Egipto persigue la historia ante Nueva Zelanda en el Mundial 2026: los Faraones buscan su primera victoria mundialista
El combinado egipcio, séptimo campeón de la Copa Africana de Naciones, afronta el duelo ante los All Whites con el objetivo histórico de conseguir su primer triunfo en una Copa del Mundo y afianzarse en la lucha por los octavos de final.
Vancouver, Columbia Británica. El fútbol africano lleva semanas acaparando titulares en este Mundial 2026, y Egipto quiere protagonizar el capítulo más especial de esa historia colectiva. Los Faraones, vigésimo octavos en el ranking FIFA, se miden este domingo ante Nueva Zelanda (83.º del mundo) con una motivación que va más allá de los tres puntos: la selección egipcia nunca ha ganado un partido en una Copa del Mundo, y ese hito pesa tanto como cualquier trofeo continental.
"Este partido lo es todo en nuestro mundo ahora mismo", afirmó el seleccionador Hossam Hassan en la rueda de prensa previa al encuentro. La frase no es hipérbole: una victoria colocaría a Egipto en una posición muy favorable para acceder a la ronda de eliminación directa, convirtiendo el grupo en una plataforma de lanzamiento para una participación histórica.
Un historial mundialista marcado por la escasez de puntos
Para entender la magnitud del momento hay que repasar los números. Egipto disputó sus partidos mundialistas anteriores en Italia 1990, la última vez que los Faraones habían sumado puntos en este torneo. En aquella edición empataron ante Holanda (1-1) e Irlanda (0-0), y cayeron ante Inglaterra (0-1), cerrando un capítulo que tardaría más de tres décadas en reabrirse.
En el presente torneo, Egipto empató 1-1 ante Bélgica en su debut, resultado que ya supone el primer punto mundialista desde hace 35 años. Pero más llamativo aún es el contexto de ese gol: fue la primera vez en toda su historia mundialista que Egipto llegó al descanso con ventaja en el marcador. De hecho, según los registros históricos, únicamente en esa ocasión frente a Bélgica los Faraones han logrado ponerse por delante en el marcador a lo largo de toda su participación en Copas del Mundo, lo que da una dimensión exacta del salto cualitativo que está dando este equipo.
África, continente en alza con récord de representación
El éxito de Egipto no se entiende sin el contexto más amplio de un continente que lleva años reclamando un papel protagonista en el fútbol mundial. El formato ampliado a 48 selecciones de este Mundial 2026 ha permitido que diez equipos africanos participen simultáneamente por primera vez en la historia, una cifra récord que refleja tanto la presión diplomática de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) como el crecimiento real del nivel competitivo del continente.
Los resultados avalan esa tendencia. En Qatar 2022, Marruecos alcanzó las semifinales, convirtiéndose en la primera selección africana en llegar tan lejos en un Mundial. En esta edición de 2026, los hitos se están acumulando con rapidez:
- Ghana venció a Panamá en la fase de grupos.
- Costa de Marfil derrotó a Ecuador.
- Marruecos aguantó ante Brasil, vigente campeón continental, y logró un punto de enorme valor.
- Congo igualó ante Portugal.
- Cabo Verde sorprendió al empatar a cero ante España, una de las grandes favoritas al título.
- Cuatro selecciones africanas, entre ellas Egipto, cerraron su primer partido con empate.
"Las selecciones nacionales de África han demostrado su gran rendimiento en muchas ocasiones en el Mundial, incluyendo esta", subrayó Hassan, que ve en los resultados colectivos del continente un argumento de peso para que su propio equipo crea en sus posibilidades.
Hossam Hassan: del goleador histórico al entrenador estratega
La figura de Hossam Hassan trasciende el banquillo. Con 69 goles internacionales, es el máximo anotador de la historia de la selección egipcia y uno de los delanteros más prolíficos que ha dado el fútbol africano. Estuvo presente en el Mundial de Italia 1990 como jugador, por lo que conoce de primera mano lo que significa representar a Egipto en la máxima cita del fútbol mundial.
Su experiencia ha sido clave para reconfigurar un proyecto que se quedó fuera de Qatar 2022, precisamente cuando Mohamed Salah falló un penalti decisivo en la tanda frente a Senegal en la final de la repesca africana. Esa herida, que marcó a toda una generación de aficionados, se ha convertido en combustible para la actual campaña.
"Queremos representar al fútbol africano y al fútbol árabe", declaró Hassan, sintetizando en una sola frase la doble responsabilidad que siente sobre sus hombros. "Solo pienso en traer felicidad a nuestros aficionados."
Salah, Marmoush y la nueva generación de Faraones
El gran referente del equipo sigue siendo Mohamed Salah, delantero del Liverpool y uno de los mejores jugadores del mundo en la última década. Salah se encuentra a tan solo dos goles de igualar el récord histórico de goles internacionales de su propio seleccionador, lo que añade un aliciente individual a una competición que ya rebosa de motivaciones colectivas.
A su lado destaca Omar Marmoush, el atacante del Manchester City que ha vivido una temporada de ensueño en la Premier League y que llega al torneo con una confianza y un nivel técnico sobresalientes. La combinación de experiencia y clase de Salah con la energía y el desparpajo de Marmoush configura un ataque que cualquier defensa del mundo debe respetar.
Pero el proyecto egipcio no se limita a sus estrellas consagradas. El técnico Hassan ha apostado por integrar a jóvenes talentos, entre ellos Hamza Abdelkarim, de tan solo 18 años, quien debutó con la absoluta en un amistoso ante Rusia apenas el mes pasado. Abdelkarim representa la cara más fresca de una cantera que aspira a consolidarse en la élite mundial durante la próxima década.
Lo que está en juego contra Nueva Zelanda
La lógica del ranking favorece a Egipto (28.º) frente a una Nueva Zelanda (83.ª) que, pese a contar con futbolistas formados en ligas europeas, acumula una escasa experiencia en la máxima competición. Los All Whites han participado en Copas del Mundo en 1982 y 2010, sin ganar ningún partido en esas dos participaciones.
Una victoria egipcia este domingo abre el camino hacia los octavos de final de manera casi directa, dado que el tercer partido de los Faraones en la fase de grupos será ante Irán en Seattle. Con un triunfo ante Nueva Zelanda y el punto ya cosechado frente a Bélgica, Egipto sumaría cuatro unidades antes del último duelo, una cifra habitualmente suficiente para clasificarse en el formato de 48 equipos, donde tres de los cuatro integrantes de cada grupo avanzan.
El peso de la historia, el impulso de un continente y la ilusión de millones de aficionados egipcios y árabes confluyen en un partido que, sobre el papel, debería ser el escenario perfecto para que los Faraones escriban su capítulo más glorioso en los anales mundialistas. Hassan lo sabe, sus jugadores lo saben, y la afición lo espera con una mezcla de esperanza y determinación que pocas veces se ha visto antes alrededor de la selección.
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