la victoria en los Juegos Asiáticos de 2018 con la selección sub-23 fue celebrada precisamente porque ese resultado le permitió seguir desarrollando su carrera en Europa sin interrupción. La ley surcoreana establece que los deportistas que consigan medalla de oro en unos Juegos Olímpicos u oro en los Juegos Asiáticos quedan exentos del servicio completo y pueden sustituirlo por un periodo alternativo de menor duración. Son cumplió escrupulosamente con lo estipulado por la normativa vigente.
Que periodistas acreditados para cubrir la Copa del Mundo utilizaran ese historial como argumento de burla no solo resultó ofensivo para el jugador, sino que fue percibido por buena parte de la sociedad surcoreana como un acto de mala fe periodística cometido precisamente en el momento en que el equipo más necesitaba cohesión y respaldo.
El horizonte inmediato: Corea del Sur ante México
Con el escándalo todavía encendido, la selección coreana afronta uno de sus compromisos más exigentes del Grupo A: el duelo ante México, también en Guadalajara. Los mexicanos llegan con el peso de una generación que necesita demostrar su nivel en un Mundial que se disputa en casa, lo que convierte el partido en un cruce de enorme intensidad deportiva y emocional.
Para Corea del Sur, el contexto extradeportivo añade una presión adicional. La capacidad del grupo para aislar el ruido mediático y traducirlo en energía positiva sobre el terreno de juego será una de las claves del encuentro. La historia del fútbol reciente ofrece ejemplos en ambos sentidos: selecciones que han utilizado la adversidad externa como combustible, e igualmente equipos que se han derrumbado bajo el peso de la controversia interna.
Lo ocurrido en el campamento de Guadalajara trasciende el mero episodio anecdótico. Pone de manifiesto la fragilidad de la relación entre los futbolistas profesionales y la prensa de su propio país en momentos de máxima exposición, y recuerda que la cohesión de un vestuario en un gran torneo puede romperse por factores que nada tienen que ver con el marcador. En el caso de Corea del Sur, la respuesta colectiva del equipo, el respaldo de la federación y la indignación popular dibujan un escenario en el que Son Heung-min llega al duelo ante México convertido, paradójicamente, en un símbolo de unidad nacional.
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