FutbolPublicado 2 años atrás Lectura: 7 min

El VAR que paralizó París: caos, suspensión y polémica en el Argentina-Marruecos de los Juegos Olímpicos 2024

Una decisión de fuera de juego que tardó casi dos horas en anunciarse, una invasión de campo y un partido reanudado a puerta cerrada marcaron el debut olímpico de la Selección Argentina Sub-23 en Saint-Étienne.

El fútbol olímpico de París 2024 comenzó con una imagen que difícilmente borrará la memoria colectiva del deporte: un estadio vaciado a la fuerza, jugadores calentando en un campo desierto y un árbitro haciendo la señal de revisión de VAR frente a las gradas vacías del Stade Geoffroy-Guichard de Saint-Étienne. El primer partido del Torneo Olímpico de fútbol masculino, el duelo entre la Selección Argentina Sub-23 y Marruecos, no terminó cuando todos creyeron que había terminado, y la razón de esa confusión estuvo en el centro de un debate que mezcla tecnología, gestión del orden público y las reglas más básicas del fuera de juego.

Un partido que comenzó como un trámite y se convirtió en tormenta

Marruecos dominó el encuentro con autoridad desde el pitido inicial. Soufiane Rahimi abrió el marcador para el equipo africano y amplió la ventaja antes de que Giuliano Simeone recortara distancias a los 23 minutos de la segunda mitad, en el único momento en que Argentina parecía capaz de remontar. Con el marcador 2-1, el reloj llegó al minuto 90 y la cuarta árbitra, la danesa Frida Klarlund, indicó 15 minutos de tiempo adicional, una cifra que trajo de inmediato el recuerdo de los largos descuentos del Mundial de Qatar 2022 y que contrastó con la moderación observada en la Eurocopa y la Copa América de ese mismo verano.

Los números de Opta explican por qué ese descuento fue tan abultado: la duración total del partido alcanzó los 110 minutos y 29 segundos, pero el balón estuvo en juego apenas 54 minutos y 27 segundos. Para dimensionar esa cifra, la media de tiempo efectivo en la Eurocopa 2024 rozó los 60 minutos. La segunda mitad fue aún más llamativa: solo 26 minutos y 5 segundos de juego real, pese a que el cronómetro superó los 65 minutos corridos. Ese desfase acumulado justificaba el largo descuento, pero también disparó la tensión en las tribunas marroquíes.

El gol que hizo explotar el estadio

En el minuto 106 de partido, cuando los 15 minutos de adición ya habían sido ampliamente superados, Argentina encontró su premio. Thiago Almada disparó desde fuera del área; el portero Munir El Kajoui detuvo el remate. En el rebote, Nicolás Otamendi volvió a probar suerte y el guardameta volvió a responder. Fue entonces cuando Bruno Amione cabeceó al larguero y Cristian Medina empujó el balón al fondo de la red. Empate agónico, 2-2, en el tiempo más profundo del partido.

La reacción de los aficionados marroquíes fue inmediata y violenta. Convencidos de que el tiempo había expirado y de que el gol era ilegal, comenzaron a arrojar objetos al terreno de juego. Hubo imágenes de jugadores argentinos esquivando lo que parecían ser bengalas lanzadas en su dirección. Botellas y vasos cubrieron el césped. Cientos de aficionados invadieron el campo. El árbitro sueco Glenn Nyberg sacó a los jugadores del terreno y en los marcadores del estadio apareció un mensaje inequívoco: "El partido ha sido suspendido, por favor diríjanse a la salida más cercana".

La confusión que duró casi dos horas

Todos, dentro y fuera del estadio, interpretaron que el partido había concluido. Las páginas de resultados dieron el encuentro por finalizado con empate 2-2. Pero el portal oficial de los Juegos Olímpicos de París 2024 actualizó su estado a "interrumpido", y pronto quedó claro que algo inusual estaba sucediendo entre bambalinas.

