FIFA World Cup 2026Publicado 2 meses atrás Lectura: 4 min

España se convierte en campeona mundial por segunda vez tras vencer a Argentina en East Rutherford

La Roja logró su segundo título mundialista con victoria sobre Argentina en la final de la Copa Mundial de la FIFA disputada en el MetLife Stadium.

El domingo por la tarde, en East Rutherford, Nueva Jersey, España se convirtió en campeona del mundo por segunda vez en su historia tras vencer a Argentina en la final de la Copa Mundial de la FIFA disputada en el MetLife Stadium. Pero antes de aquella coronación, las 48 horas previas al partido estuvieron marcadas por tormentas eléctricas, vuelos en helicóptero y encuentros inesperados con figuras del deporte y el espectáculo que parecían anticipar que algo especial flotaba en el ambiente alrededor de La Roja.

Todo comenzó el viernes por la tarde en Midtown Manhattan, donde ambos finalistas ofrecieron sus conferencias de prensa previas al encuentro en el Javits Center. Desde los ventanales de piso a techo de la sala, con vistas al río Hudson, el capitán Rodri observaba con asombro el tramo de agua donde, en 2009, el piloto Chesley "Sully" Sullenberger logró amerizar el vuelo 1549 de US Airways tras el impacto de unas aves, salvando a todos los pasajeros y tripulantes. El centrocampista español se mostró intrigado por aquella historia antes de completar su entrevista con la claridad habitual que lo caracteriza. Después regresó por carretera hasta la concentración de España en Montclair, escoltado por una caravana policial.

Un vuelo con sorpresas

El seleccionador Luis de la Fuente, en cambio, optó por trasladarse en helicóptero hasta Newark junto a parte de su cuerpo técnico, incluido el director deportivo Aitor Karanka, excampeón de la Champions League con el Real Madrid. Antes de partir, De la Fuente había recibido el saludo de personalidades como Novak Djokovic, Kevin Hart y Lionel Messi. Durante el trayecto aéreo, el técnico riojano contempló el cielo despejado sobre Manhattan (un día después de que Nueva York estuviera cubierta de humo por los incendios forestales de Canadá) y sobrevoló el MetLife Stadium, el escenario donde 48 horas más tarde levantaría la segunda estrella mundialista de España.

Al aterrizar en Newark se produjo un momento inesperado: Tom Brady, la leyenda del fútbol americano, había llegado en un vuelo anterior y esperó deliberadamente para dirigirse al entrenador español.

Buena suerte, amigo. Vayan y acaben con ellos.Tom Brady

La tormenta que canceló el entrenamiento

El sábado, en cambio, trajo consigo una historia muy distinta. La selección salió de su hotel en la concurrida Bloomfield Street entre gritos, cánticos de "¡Viva España!" y peticiones de autógrafos, rumbo a las instalaciones de entrenamiento del New York Red Bulls en East Hanover, a unos 20 minutos de Montclair. El cielo, gris y cargado, escondía algo peor de lo previsto.

Apenas la prensa internacional se instaló junto a las vallas del campo, el personal de seguridad ordenó con urgencia el regreso al edificio principal: se acercaba una tormenta eléctrica y se activó un protocolo de seguridad habitual en Estados Unidos ante este tipo de fenómenos, algo desconocido para buena parte de los periodistas presentes y también para el cuerpo técnico español. Hubo resistencia inicial de los jugadores, que querían completar la sesión, hasta que dos fuertes rayos cayeron cerca del túnel de vestuarios cuando algunos futbolistas ya se dirigían al campo. El entrenamiento quedó cancelado de inmediato.

El resto de la jornada transcurrió entre distracciones. En una suite del hotel habilitada como peluquería, una docena de jugadores siguió por televisión el disputado partido por el tercer puesto entre Inglaterra y Francia. Más tarde, en el bar de la azotea, futbolistas junto a familiares y amigos compartieron un ambiente distendido, sin rastro de nervios, mientras los jugadores se mantenían al margen del alcohol.

El vestuario, tras la gloria

Tras la polémica y las formas poco deportivas mostradas por Argentina al término del partido, el vestuario español mostró la misma naturalidad y unidad que ya se había visto en los títulos del Mundial de 2010 y la Eurocopa 2012. Hubo lágrimas y alegría, pero también la sensación compartida de que aquel triunfo pertenecía sobre todo a las familias y al esfuerzo colectivo.

Ferran Torres, autor de un gol decisivo, resumió así su acción:

Realmente no lo pensé. Simplemente le pegué con toda la fuerza del pueblo español.Ferran Torres

Torres, junto a Marcos Llorente y Marc Pubill, había formado durante todo el torneo el grupo apodado "los chicos del sol", por su costumbre de levantarse al amanecer en cada ciudad sede, desde Chattanooga hasta Los Ángeles, pasando por Guadalajara y Dallas.

En el campo, tras el pitido final, Pedri celebró sacando la lengua, Gavi mostró su medalla y Borja Iglesias, entre saltos de euforia, resumió el sentir general del vestuario campeón del mundo por segunda vez en la historia de la selección española.

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