FIFA World Cup 2026Publicado 3 meses atrás Lectura: 8 min

Elijah Just anota dos goles e inscribe su nombre en la historia de Nueva Zelanda con un empate épico ante Irán

El extremo de 26 años se convirtió en el primer jugador neozelandés en marcar dos goles en un mismo partido del Mundial, igualando 2-2 ante Irán en Los Ángeles.

Inglewood, California. El SoFi Stadium fue escenario de uno de los momentos más emocionantes que los All Whites han protagonizado en su corta e intensa historia mundialista. Elijah Just, extremo de 26 años que milita en el Motherwell de la Scottish Premiership, anotó dos goles para convertirse en el primer jugador de Nueva Zelanda en lograr un doblete en la Copa del Mundo. Sin embargo, el esfuerzo y la valentía del conjunto oceánico no bastaron para conseguir la primera victoria de su historia en el torneo: Irán respondió con dos tantos propios y el marcador terminó en un empate 2-2 que, aun así, sabe a algo especial en Wellington e Inglewoo por igual.

El resultado colocó a Nueva Zelanda con cuatro empates consecutivos en fase de grupos de Copas del Mundo. En la edición de 2010 en Sudáfrica, los All Whites completaron la primera fase invictos con tres igualadas, ante Eslovaquia (1-1), Italia (1-1) y Paraguay (0-0), sin ganar ningún partido. Esta vez, con la victoria rozando los dedos, volvieron a quedarse a medias. El tanto final de Irán llegó cuando Nueva Zelanda ya saboreaba el triunfo histórico.

La actuación que sorprendió al mundo

Just llegó a este Mundial con la confianza intacta tras una temporada sobresaliente en Escocia, donde rozó el premio al mejor jugador de la Scottish Premiership. Sus actuaciones con el Motherwell lo habían colocado en el radar de varios clubes europeos, pero ningún escenario habría podido prepararle mejor para lo que vivió en el área metropolitana de Los Ángeles.

El extremo fue asistido en ambas anotaciones por Chris Wood, el delantero más reconocido del fútbol neozelandés, quien ha militado en clubes como el Burnley y el Nottingham Forest en la Premier League inglesa. Wood, capitán experimentado y referente absoluto del ataque nacional, actuó como ancla táctica para liberar a Just en los espacios entre líneas donde el extremo es más peligroso: rápido, de buena lectura del juego e incisivo en el uno contra uno.

Tras su segundo gol, Just lanzó besos a una tribuna que incluía, entre miles de hinchas iraníes, al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. El gesto, espontáneo e instintivo, resumió la magnitud del momento para un jugador que no había disputado ningún partido mundialista antes de este torneo.

"Salir al campo con esa adrenalina fue increíble", confesó Just después del partido. "Una vez que el juego comenzó, te calmas un poco. Estuvimos bastante bien con el balón. Manejamos la situación con mucha valentía. En general, fue la actuación que necesitábamos."

El seleccionador Bazeley: "Quizás fue nuestro mejor partido de la historia"

El técnico de los All Whites, Darren Bazeley, no escatimó en elogios al valorar la actuación de sus jugadores ante un rival que partía con amplia ventaja en las apuestas. Irán, clasificado bastante por encima del 85.º puesto que ocupa Nueva Zelanda en el ránking FIFA, fue el equipo favorito para una confrontación que pocos esperaban que fuera tan competida.

"Puede que haya sido nuestro mejor partido de siempre", declaró Bazeley. "Vinimos aquí a ganar y estuvimos muy cerca de hacer historia."

Sobre Just, el seleccionador añadió: "No me sorprende. Lo conozco desde hace mucho tiempo. Le mostró al mundo lo peligroso que puede ser. Es de complexión delgada, pero se mete en los espacios, gira rápido y reacciona con velocidad. Mucha gente lo habrá visto hoy y habrá pensado: 'Es un buen jugador.' Esto le va a ayudar mucho."

El defensa Finn Surman también valoró el papel de Just dentro del esquema colectivo: "Es un jugador increíble y es muy peligroso cuando lo ponemos a correr hacia adelante. Esperamos que esto haya cambiado la percepción que tiene la gente sobre nosotros y sobre lo que pueden esperar de nuestro equipo. Nosotros sabemos que podemos jugar mejor aún."

Un contexto histórico y el peso de Los Ángeles

El partido se disputó ante unas gradas dominadas por aficionados iraníes, lo que no resulta sorprendente: el área de Los Ángeles alberga la mayor comunidad de iranios fuera de su propio país, con estimaciones que rondan el millón de personas en la región metropolitana. La atmósfera en el estadio fue eléctrica, con un colorido y una intensidad propios de un derbi continental.

