En Argentina descienden dos equipos de la Liga Profesional, pero cada uno cae por razones distintas
Uno desciende por promedio de las últimas tres temporadas y el otro por la tabla general del año en curso.
Cada domingo, mientras unos festejan un gol agónico, en otro rincón de la tabla se juega algo mucho menos vistoso pero igual de decisivo: quién se queda afuera de Primera. Y no, no alcanza con mirar la posición del sábado a la noche. El descenso en el fútbol argentino tiene su propia lógica, con reglas que mezclan la temporada en curso con un historial de varios años. Vale la pena entenderlo bien, porque suele generar más confusión que la del propio campeonato.
La regla básica es esta: al final de cada temporada, bajan dos equipos de la Liga Profesional a la Primera Nacional. Pero no descienden por el mismo motivo. Uno cae por la tabla de promedios y el otro por la tabla general anual de esa temporada. Son dos caminos distintos hacia el mismo destino.
Dos descensos, dos criterios
El primero en descender es el equipo con el peor promedio. Ese promedio no se calcula solo con los partidos del año: según el Reglamento General de AFA, se toman en cuenta las últimas tres temporadas, dividiendo los puntos obtenidos por los partidos jugados en ese período. Es, básicamente, un termómetro de rendimiento sostenido en el tiempo. Un equipo puede hacer una temporada floja, pero si viene de años sólidos, ese promedio lo protege un poco. Al revés también funciona: un semestre discreto puede terminar de hundir a un club que ya arrastraba números flojos de campañas anteriores.
El segundo equipo que pierde la categoría es el que menos puntos sumó en la tabla general anual, es decir, contando solamente los partidos de esa temporada, del 1 de enero al 31 de diciembre. Ahí no importa el historial: importa lo que se hizo ese año, punto por punto.
Hay una salvedad importante en el reglamento: si el equipo con menos puntos en la tabla anual es el mismo que ya descendió por promedio, ese lugar no se "duplica". En ese caso, desciende el siguiente equipo con menos puntos en la tabla general, dejando afuera al que ya bajó por la otra vía. La idea es que los dos descensos correspondan siempre a dos equipos distintos.
¿Y si hay empate?
Cuando dos o más equipos llegan igualados en puntos en una posición que define el descenso, ya sea por promedio o por la tabla general, el reglamento no deja lugar a dudas: se define con partidos de desempate, tal como establece el artículo 111 del Reglamento General de AFA.
Del otro lado de la moneda, los ascensos funcionan de manera más simple: al cierre de cada temporada, dos equipos suben desde la Primera Nacional, de modo que la Liga Profesional se mantenga con sus 30 equipos. Un sistema pensado para que la categoría no crezca ni se achique, aunque cada año cambien los protagonistas de la pelea.
Entender estas reglas ayuda a leer mejor la tabla en las últimas fechas. Porque ahí no alcanza con mirar quién está último: hay que fijarse también en los promedios acumulados, en quién arrastra temporadas flojas y en quién se juega todo en el tramo final. La pelea por no bajar, en Argentina, se libra en dos frentes a la vez.
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