Mientras el estadio era desalojado y los servicios de seguridad restablecían el orden, el VAR, bajo la supervisión del árbitro italiano Paolo Valeri, completaba sus controles de rutina sobre el gol de Medina. La tecnología semiautomática de detección de fuera de juego de la FIFA, la misma que se estrenó en el Mundial de Qatar, habría detectado la infracción de manera casi instantánea. Sin embargo, la comunicación de esa decisión al público tardó aproximadamente una hora y media desde que el partido fue suspendido.

La razón técnica del fuera de juego es clara según el reglamento: en el momento en que Otamendi disparó, Amione se encontraba en posición adelantada respecto al último defensor marroquí. El hecho de que el portero tocara el balón y este golpeara el larguero no reinicia la fase de fuera de juego. Amione continuaba activo en posición ilegal cuando cabeceó, de modo que la acción que derivó en el gol de Medina quedaba viciada desde su origen. La anulación era, técnicamente, inapelable.

La pregunta que nadie pudo responder con certeza fue por qué tardó tanto en comunicarse. Una interpretación razonable apunta a que anunciar de inmediato la anulación, en pleno caos en las tribunas y con el campo invadido, podría haber exacerbado aún más los disturbios. Esperar a que el estadio quedara despejado antes de hacer el anuncio oficial habría sido una decisión de gestión del orden público, aunque eso convirtió la secuencia en una de las actuaciones más desconcertantes que se recuerdan en un partido de fútbol de alto nivel.

El árbitro, el monitor y el campo vacío

Poco antes de las 19:00 horas, hora local, los jugadores de ambos equipos regresaron al terreno de juego para calentar. Casi dos horas después de la suspensión, Nyberg procedió a anular el gol de manera oficial. Lo hizo de una forma que muchos calificaron de innecesaria e incluso surrealista: se acercó al monitor de campo y revisó las imágenes, algo que no habría hecho en un fuera de juego ordinario durante el partido, ya que esa infracción no requiere visita al pitchside monitor según el protocolo habitual del VAR. A continuación, realizó la señal de revisión televisiva frente a un estadio completamente vacío.

El partido se reanudó con un tiro libre a favor de Marruecos en su propio campo. El marcador volvía a ser 2-1. Argentina necesitaba otro gol para salvar el empate. No llegó. Marruecos aguantó los últimos minutos y ganó 2-1, con el partido terminando alrededor de las 19:10 horas locales, sin un solo espectador en las gradas.

El contexto más amplio: ¿qué revela este episodio?

El incidente en Saint-Étienne pone sobre la mesa varias cuestiones que van más allá de una sola jugada polémica:

  • La gestión del tiempo en el fútbol moderno: los 15 minutos de descuento generaron una tensión innecesaria entre aficionados que no estaban habituados a esos márgenes, algo que ya ocurrió en Qatar 2022 y que sigue siendo un punto de fricción cultural en el fútbol internacional.
  • La comunicación del VAR: la falta de un protocolo claro para informar decisiones cuando el partido está interrumpido dejó a jugadores, periodistas y espectadores en un limbo informativo durante casi dos horas.
  • La seguridad en los estadios: la rapidez con que el campo fue invadido y la violencia en las gradas revelan deficiencias en los protocolos de seguridad para partidos con alta rivalidad identitaria.
  • El formato del torneo olímpico: con ocho partidos disputados simultáneamente en ocho ciudades distintas, la capacidad para gestionar una crisis puntual en un estadio concreto se ve limitada por la dispersión logística del evento.

La FIFA no respondió a las preguntas formuladas sobre la demora en la comunicación de la decisión del VAR antes del cierre de esta edición. Lo que sí quedó claro es que el Torneo Olímpico de fútbol masculino de París 2024 arrancó con un episodio que será estudiado durante años: no tanto por la jugada en sí, perfectamente interpretada por el reglamento, sino por todo lo que ocurrió alrededor de ella y por la incapacidad del sistema para gestionarlo con transparencia y rapidez.

Para Argentina, el debut olímpico no pudo ser más amargo. Para el fútbol internacional, la tarde de Saint-Étienne dejó preguntas incómodas sin respuesta sobre cómo se administra el juego cuando el caos supera a las instituciones que deben controlarlo.

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