Just, consciente de ese ambiente, señaló que la familia fue una fuente de energía adicional: sus padres, su hermano, su tío y su novia estuvieron presentes en las tribunas para presenciar el momento más grande de su carrera deportiva hasta la fecha.

Para Nueva Zelanda, el contexto histórico de su participación en Copas del Mundo es peculiar. Antes de la ampliación del torneo a 48 selecciones para esta edición, los All Whites solo habían participado en dos mundiales: el de 1982 en España, donde cayeron los tres partidos de la fase de grupos (ante Escocia, la Unión Soviética y Brasil) sin sumar un solo punto, y el de 2010 en Sudáfrica, donde lograron ese memorable pleno de empates que les permitió terminar invictos, aunque sin avanzar de ronda. Nunca, en ninguna de esas dos participaciones ni en la actual, han conseguido superar la fase de grupos.

La nueva estructura del torneo, con seis grupos de ocho equipos y cuatro clasificados por grupo, les abre la puerta a una segunda ronda que antes se veía imposible. El empate ante Irán no cierra ese camino, pero lo deja más estrecho de lo deseado.

Nueva Zelanda, potencia del rugby que busca su lugar en el fútbol

El deporte rey en Nueva Zelanda no es el fútbol, sino el rugby union. Los All Blacks, apelativo del equipo nacional de rugby, son una de las selecciones más laureadas e icónicas del mundo, con tres títulos mundiales (1987, 2011 y 2015) y una tasa de victorias históricamente superior al 75 por ciento en partidos internacionales. El fútbol vive siempre a la sombra de ese gigante oval.

Sin embargo, la actual generación de futbolistas neozelandeses intenta construir algo diferente. Chris Wood lleva años siendo el máximo goleador histórico de la selección y ha demostrado que un jugador de esa nación puede rendir al máximo nivel en la Premier League inglesa. Ahora, Just emerge como una nueva estrella con proyección europea, gracias precisamente a este Mundial.

Nueva Zelanda entró al torneo como la selección clasificada en el puesto más bajo del ránking FIFA entre todos los participantes: el número 85 del mundo. Ese dato, lejos de intimidar al grupo, sirvió de motivación adicional.

"Hoy demostramos que somos un equipo peligroso", afirmó Just con orgullo tras el pitido final. "No se puede estar decepcionado. Un punto en un Mundial siempre es difícil de conseguir."

La preparación mental: ver a Cabo Verde ante España

El cuerpo técnico neozelandés pasó parte de la jornada previa viendo otros partidos del torneo. Entre ellos, el empate de Cabo Verde ante España, resultado que sacudió las expectativas generales sobre lo que equipos considerados de menor nivel pueden lograr en una Copa del Mundo expandida. Ese resultado convenció a Bazeley de que era posible sorprender a Irán.

La mentalidad con la que los All Whites salieron al campo fue la de un equipo que no vino a sobrevivir, sino a competir. Y durante buena parte del partido, sobre todo cuando se pusieron 2-1 gracias al segundo tanto de Just, parecieron capaces de cerrar la victoria.

El gol iraní que deshizo la ventaja llegó como un jarro de agua fría, pero no como una debacle. El equipo respondió con orden e intentó hasta el final recuperar la delantera. La solidez defensiva y la presión bien organizada le permitieron no sufrir una remontada completa.

El próximo reto: Egipto en Vancouver

La siguiente oportunidad de Nueva Zelanda para conseguir su primera victoria en una Copa del Mundo llegará el domingo, cuando se enfrenten a Egipto en Vancouver, Columbia Británica. Un triunfo en ese partido reabriría todas las opciones del grupo y pondría a los All Whites en una posición inédita: con opciones reales de avanzar a los octavos de final.

"Esto quizás ha cambiado la percepción que la gente tiene de nosotros y lo que esperan de nosotros", reconoció Surman con una mezcla de orgullo y ambición. "Pero nosotros sabemos que todavía podemos mejorar. Sabemos que podemos dar más."

El partido ante Irán, con ese empate que sabe a gloria y a frustración a partes iguales, quedará en los libros de historia del fútbol neozelandés como el día en que Elijah Just demostró que los All Whites no vienen al Mundial a hacer de comparsa. Vienen a competir, a sorprender e, algún día, a ganar.

Comentarios 0

Con tu cuenta de Google, Facebook o Apple.
Usamos cookies para mejorar su experiencia en nuestro sitio y para mejorar y personalizar su experiencia. Para obtener más información, lea nuestra política de privacidad.Aceptar